Revista Vida

La tabla de uno

El verano es un momento propicio para practicar deportes acuáticos, y para quienes deseen hacerlo, el wakeboard es una alternativa para la diversión y la competencia. En Paraguay ya existen adeptos a las dos modalidades que ofrece esta actividad.

Por: Carlos Darío Torres
Fotos: Javier Valdez
Producción: An Morínigo

El calor paraguayo es difícil de soportar, aun para quienes nacimos en esta tierra, y muchos preferiríamos vivir en ambientes más templados. Pero nuestro país posee una naturaleza exuberante que podemos disfrutar de la mano de estimulantes y refrescantes deportes practicados en el agua. Uno de ellos, el wakeboard —también conocido por el poco utilizado nombre de esquí acuático sobre tabla—, nos permite poner a ejercitar nuestro cuerpo, acompañado de grandes dosis de diversión.

El arribo de esta actividad deportiva al país es relativamente reciente. Se practica desde 1997, afirma Giovanni Vigo, quien hace wakeboard desde hace 12 años y actualmente es instructor en el Cobra Wake Park, ubicado en Surubi'i. Ese año se conoció en Paraguay la versión que se realiza con lancha, y en 2013 se incorporó por primera vez la modalidad con cable, cuyo primer intento no tuvo continuidad. Pero desde el año pasado, los aficionados de nuevo se pueden deslizar por el agua sin ser estirados obligadamente por algún tipo de embarcación.

Su lugar en el mundo

El wakeboard está emparentado con el esquí acuático. El nuevo deporte consiste en que una persona se deslice por una superficie acuática sobre una tabla, estirada por una cuerda unida a una embarcación o a un sistema de poleas unido a dos torres. Las embarcaciones utilizadas pueden ser lanchas o motos acuáticas, pero estas últimas no son aptas a nivel competitivo, pues no producen olas necesarias para dar saltos.

"La mayor diferencia con el esquí acuático es la velocidad. En el wake se esquía mucho más despacio y la idea es hacer figuras en el aire, usando la ola que hace la lancha, o la rampa en el caso del cable. El esquí está más ligado a la velocidad", explica Vigo.

Sin embargo, las influencias más importantes provienen de la cultura de los skaters y de los snowboarders, porque los trucos que se realizan en el wake reproducen las piruetas que son el alma de esos deportes, que en este caso son llevadas a un escenario acuático con obstáculos similares, como barandas y rampas.

El wakeboarding nació en la pasada década de los 80, pero no se le puede atribuir su invención a ninguna persona en particular, sino que fue el resultado de un proceso en el que confluyeron varios factores y actores. Los países con tradición surfística como Estados Unidos, Australia y Nueva Zelanda fueron los escenarios —sus playas— en los que empezó a desarrollarse el nuevo deporte, casi simultáneamente.

La opinión generalizada es que el wake surgió como una evolución del surf, ya que los surfistas pedían ser arrastrados por embarcaciones cuando no podían llegar a las olas más grandes remando por su cuenta. Después, y como consecuencia de esta práctica, a algunos se les ocurrió que podrían hacerlo no ya para adentrarse en el mar, sino como una nueva forma de enfrentar las olas. Así nació lo que se denominó skurfing, combinando las palabras skate y surfing.

Esa combinación no se limitaba al nombre, sino que de alguna manera encerraba el espíritu del nuevo deporte: deslizarse sobre el agua como un skater sobre una tabla de surf y arrastrado por una cuerda de esquí náutico. Los skurfers eran tablas de surf modificadas y más gruesas que las actuales de wakeboard, y tampoco tenían ataduras, que les fueron agregadas más adelante para facilitar la realización de piruetas.

A partir de los 90, el wakeboard empezó a popularizarse y a concitar el interés del público y de las compañías de televisión deportivas, que comenzaron a transmitir y a organizar competencias de wakeboard, y con ello fueron convocando a una mayor cantidad de interesados, en un proceso de retroalimentación que se convirtió en un gran incentivo para la gente deseosa de experimentar el novedoso deporte.

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La cuerda se tensa

En sus inicios, como ya se mencionó, el wakeboard se practicaba exclusivamente estirado por lanchas, pero después los riders apelaron a un invento ya conocido, el cable esquí, creado en 1959 por el alemán Bruno Rixen y ya utilizado en otras actividades deportivas similares.

"El cable nació por una necesidad de hacer esquiar a mucha gente al mismo tiempo, por una necesidad ecológica y con la intención de hacerlo más inclusivo", señala Diego Wernicke, quien desde hace dos años está al frente —con otros amigos— de Cobra Wake Park, hasta ahora el único parque de estas características en operación en Paraguay.

Si alguien se pregunta por qué el cable se considera una opción más ecológica que la lancha, debe tener en cuenta que cualquier embarcación necesita consumir combustible fósil para desplazarse, en tanto que el cable es movido a electricidad, lo que lo hace mucho más limpio.

En el wake con cable se esquía tirado por una cuerda enganchada —su nombre lo dice— a un cable llamado transportín, que a su vez se extiende sobre la superficie acuática entre dos torres de 10 metros de altura, ubicadas a 200 metros una de otra.

Un sistema de poleas a motor eléctrico se encarga de dotar la energía necesaria para el arrastre. Un piloto o driver es quien opera los comandos. Recibe el mismo nombre que se le da a quien conduce la lancha en la modalidad que apela a este vehículo.

¿Diferencias entre lancha y cable? En cable se necesita tabla, bota, chaleco, casco, porque existe el riesgo de golpearse al pasar por obstáculos, mientras que en lancha casi no se usa casco. "En una competencia de wakeboard tenés que hacer tres tipos de trucos: invertidos, spins y earth tricks, pero en cable actualmente tenés además el uso de barandas o de módulos", agrega Wernicke.

"En cable se usan rampas en vez de olas", afirma a su vez Vigo y explica que para saltar, en la modalidad con lancha, se utilizan las ondas que produce la embarcación. Además, la propia tensión del cable se puede usar para hacer trucos. Las barandas también son conocidas por sus nombres en inglés, sliders o rails, mientras que a las rampas se las llama kickers.

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¿Cuál es mejor?

"No vamos a hablar de ventajas. Ambas modalidades tienen su magia, ese algo que te gusta sin saber por qué. Está el fanático de la lancha, al que le gusta el ruido del motor y estar en medio de la naturaleza. Y está el fanático del cable porque es más cómodo", refiere Wernicke.

Otras diferencias a tener en cuenta a la hora de optar por uno u otro es que para la modalidad que requiere una embarcación se tienen que juntar cuatro o cinco personas, sin olvidar que además se debe poseer una lancha de USD 200.000.

"Esas cinco personas tienen que salir juntas y chuparse toda una tarde juntas para poder esquiar cada una, como mucho, media hora. Con el cable es diferente, tenés ganas de esquiar y agendás un turno. Te vas a tu hora, esquiás y volvés a tu casa o a tu trabajo, o a lo que sea. No es algo que te tome todo el día. No estás supeditado a nadie. Ese trámite te puede llevar como mucho una hora. Con la lancha podés estar toda una tarde o todo un día por toda la movida que implica: ir, bajar la lancha, cargar nafta", añade Diego.

Giovanni resalta que "en el cable vas, pagás tu sesión y te dan todo, pagás tu pasada (circuito) y te ponés a andar; si vas a usar lancha, tenés que tener una o tener algún amigo que sea propietario. Además, es más exclusivo, sobre todo en Paraguay, donde todavía no hay una escuela de wake en lancha".

Pero sobre todo está la cuestión de gustos. "Yo hice las dos cosas, pero hoy me gusta más el cable, aunque hay gente a la que le gusta más la lancha. Pero yo creo que la tendencia es el cable; la gente termina prefiriéndolo por la comodidad y la simpleza. Por otro lado es mucho mas fácil y más amigable que la lancha, que es muy agresiva, y donde la velocidad y el tiraje son mucho más violentos", dice Diego.

Más diferencias. La lancha estira a unos 30 kilómetros por hora, pero los saltos que permite pueden alcanzar una altura no mayor a dos metros, mientras que con el cable el rider puede elevarse a 10 u 11 metros sobre la superficie. Con el cable es más fácil, porque la tensión hace que tire más hacia arriba al rider y como el cable se encuentra a una altura mayor, es más fácil salir (arrancar del agua). En la lancha la cuerda es más lineal, por lo que es más difícil salir por más que la técnica sea la misma.

"De entrada ya tenés un tiraje alto. Y así es mucho más fácil levantarte y te está tirando un cable elástico, te vas para un lado y el cable te sigue. Con una lancha te vas para un lado y no te sigue, te obliga a seguir para adelante. Con el cable, pegarte en el agua no duele, a menos que choques con un obstáculo", manifiesta Wernicke.

El deportista remarca que por una cuestión de uso, de ventajas y de comodidad, su percepción es que la gente está tendiendo más a elegir el cable. "Además del precio del cable, que es muchísimo más barato que la lancha, también está la cuestión social, que a algunos les puede gustar y a otros no. El cable es como un club, vas y te encontrás con un montón de personas. Te hacés amigo de mucha gente", asegura.

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El físico no importa

Este es un deporte de acción extrema (el wakeboard formó parte de los X Games, después fue excluido por casi 10 años y reincorporado en 2015), pero Vigo asegura que no se necesita una condición física especial para practicar wakeboard y que puede hacerlo tanto una persona pesada como una liviana. Desde luego, para llevar la práctica a un nivel más avanzado, de competencia, sí se necesita una mejor condición física.

Un principiante con deseos de incursionar en el wakeboard puede pensar que la cuestión es complicada ¿o no? Vigo asegura que en la primera tarde de lección ya se puede aprender, o mejor, en una pasada. "Tengo alumnos que van y la primera vez que hacen ya les sale. También están los que necesitan dos o tres tardes para aprender a pararse", revela.

Para consolidar en Paraguay este deporte, a nivel competitivo, los riders de ambas modalidades mantienen entre sí reuniones para crear la Federación Paraguaya de Esquí y Wakeboard (Fepew), elaborar un reglamento y confeccionar un calendario de competencias. También esta prevista la realización de certámenes internacionales con la participación de clubes de Argentina y Brasil, de las ciudades cercanas a nuestro país. Gracias al entusiasmo de los wakeboarders locales, esta actividad deportiva está lista para dar el gran salto.

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Miedo vencido
"Vine con unos amigos, y quise probar", relata Álex Schaffrin, quien a sus 20 años ya es un incondicional del wake, al que llegó hace apenas tres meses. "Las primeras veces fueron complicadas, pero después le tomé el gusto y fue una experiencia muy buena. Al principio me daba miedo, pero después es mayor el sentimiento de logro al hacer algún truco o al superar el temor", dice.
Álex recalca que con la práctica nada es difícil, pero reconoce que el wake "es muy cansador". Hace gimnasio para aguantar las horas de práctica, que normalmente consisten en dos o tres pasadas de 30 minutos. "Recomiendo practicar wake porque se trata de un deporte diferente, que te da muy buenos amigos y te deja muy buena experiencia", asegura.
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Adrenalina pura
Alexandra Armadans tiene 21 años y lleva casi dos años esquiando sobre tabla. Para los veteranos del wake es, quizás, la rider con mayor futuro en el deporte. "Me encanta la adrenalina que te hace sentir, es un deporte genial, que te da muchos amigos, es muy extremo", confiesa.
Antes jugaba vóleibol, hasta que unos amigos "me llevaron a la lancha primero y ahí probé esquiar; después, cuando empezó el parque (Cobra), vine y me enamoré del wake con cable. Estoy compitiendo, soy representante del parque y estamos viendo la posibilidad de ir al exterior para representar a Paraguay. Es un deporte increíble que te llena de adrenalina, te libera, te relaja, te hace pensar totalmente en otra cosa. Te hace pensar que lo imposible es posible".
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Accesible
Quien desee experimentar la sensación de esquiar sobre tabla, pero carece del equipo necesario, encontrará en Cobra Wake Park la oportunidad de hacerlo. "Nosotros alquilamos o prestamos el equipo, y también lo vendemos", revela Diego Wernicke. El precio de los equipos oscila entre USD 800 y USD 1.200, mientras que en Cobra el alquiler asciende a G. 25.000 por día.
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Glosario breve
La terminología usada en wakeboard para denominar a los trucos es muy amplia y todas provienen del inglés. Gio Vigo nos explica las más importantes:
• Tantrum: salto mortal para atrás.
• Front roll: salto mortal hacia adelante.
• Raley: extensión total del cuerpo, conocida como Superman.
• Townsend back roll: es lo mismo que el tantrum, pero se entra de dedo en vez de entrar de talón.
• Back roll: se entra de talones, pero es un giro total de costado.
• Invertidos: se salta por encima de la cabeza, se hace un mortal para atrás o para adelante. Están los spins: giros o rotaciones de costado, a 180º o 360º. Pueden ser front side, back side, en el sentido del reloj o en sentido contrario. Son ocho maneras de hacer el mismo truco.

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