Editorial

La situación de nuestra política sanitaria exige acción urgente

La salud es un derecho desatendido en Paraguay. La evolución de los indicadores sanitarios de los últimos años, además, da cuenta de un empeoramiento de la situación. Muchas son las razones que explican estos resultados, entre las que se encuentran la ausencia de un sistema de salud que funcione de manera integrada, el modelo vigente, los recursos escasos invertidos y el prebendarismo e irresponsabilidad de las autoridades. Todos estos problemas podrían resolverse con la voluntad de quienes están al frente del país. Por todo esto, el Gobierno debe saldar la deuda en salud que tiene el país con la ciudadanía.

Diariamente somos testigos de los problemas que enfrenta la política sanitaria. En las últimas semanas murieron dos niñas por la injerencia partidaria; todos los días vemos llamados ciudadanos a colaborar con hamburgueseadas, polladas, paellas, tallarinadas, rifas para ayudar a algún pariente, amigo o conocido, a financiar su tratamiento; esta semana la noticia fue el aislamiento de Bahía Negra, que a pesar de contar con servicios del Ministerio y de IPS, su población finalmente no accede a servicios básicos.El primer problema que se observa es la ausencia de coordinación entre las instituciones proveedoras de salud.

Es inconcebible que no puedan establecer mecanismos para coordinar e integrar los servicios, de manera que los pobladores reciban una atención de mediana calidad. La excusa no puede ser que el marco legal no lo permite.

En ese caso hace rato las autoridades hubieran presentado al Parlamento una propuesta que subsane la deficiencia actual. La justificación tampoco puede estar en la falta de recursos y eso lo demuestra el reciente caso de la ambulancia que no pudo ser utilizada por la partidización política a la que está sometida la gestión pública.

Los municipios, las entidades binacionales, los recursos provenientes de los impuestos pueden financiar una red de ambulancias, insumos, medicamentos y recursos humanos que respondan a las necesidades de la población.

Estamos hablando de falencias que se resuelven de manera fácil y a un costo razonable para un país de ingreso medio alto como lo es Paraguay.Los problemas más frecuentes que enfrenta la población para el acceso a los servicios de salud requieren respuestas que se enmarcan en una estrategia de atención primaria, la que menos recursos exige y mayor eficacia tiene. Esta estrategia aplicada en los países que mejor indicadores tienen en salud y que ha sido priorizada por Paraguay durante algunos años, fue dejada de lado en la última gestión gubernamental, con las consecuencias previstas.

De todos modos, aunque se revierta el modelo de salud basado más en la curación de las enfermedades que en la prevención y se le otorguen más recursos, difícilmente cambiará la situación de manera estructural mientras las instituciones prestadoras de servicio sean consideradas propiedad de un partido político.

La política sanitaria necesita personas comprometidas con el bienestar de la ciudadanía y responsables de las competencias y las responsabilidades en el cargo que asumieron, desde un ministro, pasando por el personal de blanco y por los que prestan servicios auxiliares. Solo de esta manera los paraguayos y paraguayas dejarán de enfermarse y morir por dolencias, en la mayoría de los casos, prevenibles y a bajo costo.

El Gobierno debe saldar la deuda en salud que tiene el país con la ciudadanía.

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