Editorial

La renegociación de Itaipú debe incluir resarcimiento de pérdidas

La inminente renegociación del Tratado de Itaipú está impulsando investigaciones y eventos de difusión sobre la temática que deberían ser tomados en cuenta y con seriedad por el Gobierno, que tendrá en sus manos el importante rol de liderar el proceso. Una reciente investigación realizada por un catedrático de una renombrada universidad norteamericana cuantificó la pérdida sufrida por el país debido a la mala negociación del Tratado vigente. El equipo negociador debe incluir estas pérdidas en las negociaciones actuales y buscar su resarcimiento, además de conseguir mejores resultados para los años que se vienen. La renegociación del Tratado debe ser concebida como una causa nacional.

El estudio presentado por Miguel Carter, de la Universidad de Columbia (EEUU) muestra que el Estado paraguayo recibió por cesión USD 5.500 millones y USD 9.500 millones por royalties, pero pudo haber percibido USD 75.400 millones más por su electricidad si se tienen en cuenta valores promedio de los precios del mercado energético en Brasil –mayorista, industrial, petróleo, hidroeléctrico y residencial–. Esta pérdida significó que en 33 años el país perdió el equivalente a 4 años de producción interna bruta (PIB).

Este perjuicio al país no es menor teniendo en cuenta el rol que tienen estos recursos no solo en el crecimiento del PIB, sino fundamentalmente para el desarrollo. Es decir, en estas tres décadas perdimos recursos que deberían haberse destinado a mejorar las condiciones de salud y educación y a cambiar la matriz energética y productiva.

Para no incurrir en los mismos problemas de la primera negociación, esta vez, el equipo negociador debe estar integrado por personal de alto perfil técnico, académico y ético, con capacidad para leer, interpretar y producir evidencia empírica que le permita sustentar con información rigurosa una estrategia de negociación en la que ambos países ganen.

El país cuenta con especialistas que están produciendo conocimiento sobre este tema aquí en el país y en el exterior. Estos trabajos deben ser utilizados y sus autores convocados para integrarse al equipo de negociación.

La renegociación del Tratado no puede ser dejada en manos de políticos ni operadores, mucho menos de personas de dudosa honorabilidad. En el país hay muchas personas altamente capacitadas, con competencia en el ámbito de la negociación y sin ningún antecedente de corrupción, tráfico de influencia o conflicto de interés que pueden cumplir un papel relevante.

Con seguridad, estas personas estarán dispuestas a ser parte de un proceso que tiene la potencialidad de cambiar el curso del desarrollo en Paraguay. Sin embargo, esta participación probablemente estará supeditada a la existencia de un contexto ético y técnico, el cual debe ser obviamente garantizado por el Gobierno.

Paralelamente, el Gobierno debe impulsar una campaña de comunicación con la ciudadanía para conseguir un fuerte apoyo popular a su propuesta. Esto significa difundir el tratado anterior, los problemas que enfrentó, los resultados de los estudios actuales y un documento rector de los principios que guiarán la postura de Paraguay frente al Brasil.

La renegociación del tratado debe ser concebida como una CAUSA NACIONAL, en la que participen la academia, la clase política y la ciudadanía con información y conocimiento suficientes. La estrategia de negociación no debe hacer tabla rasa y considerar solo el futuro. Debe incluir las pérdidas sufridas por Paraguay en el pasado y que favorecieron ilegítimamente al vecino país. Esperemos que el actual Gobierno conforme el mejor equipo posible y que actúe con transparencia, poniendo en primer lugar los intereses nacionales, de manera a remediar, al menos en parte, las consecuencias negativas de la negociación anterior.

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