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La Plaza Italia y sus 100 años: "Un lugar para atenuar la nostalgia"

Esta semana se cumplieron 100 años de la Plaza Italia. Esta manzana, ubicada en el barrio La Encarnación de la capital, fue testigo mudo de la evolución de una ciudad y su sociedad. Su historia se remonta al siglo XIX y hasta hoy es escenario de reuniones vecinales, tardes de juegos entre niños y movilizaciones sociales. Un punto emblemático de la capital.

Fernando Boccia Por Fernando Boccia

Con los vecinos que pasean a sus perros, los padres que llevan a sus hijos a jugar, los estudiantes de colegios y universidades que conversan incansablemente en los bancos, los feriantes que ofrecen productos agroecológicos los sábados, el grupo de teatro que ensaya por las tardes de lunes a viernes en el anfiteatro, los chicos que improvisan y riman en las batallas de rap los fines de semana, el saxofonista que desde un departamento del edificio sobre 14 de Mayo armoniza los atardeceres y los trabajadores que duermen cortas siestas en sus horarios de almuerzo desparramados bajo la sombra de frondosos árboles, la Plaza Italia cumplió esta semana 100 años.

El centenario se festejó con eventos organizados por vecinos y comunidades de descendientes de italianos, ya que finalmente el aniversario conmemora la ordenanza por la cual se cambió el nombre a “Plaza Italia”, en homenaje a la gran cantidad de familias emigrantes de Italia que se asentaron en la zona en las primeras décadas del siglo XX.

Punto emblemático de movilizaciones de toda índole, la historia de la Plaza Italia también contiene la del país y su evolución política y social. Desde un parque nacido a partir de la reubicación de esclavos de una ranchería, a escenario de una de las más brutales represiones estudiantiles en 1959, a un punto de encuentro de campesinos, feministas y sindicatos desde hace décadas, esta manzana —ubicada entre las calles Jejuí, Ygatimí, 15 de Agosto y 14 de Mayo— fue y sigue siendo uno de los principales escenarios de la vida social asuncena.

De Santo Domingo, a De Los Patricios, a Italia

Desde los años coloniales hasta después de la Guerra de la Triple Alianza, Asunción era un espacio que consistía propiamente de una ciudad que empezaba en la ribera y se extendía hasta lo que hoy es la calle Eduardo Víctor Haedo y desde la calle México hasta lo que hoy es la avenida Colón.

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La plaza sufrió importantes cambios a lo largo de los años.

La plaza sufrió importantes cambios a lo largo de los años.

En ese cuadrante, un triángulo de conventos —Santo Domingo, La Merced y San Francisco— regían la vida social de la capital y cada uno de estos conventos contaba con su propia ranchería de esclavos negros, donde ellos dormían y residían.

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El arquitecto e historiador Jorge Rubiani explica que la ranchería del convento Santo Domingo, ubicado al oeste de la hoy Plaza de Armas, desaparece, como otras de su tipo, cuando Gaspar Rodríguez de Francia ordena la secularización de instituciones religiosas.

“A partir de ahí, esa gente no tiene más medios de vida. Los negros no podían decidir dónde vivir porque a partir de ciertos parámetros, el Estado les decía dónde ubicarse. Ahí es donde hay una reubicación de negros de la ranchería de Santo Domingo en los alrededores de la actual Plaza Italia. Por eso se le llamó plaza Santo Domingo en algún momento”, cuenta Rubiani.

El centenario de la Plaza Italia - ÚH

A principios del siglo XX, el predio oficialmente pasó a llamarse Plaza de los Patricios, hasta la ordenanza municipal que motiva los festejos centenarios. Algunas fuentes también apuntan a que antes se llegó a conocerla como Plaza 25 de Diciembre, por una de sus adyacentes, la calle 25 de Diciembre, hoy avenida Ygatimí.

Un 18 de mayo de 1922, la Municipalidad de Asunción —a cargo del intendente Juan B. Nacimiento— renombró este espacio público como Plaza Italia, reflejando los cambios sociales que experimentaba esa parte de Asunción en la época.

Un testigo mudo de la expansión de la ciudad

El nombre actual de la plaza reflejaba la ola de inmigrantes italianos que se habían establecido en la zona, durante un periodo de expansión territorial de la ciudad de Asunción.

“Esas expansiones se dieron a lo largo de los caminos reales (de la Colonia), hacia Lambaré, hacia Tacumbú, hacia lo que hoy es San Lorenzo, y hacia la zona de Luque y Limpio. La expansión hacia la cuesta de lo que hoy conocemos como Barrio Obrero fue un poco más difícil. Como no había calles pavimentadas, la cuesta significaba torrentosos raudales que destrozaban todo a su paso”, explica Rubiani.

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En este contexto nace la Plaza Italia como tal, en coincidencia con la llegada masiva de familias de origen italiano y español a Barrio Obrero, creado formalmente en la década de 1930 y “quizás el único experimento urbano planificado que tuvo la ciudad”, en palabras de Rubiani.

Rápidamente la Plaza Italia se convirtió en un espacio de esparcimiento de las familias venidas de Italia necesitadas de un lugar para encontrarse, descansar y rememorar. Según algunos registros, la plaza era utilizada para jugar partidos de bocha y como locación de una cantina propia, para disfrutar tragos y comidas tradicionales de Italia.

“Esa fue tal vez la función más importante que tenía una plaza que congregaba a un grupo de ciudadanos del mismo origen: atenuar la nostalgia, recordando, hablando, hablando de los que se fueron, los que van a venir, los que están, de lo que se convirtieron, de cosas así”, comenta Rubiani.

La plaza hoy

Grupos de vecinos y descendientes de aquellos primeros migrantes italianos hoy tienen como misión cuidar la Plaza Italia, tanto por su significado histórico como actual: uno de los pocos espacios verdes y públicos del centro asunceno.

Carmen Materi de Wilka, presidenta de la Asociación de Lucanos del Paraguay, vive hace 50 años en el barrio y hasta hoy cada vez que ve a la plaza recuerda a familiares y amigos.

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El parque de juegos de la plaza.

El parque de juegos de la plaza.

“Mis hijos jugaban acá todas las tardes, cuando eran chiquitos, existía el Taller Artístico Literario, que era del colegio Iberoamericano, y todos los actos de la clausura de los niñitos se hacían en la plaza, para mí tiene unos hermosos recuerdos. Yo me acuerdo de que hoy en día no se puede más hacer eso, abría la ventana, pegaba un grito a mis hijos y ya cruzaban con su bicicleta”, rememora.

Juan Gorostiaga Pappalardo, de la Unione Siciliana del Paraguay, también destaca la importancia que sigue teniendo la plaza para las comunidades de origen italiano, ya que con su anfiteatro es el escenario de varias celebraciones, entre ellas, el Día del Inmigrante Italiano en Paraguay, cada 26 de febrero.

Miriam Brítez de Galeano, titular de la comisión vecinal Vecinos de la Plaza Italia, explica que la organización se creó recientemente para hacer frente a la inseguridad en la zona y también para proteger la plaza.

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“Les vi crecer a mis hijos y jugar en la plaza y ahora me toca verles a mis nietos hacer lo mismo. (…) Es un lugar en donde asiste mucha gente, adultos mayores, asisten también jóvenes haciendo algunas actividades que ellos saben hacer, y los niños que están siempre jugando. Como comisión nos vemos en la obligación de mantener esta plaza, de que sea cada vez más hermosa”, señala.

Los vecinos coinciden en que vivir cerca de la plaza también implica acostumbrarse a los ruidos, ajetreo y hasta a movilizaciones que caracterizan esta manzana.

Al respecto, la vecina María Angélica Serrati solicita encarecidamente: “No estamos ajenos a que haya manifestaciones, está bien que se manifiesten, pero que no destruyan lo que a nosotros nos cuesta muchísimo, a todos, tener un lugar así, donde se pueda respirar aire puro, donde uno pueda sentarse a leer, a conversar”.

Al respecto, Guillermo Achucarro, otro vecino de la plaza, destaca el rol que juega la plaza, no solo como espacio de esparcimiento, sino como un lugar donde organizaciones de la más diversa índole pueden reunirse, organizarse y debatir.

"Tiene mucha historia este lugar. Desde movilizaciones ya en la época de los 40, sé que hubo movilizaciones y represiones históricas aquí. En la actualidad, (la mayoría de las protestas) se inician o pasan por al lado. Es un espacio con mucha energía de gente con todas las dimensiones", reflexiona.

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