Mundo Animal

La orangutana Sandra dejará Argentina para vivir en un santuario

Sandra, de 33 años, es la primera gran simio considerada persona no humana sujeta a derechos, que vive en el Ecoparque porteño, en Buenos Aires, Argentina. Después de años de trámites judiciales, por fin viajará hacia un santuario.

Desde el 2014, el caso de Sandra está judicializado. Hace más de cuatro años, la Justicia argentina dispuso que ella gozara de derechos y sea reconocida como persona jurídica, de modo que pueda ser traslada para vivir en un régimen de semilibertad.

Ahora, ya tiene un lugar elegido para iniciar su último viaje hacia la libertad. Del Ecoparque porteño situado en Buenos Aires, Argentina, irá al Center of Great Apes (Centro para Grandes Simios) de Florida, en Estados Unidos, publicó este jueves La Nación del vecino país.

A la orangutana Sandra ya le realizaron los estudios veterinarios necesarios para conocer su estado de salud, y la Justicia argentina autorizó su traslado. La partida se anuncia para julio de este año, si la Justicia avala varios procesos que están en marcha.

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Sandra nació en 1986 en Alemana, y vive en Argentina desde 1994.
Sandra nació en 1986 en Alemana, y vive en Argentina desde 1994.

La legislación sanitaria estadounidense para animales que ingresan a su territorio exige que los ejemplares cumplan con una cuarentena en algún sitio de Estados Unidos antes de llegar a un santuario o una reserva.

En 2014, la Sala II de la Cámara de Casación Penal dispuso que la orangutana podía gozar de derechos y ser reconocida como persona jurídica, por lo que debía ser trasladada para vivir en un régimen de semilibertad.

Casi un año después, la jueza en lo contencioso administrativo y tributario de la ciudad de Buenos Aires, Elena Liberatori, dio lugar a la acción de amparo interpuesta por la Asociación de Funcionarios y Abogados por los Derechos de los Animales (Afada) y el abogado Andrés Gil Domínguez y confirmó el fallo.

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Sandra, la primera gran simio con derechos y persona jurídica no humana, esperó los tiempo de la Justicia.
Sandra, la primera gran simio con derechos y persona jurídica no humana, esperó los tiempo de la Justicia.

Además de la autorización judicial para trasladar a la primate, son necesarias varias autorizaciones. Fuentes del Ecoparque informaron que ya se logró el permiso Cites (Convenio sobre el comercio internacional de especies amenazadas de fauna y flora silvestre) que regula toda importación, exportación, reexportación o introducción de especies a los países. Y se espera el permiso ESA, de Importación de Estados Unidos, para principios de mayo.

La magistrada aceptó la propuesta de Florida, pero se habían presentado otros dos santuarios: Rainer, en España, y el Santuario de Curitiba, en Brasil. Liberatori siguió de cerca todo el procedimiento desde que recibió el amparo solicitado por la ONG y el abogado de la orangutana. En ese recorrido, debió autorizar la realización de varios estudios exigidos por Estados Unidos, el huésped de la gran simia.

Estado de salud

Aunque los estudios recientes confirmaron que la gran simia está saludable, sus 25 años de encierro en el predio bonaerense dejaron su marca.

En 2017, el biólogo y profesor de Bienestar Animal de la Facultad de Ciencias Veterinarias, Héctor Ferrari, había alertado sobre el exceso de horas que la orangutana pasaba inactiva y sobre su tendencia a esconderse entre las rocas de su recinto, lo que podría haber significado que sufría una depresión leve. Además, el doctor en Ciencias Biológicas y primatólogo Aldo Giúdice recordó el gran sufrimiento que el cautiverio produce a los orangutanes.

Con sesiones de entrenamiento para adaptarse a un nuevo entorno y soportar el traslado, Sandra se prepara para su último viaje.

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