País

La no violencia activa de Jesús

Con el juramento de los nuevos diputados y senadores (muchos haciendo el rekutu a pesar de ser algunos corruptos y en su mayoría beneficiados por el fraude), la conciencia de personas de buena parte del pueblo del Paraguay se siente víctima de una violencia.

La violencia del fraude es el engaño en beneficio de unos y con daño de otros.

Ante él caben tres vías. El no hacer nada por miedo o apatía. El reaccionar también violentamente. Y también la tercera vía que encontramos en Jesús Nazaret y en algunas otras grandes personalidades como San Francisco, Gandhi, Martin Luther King, Dalai Lama, papa Francisco etc,: la No Violencia Activa (NOVA).

Me inspiro en Desarmar los infiernos, del teólogo Joan Morera Perich.

La raíz del violento es la creencia de que su violencia tienen un poder indiscutible para poner en obediencia a los demás. Para desarmarlo hay que descubrir lo que el violento es incapaz de advertir: en la realidad la violencia no conseguirá jamás controlar definitivamente la situación. Con el autor recojo algunos principios prácticos para vivirlo.

Primero, contemplar al violento como lo hace Dios. El mayor terrorista o, en otro campo, el más fraudulento, es también un ser humano aunque esto lo tenga bien oculto.

Toda la NOVA debe querer recuperar su persona.

Segundo, hay que rechazar cualquier cooperación malvada o humillante con el violento.

Tercero, buscar acciones (sorpresa, efectiva, creativa, no punitiva, sin miedo) que hagan comprender al violento que no conseguirá nuestra obediencia aunque sea a costa de mayor sufrimiento. Lo difícil es convencernos en nuestra sociedad tan violenta que la NOVA consigue sus efectos. Hay experiencias detalladas de más de 300 casos en 15 naciones, donde se presenta cómo la NOVA ha resuelto el conflicto de manera definitiva. Mientras que todos conocemos cómo la violencia respondiendo a la violencia crea una escalada de más violencia.

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