Economía

La ineficiencia en el gasto público mantiene al Paraguay en el atraso

Serias debilidades en el gasto en áreas como salud y educación mantienen a Paraguay en los últimos lugares. Persiste además desigualdad de salarios y beneficios a favor del sector público.

El estudio “Paraguay: Invertir en Capital Humano”, que es una revisión del gasto público y de la gestión en los sectores sociales realizada por el Banco Mundial, analizó el periodo 2006-2016 y concluyó que en nuestro país hay un crecimiento sostenido del gasto público que no necesariamente se tradujo en resultados.

Los autores del estudio se encuentran en el país y presentaron los resultados ayer al presidente Mario Abdo Benítez. Hoy se hará la presentación pública en un acto.

Se analizaron las áreas de salud, educación y programas sociales, que son los aspectos que hacen al desarrollo del capital humano, explicó Matteo Morgandi, uno de los responsables del estudio, en conversación con ÚH.

El informe se preparó durante 18 meses a pedido del Gobierno, con el objetivo de identificar reformas e inversiones estratégicas que sirvan para traducir el nivel actual de gasto en mejores resultados.

Morgandi dijo que estos datos demuestran un “retraso histórico en capital humano”. Hizo hincapié en la educación, teniendo en cuenta los resultados de las pruebas internacionales a los que fueron sometidos los estudiantes paraguayos en los últimos tiempos. “En primaria vimos un abandono muy alto con respecto a otros países. El 70% de los niños no tienen el nivel básico en matemáticas”, dijo.

Así también destacó que la inversión en la primera infancia es bajísima, lo cual no condice con la importancia que tiene esta etapa de la vida.

El estudio indica que la subinversión más grande se da en los primeros años de vida, precisamente cuando los retornos podrían ser los más altos. Se estima que en 2016 por lo menos 30% del gasto social se destinó a las personas mayores de 65 años, que representan menos del 7% de la población.

La inversión masiva en niños empieza recién a partir de los 5 años. La educación preescolar por debajo de esa edad aún tiene una cobertura limitada y los programas de cuidado de primera infancia para el grupo 0 a 3 años son esporádicos.

Por su parte, Rafael Rofman, líder de programa, dijo que más allá de la relevancia moral que tiene garantizar la educación y la salud, hay que entender que esto se trata de una inversión en capital humano, fundamental para el desarrollo de la economía.

Presentación. Un equipo del Banco Mundial liderado por Jesko Hentschel, director regional del ente, presentó los datos al presidente. El jefe de Estado escuchó la disertación de los especialistas junto con los ministros Benigno López (Hacienda), Eduardo Petta (Educación), Julio Mazzoleni (Salud) y Mario Varela (Desarrollo Social).

Hentschel resaltó la eficiencia de los dos programas sociales implementados por varios gobiernos: de transferencias monetarias condicionadas Tekoporâ y de pensión alimentaria para adultos mayores. No obstante, señaló que hay varios programas que se podrían armonizar y utilizar para mejorar la lucha contra la pobreza en forma más focalizada.

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