Correo Semanal

La historia como militancia política

Aparece el segundo tomo de Dictadura y Memoria, de Carlos Pérez Cáceres. Una mirada analítica sobre la izquierda, las luchas antidictatoriales y la memoria.

Miguel H. López

La memoria es política. Es la reconstrucción del pasado en el presente para planificar o proyectar el devenir aprendiendo, desaprendiendo, reaprendiendo. La memoria tiene protagonistas y voces, tiene territorios, teorías y lecciones. Es una parte de la historia y a veces es la historia misma. La memoria es un permanente escenario de disputas por sentidos, significaciones y dimensiones de la realidad para incidir en ella y buscar reconstruirla. El nuevo libro del investigador y periodista Carlos Pérez Cáceres, Dictadura y Memoria II, que será presentado el próximo miércoles 12 a las 19.00 en el Archivo Nacional, punza en estos aspectos diversos de los hechos del pasado, con fuerte presencia en la actualidad, contados desde sus protagonistas, desde los relatos y las voces propias. Una obra que en su segundo tomo profundiza sobre las luchas populares sociales contra la dictadura de Stroessner y sus proyecciones, con luces y sombras, a través de una crítica y análisis de escalpelo.

El autor toma como base los cuadernos Dictadura y Memoria que desde 2006 y hasta 2013 fueron publicados –en total 48 números– desde el colectivo Memorias y DDHH y que recogen un nutrido registro de hechos ocurridos por acción de sectores opositores, contestatarios y revolucionarios, y los perpetrados por la dictadura stronista (1954-1989) durante los cerca de 35 años que duró su régimen de terror. Somos partidarios –dice el mismo Pérez Cáceres– de realizar, dentro de las posibilidades, una historia que recupere las luchas del reciente pasado, no solo para que lo jóvenes la conozcan y analicen, sino y sobre todo para que se vea el proceso histórico desde una mirada dialéctica y contradictoria. La idea –alude tajante– es conocer las fuerzas y elementos de los enemigos de clase y, también, nuestros propios errores y las desviaciones implementadas, las que conllevan a una militancia muchas veces estéril.

Voces y rostros

Figuras reconocidas y otras que la obra recupera del ostracismo y el olvido toman la palabra para contar detalles inéditos y expresar sus propios análisis sobre los pasajes de la historia en la que les tocó participar, casi siempre jugándose la libertad y la vida. Algunas entrevistas publicadas póstumamente aportan esos pedazos del pasado que en un país como Paraguay suele ser pasto del olvido o del silencio provocados u oficializados.

Cinco capítulos conjugan un recorrido imbricado que hablan de luchas, terrorismo de Estado y resistencia antidictatorial.

Una triada recoge en las primeras secciones la historia de la lucha estudiantil, la campesina y la de los trabajadores. Voces emblemáticas e ignotas colocan sobre el tapete testimonios y análisis. Siguen otras dos secciones con una mirada escrutadora a la izquierda en los años de plomo y su proyección en el presente; y finalmente un abordaje del tema de la memoria y su trascendencia.

La atención en esta nueva entrega recala en las actividades del movimiento estudiantil de los 60, capitaneado por la Federación de Estudiantes Revolucionarios (Fedre), cuyos entonces dirigentes hablan en algunos casos por primera vez. También aborda el poco conocido centro clandestino de tortura de Arroyo Kambay, un centro clandestino de represión y muerte que operó entre el 50 y 60 cuando la actividad guerrillera en las Cordilleras era intensa. Esta parte del texto se basa en una investigación realizada por la Comisión de Derechos Humanos de Cordillera. En tanto, la historia obrera profundiza sobre los acontecimientos durante la gran huelga de trabajadores del 58.

El libro incorpora para profundizar en la revisión y el estudio acerca de las izquierdas la opinión de los analistas Milda Rivarola y José Carlos Rodríguez. Este es un capítulo referencial en la obra.

Procesos y entendimientos

El recorrido dentro de la obra ayuda a tener un panorama claro sobre lo sucedido en los tiempos abordados y de los entretelones de las luchas de clase y revolucionarias.

Explica el mismo autor que el enfoque apunta a descubrir, reconocer, aquellos procesos donde la izquierda y los trabajadores tuvieron participación. En el caso de nuestro país, tenemos un relato de nuestro proceso histórico mutilado. Poco o casi nada se sabe de lo que hicieron la izquierda y los trabajadores. A pesar de que nuestra historia tiene muchos procesos donde las tensiones fueron duras y donde los trabajadores cumplieron un papel destacado, por no decir fundamental, poco se sabe y menos se estudia a partir de los intereses de los mismos.

Pérez Cáceres también retoma en la obra su cuestionadora mirada hacia la producción académica o intelectual sobre la historia política paraguaya. Asimismo, apunta a la institucionalización del relato desde la academia, marginando y hasta desautorizando los otros estudios, investigaciones y análisis que escapan al rasero de la unificadora pauta académica de lo que debe o no ser ciencia, teoría y estudio de la historia social, la de los pueblos y sus luchas.

Mención aparte merece el acervo fotográfico que acompaña cada capítulo del libro. Gráficas estremecedoras, desconocidas o poco difundidas y de un valor documental incalculable son mostradas como parte de una narración paralela, de su propio relato, como convocantes y disparadoras de memoria, con escenas marcantes, algunas inenarrables y otras irrepetibles.

el pasado como hecho político

Este segundo tomo de Dictadura y Memoria, cuya presentación estará a cargo del filósofo y analista político Charles Quevedo, a diferencia del I, incorpora con mayor fuerza el análisis de los hechos y de los protagonistas. Esto responde, asumiendo la línea de razonamiento de Pérez Cáceres, a esa necesidad de entender las luchas del pasado, sus estructuras, fortalezas y sus debilidades, para aprender, corregir y no repetir los equívocos y los errores tácticos que impidieron alcanzar objetivos e hicieron fracasar emprendimientos políticos o revolucionarios.

El autor aclara que el trabajo de la memoria es además una manera tozuda y persistente de lucha en contra y en los intersticios del poder hegemónico y dentro sus fisuras. Por lo que desde un análisis materialista de la historia desarrolla su estudio.

Con esta manera de pensar, explicita Pérez Cáceres, con lo que hacemos tratamos de señalar la importancia que en la lucha diaria tiene el debate de la historia como una manera de militancia política.

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