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La escuelita campesina y su esencia que aún perdura

En Santa Rosa, Misiones, la compañía Gabino Rojas es conocida actualmente como una zona productora de hortalizas y frutas, sin embargo, desde sus inicios tuvo mucha historia. Allí se fortalecieron las Ligas Agrarias.

Vanessa Rodríguez | Misiones

Salomé Meza, pobladora de la zona, mencionó que las familias de la comunidad habían ocupado 225 hectáreas que pertenecían a los jesuitas.

Allí inició la compañía Gabino Rojas, donde se extendieron y se fortalecieron las Ligas Agrarias Cristianas, organización de campesinos nacidos en San Rugua, actualmente San Juan Berchmans, compañía de Santa María, con el objetivo de mejorar la calidad de vida de sus miembros.

Meza es víctima de la dictadura y ex alumna de la escuelita campesina. Los hijos de los campesinos organizados recibían el mote de hijos de comunistas, no eran bien tratados ni bienvenidos dentro de la sociedad, por lo tanto, los padres de familia se organizaron y con sus propias manos construyeron la escuelita campesina. Los maestros que impartían clases en metodología plurigrado eran dos sacerdotes españoles, el padre Antonio Ortega y el padre Bonifacio, de quien no recuerdan el apellido.

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"Los niños de las Ligas Agrarias sufríamos porque nos decían hijos de comunistas y nos discriminaban. No teníamos cabida dentro de la sociedad y por esto el padre Pepe Ortega, sacerdote jesuita que trabajaba con las familias de la comunidad, acompañó a los padres de familia en la idea y construyeron la escuelita campesina. Uno de los profesores era su hermano, lástima que la escuelita duró muy poco debido a la represión de 1976", relató nostálgica la mujer.

Destacó que los niños recibían instrucciones en todas las materias de la escuela normal, con la diferencia de que también les enseñaban en forma integral asuntos referentes a la vida cristiana y la dignidad de las personas.

Agregó que la escuelita duró solo dos años, con sus aproximadamente 50 alumnos, y debió cerrarse a causa de la gran represión que sufrieron los miembros de las Ligas Agrarias durante la Pascua Dolorosa de abril de 1976.

"Lastimosamente, todo terminó con la represión; se llevaron a muchos de nuestros padres, hermanos, a una alumna de 14 años e incluso a nuestros profesores. Fueron momentos muy dolorosos que nos dejaron muchas secuelas, no solo físicas, también mentales, y nadie tiene en cuenta ese daño que no tiene reparación", detalló Salomé.

La mujer rememoró el momento difícil que le tocó presenciar junto a otros niños cuando los militares vinieron a llevarse a sus profesores de la escuelita: "Los militares vinieron a la escuela en camión y se llevaron a nuestros profesores, los sacerdotes Antonio Ortega y el padre Bonifacio. Frente a nosotros les ataron los pies y las manos y los tiraron en el vehículo como si fueran bolsas de papa. Nada les importaba, los niños observábamos impotentes sin entender", rememoró.

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El aspecto de la escuelita es muy singular, consta de dos habitaciones grandes divididas en el medio por gruesas paredes que no alcanzan el techo. En cada compartimento tiene dos pizarritas cuadradas no muy grandes, aún se conservan algunas butacas de la época de la represión.

Se tiene proyectado que el lugar se convierta en museo, pues es la única escuela de las Ligas Agrarias que permanece intacta, según menciona el director de una institución educativa que funciona en el mismo predio de la escuelita, el profesor Raimundo Martínez, quien se encarga también de cuidar la escuelita, que dista tres kilómetros de la ruta 1.

"Este es un sitio histórico de la comunidad, la Gobernación restauró el pabellón entero y el objetivo este año es reunir a los miembros de la comunidad para comunicarles el proyecto de convertir este espacio en un museo y recolectar objetos y fotos de aquella época", detalló.



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