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La Costanera II deja una secuela: la lucha por una vivienda digna

Hay cientos de familias del Bañado Norte afectadas por las obras de la Costanera II que todavía no fueron compensadas por el Estado. El MOPC, la Senavitat y la Municipalidad de Asunción se comprometieron a brindarles una solución habitacional, pero hasta ahora no dan respuestas.

Daisy Cardozo RománPor Daisy Cardozo Román

La indicación fue clara. De acuerdo con la referencia que brindó Justina Díaz, para que se pudiera llegar hasta donde ella vive se debía cruzar una calle que conecta la avenida Artigas con la Costanera II. El tramo es muy conocido como camino al Club Mbiguá y conduce hasta la zona de San Estanislao, del Bañado Norte, lugar en el que varias familias se vieron afectadas, en aras del desarrollo, por las obras de infraestructuras del Estado.

Este sitio es uno de los accesos a la avenida, además de Cañadón e Independencia Nacional.

Ni bien llegó el equipo de Última Hora hasta el lugar, Justina atendió desde el portón de su precaria casa y empezó a contar la situación que atraviesan ella y sus vecinos. “Los afectados acá somos más de 100 familias, aunque al principio decían que éramos 120”, señaló, apuntando de un lado a otro los extremos de la cuadra en la que estaba parada, para indicar las dimensiones.

Según un informe que proveyó el Ministerio de Obras Públicas y Comunicaciones (MOPC) a este medio, durante la ejecución del proyecto de la Costanera Norte se indemnizó a 411 pobladores de siete zonas: 85 de Blanco Kue, 25 de Kara Kara, ocho de Arenera Kara Kara, 11 de San Miguel, 85 de Azteca I y 163 de Azteca II. En la lista están incluidos 34 de San Estanislao.

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<p>El conocido camino al Club Mbiguá es la calle San Estanislao, uno de los tres accesos habilitados que desembocan en la Costanera II.</p>

El conocido camino al Club Mbiguá es la calle San Estanislao, uno de los tres accesos habilitados que desembocan en la Costanera II.

En el documento proporcionado figuran pagos realizados desde G. 9 millones hasta casi G. 130 millones. No se manejan la información de un monto estándar, tampoco se detallan, en ninguna parte del documento, los parámetros para establecer los importes.

Lo cierto es que el Estado invirtió en esto unos USD 3 millones, de acuerdo con lo que establece la Ley 5389/15, de expropiación e indemnización de inmuebles a favor del Estado Paraguayo.

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La Costanera II perjudicó a varios pobladores del Bañado Norte, que se dividen en dos grupos: afectados directos e indirectos. Los primeros recibieron una indemnización y salieron de su territorio, se considera también a quienes no fueron indemnizados pero sí reubicados en un refugio provisorio. Los afectados indirectos se quedaron viviendo en la zona de los accesos que tiene la avenida, son quienes hasta hoy no fueron compensados.

Como todavía hay personas por atender, resolvieron hacer un convenio entre el MOPC, la Secretaría Nacional de la Vivienda y el Hábitat (Senavitat) y la Municipalidad de Asunción. Se unieron para dar una solución habitacional a los ribereños.

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<p>Justina Díaz vive desde hace 19 años en el Bañado Norte y exige una respuesta del Estado porque no sabe si será reubicada o no.</p>

Justina Díaz vive desde hace 19 años en el Bañado Norte y exige una respuesta del Estado porque no sabe si será reubicada o no.

En la desidia, sin compensación

Justina Díaz vive desde hace 19 años en el Bañado Norte y hoy no sabe si será desarraigada o no, si la reubicarán junto a sus vecinos en otro lugar. “Ya nos quedamos acá en este momento, sin saber nada”, regañó, encogiéndose de hombros, mientras seguía en el portón de su casa, también hablando en representación de sus vecinos.

Contó que su vivienda está a unos 220 metros de la avenida Costanera II y se quejó de los ruidos que tuvieron que soportar durante la etapa de construcción. Arena y escombros se descargaron hasta casi por encima de las casas. Los bañadenses tuvieron que intervenir y pedir que paren.

“De la vieja villa todavía hay quienes siguen saliendo. Hay quienes fueron censados, pero no fueron pagados. A otros ya se les pagó y se fueron. Nosotros lo que nos quedamos mal. Todos los que estamos acá, prácticamente, nos quedamos en una latonada”, resaltó Justina, elevando la voz y haciendo un recuento de todo lo que ya vivieron, puesto que están ubicados en un área históricamente inundable. Cada lluvia grande que llega se mete hasta por debajo de sus puertas.

Al principio de la ejecución del proyecto de la Costanera Norte estos pobladores que se quedaron en el Bañado Norte, sin ningún beneficio, también iban a ser considerados como afectados directos porque fueron censados, explicó Justina. En cambio, con el tiempo pasaron a ser indirectos, por lo cual ya no fueron prioridad para el MOPC. Dejaron de recibir respuestas.

Es que el Estado ya había cumplido con indemnizar a más de 400 personas y con reubicar a 12 familias en un campamento, por dos años.

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<p>Pasacalle de protesta. Piden al MOPC respuestas y solución habitacional, así como que se cumpla lo convenido con la Senavitat y la Municipalidad de Asunción.</p>

Pasacalle de protesta. Piden al MOPC respuestas y solución habitacional, así como que se cumpla lo convenido con la Senavitat y la Municipalidad de Asunción.

Un refugio: La Esperanza

En la zona del acceso San Estanislao hay viviendas que se están cayendo a pedazos y otras que se están quedando vacías. Los bañadenses van dejando su territorio. Pero, así también, hay ex pobladores del mismo lugar que optaron por ser reubicados provisoriamente.

De esta manera, unas 10 familias fueron a parar al campamento La Esperanza, junto a otras dos más, de la zona Azteca I. El equipo de Última Hora también llegó a estos lares y lo primero que se divisa desde lejos es una pancarta de protesta colgada dentro del predio, junto a un poste que tiene izada la bandera paraguaya, y lleva escrito: “Exigimos al MOPC que se haga responsable de definir las tierras que nos han prometido”.

Los reubicados se instalaron en un terreno cercado, a un costado de la avenida Costanera II, que queda aproximadamente a un kilómetro del acceso San Estanislao. Dentro del predio hay viviendas colocadas en hileras, construidas con terciadas gruesas de color blanco y techos de chapa. Las familias que vinieron hasta aquí no escaparon de las necesidades básicas y mucho menos de las inundaciones. En dos oportunidades se acumuló mucha agua, tras días de lluvia.

COSTANERA II. La avenida norte comprende un trazado de 11 kilómetros y tiene doble sentido de circulación. Se conecta con la Costanera I en la rotonda de General Santos y va hasta el Jardín Botánico. Actualmente, ya está habilitada, pero sin su conexión con la avenida Primer Presidente.

Nota relacionada: Les prometieron casas, pero siguen en mísero refugio de Costanera II

Cuando ingresamos hasta el lugar, mediante autorización previa de un guardia, Benita Falcón fue la primera que nos atendió. Ella se crió en el Bañado Sur con sus padres y luego vivió tres décadas en el Bañado Norte. Ahora, con su única hija, están reubicadas en el campamento provisorio. Pide que se defina de una vez la solución habitacional para los refugiados porque en donde están actualmente solo pueden permanecer por dos años y ya transcurrieron 10 meses.

Junto a Benita, se acercaron para recibirnos Luis Maciel y Lilian Brítez. Expresaron su preocupación, pues además de que aguardan saber dónde van a vivir, también están preocupados porque el gobierno de turno está concluyendo su mandato. Dicen que hasta el momento nadie se acordó de ellos.

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<p>Luis Maciel y Benita Falcón optaron por ser reubicados en el refugio provisorio del MOPC. Mediante acuerdo firmado, permanecerán ahí solo por dos años. Ya transcurrieron 10 meses.</p>

Luis Maciel y Benita Falcón optaron por ser reubicados en el refugio provisorio del MOPC. Mediante acuerdo firmado, permanecerán ahí solo por dos años. Ya transcurrieron 10 meses.

Un sueño: 10 hectáreas

“A pesar de que esto es una avenida que vino sobre nosotros, sin muchas respuestas, vemos la oportunidad de luchar por una casa”, expresó con suavidad Benita, bajando un poco el volumen de la voz y mirando con ilusión. “Nosotros no queremos que nuestros hijos pasen por lo mismo”, siguió.

Después de varias reuniones informativas del MOPC y los pobladores afectados, surgió la posibilidad de brindar una solución habitacional de parte del Estado. En un convenio se unieron el MOPC, Senavitat y la Municipalidad de Asunción, y con base en unas cláusulas se comprometieron a reasentar a los bañadenses que todavía no fueron compensados en un terreno de 10 hectáreas.

“Eso es para muchas familias, no solo para nosotros, que estamos acá, que fuimos los afectados directos, hay muchas otras que quedaron en situación de inundación”, añadió Benita.

Como estando en sintonía, Justina coincidió: “Queremos que la gente que vive en el refugio también encuentre con nosotros esa salida para nuestra vivienda. Eso es lo que nosotros pedimos”.

ORIGEN. De acuerdo con las investigaciones realizadas por el sociólogo José Galeano Monti, la zona de los bañados empezó a ser ocupada en la década de los 60, por una oleada de migración interna del campo hacia la ciudad. Hasta la década del 90 se pobló, pero ya no queda espacio.

Acuerdo sin resolver

Tanto Benita Falcón como Justina Díaz exigen a la Municipalidad de Asunción que cumpla con la definición del terreno de 10 hectáreas, porque es competencia de la Comuna proponer y definir el terreno municipal sobre el cual se construirán las viviendas que acordaron con el MOPC y la Senavitat. Esa fue la solución habitacional que resolvieron dar mediante un acuerdo firmado y ratificado.

El arquitecto José Ávalos, encargado del Departamento de la Franja Costera de la Comuna capitalina, accedió a una entrevista para tratar de explicar la problemática.

“Hace dos meses enviamos unas cartas oficiales del intendente Mario Ferreiro, dirigidas tanto al MOPC como a la Senavitat, mencionando cuál es la disponibilidad de los terrenos que tenemos. Propusimos tres, con igual (dimensión) o superior a 10 hectáreas”, declaró Ávalos, quien aseguró que hasta el momento tampoco recibió un retorno de las instituciones.

Entretanto, el director general de Proyectos Estratégicos de la Senavitat, Marcos Samudio, responsabilizó al municipio asunceno de que no se esté definiendo el proyecto, puesto que considera que la Comuna es la que debería dar el primer paso para coordinar y concretar el plan de solución.

“Hay diferentes propuestas, pero no hay ninguna oficial emitida por resolución de la Junta Municipal. Y sin eso no se puede avanzar, sin el documento que avale la propuesta, por eso está demorando”, justificó por su parte.

José Ávalos afirmó que la Municipalidad pone la propiedad; pero los recursos, el relleno del terreno y las viviendas quedan bajo la responsabilidad del Gobierno Nacional. Mencionó que en el convenio pactado con el MOPC y la Senavitat está contemplado que los pobladores también deberán firmar el acuerdo una vez definida la ubicación de las 10 hectáreas prometidas.

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Viviendas construidas en el refugio provisorio
Viviendas construidas en el refugio provisorio "La Esperanza", donde están reubicadas 12 familias bañadenses.

¿Rostro social?

Todos los ciudadanos paraguayos tienen derecho a acceder a una vivienda digna. Al menos eso es lo que se contempla en el artículo 100 de la Constitución Nacional y en leyes internacionales.

Al principio, es lo que parecía que iban a garantizar desde el MOPC, cuando se promocionaba la construcción de la Costanera Norte. Inclusive, hace dos años, una publicación se tituló de esta forma: “Vecinos pueden estar tranquilos que sus derechos serán respetados”.

Parece ironía, pero un año más tarde, en el 2017, hicieron otra publicación que abordaba la reubicación en el campamento provisorio. En esa ocasión usaron un título que decía: “La Costanera II tiene rostro social”.

CONSTITUCIÓN NACIONAL. El artículo 100 contempla el derecho a una vivienda digna. El Estado establecerá las condiciones para hacer efectivo este derecho, y promoverá planes de vivienda social, especialmente las destinadas a familias de escasos recursos, mediante sistemas de financiamiento adecuados.

Lilian Brítez, quien también optó por ser reubicada por dos años en La Esperanza con toda su familia –tres niños y su esposo–, vivió 11 años en la zona del acceso de San Estanislao. Ella también se sumó a los reclamos, cargando a su hijo más pequeño en brazos.

“El Estado es el responsable de cada familia que está aquí, por el proyecto que un día nos sacó de nuestras casas y por que cada uno teníamos dónde vivir. No es que nunca la tuvimos y estamos pidiendo ahora, sino que fuimos afectados por las obras de la avenida Costanera II. El Estado está en deuda con nosotros y nos tienen que devolver lo que un día nos habían sacado”, dijo contundente.

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Lo que será un alivio para el tránsito, para otros significa una lucha por una vivienda digna.
Lo que será un alivio para el tránsito, para otros significa una lucha por una vivienda digna.

Justina requiere de forma insistente, señalando con los brazos extendidos hacia su territorio: “El nuevo gobierno que viene ¿será que va a atender lo que pedimos? Eso es lo que nosotros queremos saber. Primero necesitamos la vivienda y después que se toque todo esto”.

Ni bien muestra toda la franja afectada, baja los brazos, como desganada y abatida y agrega: “Porque ya no da más gusto, esto ya es de hace mucho tiempo, y la lucha es grande”.

Lo que será un alivio para el tránsito, para otros significa una lucha por una vivienda digna. Esa es la imagen que deja la Costanera II, que se construyó durante el mandato de Horacio Cartes y dejó compromisos pendientes, sin concluir.

¿Se preocupará el gobierno entrante de establecer políticas públicas acordes a la realidad? Queda la pregunta hecha, sujeta a cualquier interpretación.

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