Política

“La consecuencia del Marzo Paraguayo fue el debilitamiento del Partido Colorado”

Con el asesinato del vicepresidente Luis María Argaña murió también el liderazgo en la ANR, que no germinó otro caudillo en 20 años, según el ex mandatario, que debió cargar con el desafío de devolver la paz a una nación dolida por la pérdida de siete jóvenes y una sociedad polarizada entre argañistas y oviedistas, lo que desembocó en una violenta crisis.

Alejado de la militancia política, pero a la vez encabezando tímidamente un proyecto para reactivar su partido, el ex presidente de la República Luis Ángel González Macchi, de 71 años, rememora desde su vivienda en Asunción aquel histórico Marzo Paraguayo y lo que vio transcurrir en estos 20 años. La Asociación Nacional Republicana (ANR) cayó en picada, dijo, y la ciudadanía incendió el Congreso (en marzo de 2017), a diferencia del episodio de 1999, cuando la gente se volcó a la plaza para defenderlo.

-¿Cómo impactó al Partido Colorado en ese momento la muerte de Luis María Argaña?

-En esos años era un problema entre oviedistas y argañistas, el país estaba dividido, toda la sociedad paraguaya, porque había obispos oviedistas y argañistas, había curas oviedistas y argañistas, había liberales y encuentristas que eran argañistas y oviedistas. El magnicidio fue muy convulsionante. Argaña ya era el líder número uno del Partido Colorado.

-La muerte de los jóvenes en la plaza, ¿qué le causó?

-Me dolió mucho. Tuvimos miedo. Ese viernes 26 de marzo, de tarde, (Argaña murió el 23 a la mañana en un atentado), me hicieron desaparecer, tuve que ir a dormir a la casa de Bilo Bo (Eduardo Nicolás Bo, dueño del extinto diario Noticias) esa noche, con Walter (Bower) y Calé (Juan Carlos Galaverna). Calé roncaba demasiado (risas). El sábado me fui otra vez al Congreso, siguieron las sesiones (debía resolverse el juicio político al entonces presidente de la República Raúl Cubas Grau), y el domingo almorzando en la casa de mi padre, el finado doctor Saúl, recibimos las informaciones, porque el próximo (blanco de atentado) era yo, estaba en riesgo, había amenazas.

-¿Usted quería ser presidente de la República?

-¿Por qué no? Si la Constitución establece, era mi responsabilidad, no dudé ni dos instantes.

-¿Estaba preparado?

-Totalmente, nunca sentí temor, tenía una responsabilidad muy grande.

-¿Cuál fue el punto límite para que se dé la renuncia de Cubas?

-El sábado al mediodía el senador Armando Espínola, liberal, me dice que hay un pedido de senadores oviedistas: Francisco Appleyard, Octavio Gómez y Víctor Galeano Perrone me propusieron hacer una reunión para arreglar la situación. El embajador del Vaticano fue mediador (del encuentro) en el local de la Nunciatura Apostólica. Nombré a representantes del Congreso Bader Rachid Lichi, Luis Castiglioni, Martín Chiola, José Félix Estigarribia, Luis Mauro, Euclides Acevedo y Elba Recalde. Como representantes de todas las embajadas, el embajador del Papa dice: ‘Hay un paraguayo muerto más en el país y todas las embajadas se retiran del Paraguay’. La solución era la renuncia o destitución del presidente.

-Esto afectaba a Oviedo, porque Cubas era su aliado.

-El domingo a la mañana Rachid Lichi, titular de la ANR, me llama y me dice, ‘señor presidente, el presidente Cubas me dijo que a las 17.00, en Mburuvicha Róga, presentaría su renuncia. De ahí es donde sale el relato de que Cubas al mediodía del Domingo de Ramos se va al Regimiento Escolta Presidencial y le dice al general Oviedo, que estaba ahí preso, ‘señor, yo renuncio, nos vimos, encantado, hasta luego’, y ahí Oviedo arma todo también y a la tarde sale su avión y va a la Argentina con su familia.

-¿Tuvo el apoyo de las Fuerzas Armadas, que era del dominio de Lino Oviedo?

-Sí. No me costó tener el liderazgo, porque ellos (los militares) asumieron que yo era el presidente y pacificaron, porque ya se cansaron de asumir una postura, o ser argañista o ser oviedista. Los que eran oviedistas se mantenían en las Fuerzas Armadas durante Rodríguez, Wasmosy… y los que eran argañistas iban a retiro.

-¿Cuál fue el desafío como presidente al asumir a partir de un hecho trágico?

-Pacificar la nación y volver al Estado de derecho. Que se respete la Constitución, que se violó con la liberación de Lino Oviedo con el decreto inconstitucional de Cubas. Y creo que se pacificó el país, se volvió por el conducto de la democracia. En el 2000 hubo elecciones para vicepresidente, compitió el senador Yoyito (Julio César) Franco, liberal, y el arquitecto Félix Argaña, colorado, y ganó Yoyito y fue respetado hasta el fin del mandato.

-Tuvo solo horas para prepararse antes de jurar.

-Cubas renuncia a las 17.00 y yo asumo ese domingo a las 21.30, cuatro horas y media tuve. Se encargaron los senadores Gonzalo Quintana y Mario Paz Castaing de organizar todo. El saco me prestó Martín Chiola (ya fallecido) y la corbata era de otro senador.

-¿Cuál fue el efecto más importante del Marzo Paraguayo?

-El debilitamiento del Partido Colorado. Después de la muerte de Argaña y con el problema de Nicanor Duarte Frutos que dividió más al partido, con (la pugna con) su vicepresidente Castiglioni y con Blanca Ovelar, cae el Partido Colorado, y tanto se debilitó que en estos últimos años tuvimos que buscar un outsider, Horacio Cartes, para recuperar el partido por lo menos para que se diga que está ahí mandando. El debilitamiento fue por falta de liderazgo.

-¿Por qué no surgieron otros caudillos?

-Es difícil. Un Maradona y un Messi no salen cada año. Cuántos años pasó para que venga un Neymar que se asemeje más o menos a Pelé. En la política los líderes, los caudillos, como yo le dije una vez al general Oviedo, no se hacen por decreto, se nace y se reconstruye por la ciudadanía.

-¿Qué fue lo que más le costó en su gobierno?

-Trabajar con los liberales, no porque son mala persona, sino por el carácter de los liberales, con quienes se hizo difícil trabajar. Estaban muy divididos. Estaban entonces los lainistas, franquistas y los Saguier.

-¿Y cómo se manejó con su Gabinete?

-Con los liberales no pude seguir, porque ellos se retiran a fines del 99 del gobierno en una convención. Si seguían, hubiéramos hecho muchas cosas. Pero el Encuentro Nacional me acompañó hasta el final.

-¿Qué fue lo más urgente que tuvo que resolver?

-Encabecé el proyecto de Unidad Nacional, que elaboró Argaña, que daba participación a los tres partidos políticos. Tenía que dar continuidad a ese plan de gobierno. Los seis ministros colorados lo conversé con el presidente del partido (Bader Rachid). Pero el problema fue con Nicanor y Nelson Argaña. La familia Argaña pidió por Nelson para Educación. Pero le nombré como ministro de Defensa y a Nicanor en Educación, porque tenía más experiencia en esa área.

-¿Y qué diferencias vio entre el marzo de 1999 y el marzo del 2017?

-En el Marzo Paraguayo la fuerza civil defendió al Congreso, en el marzo de Cartes la ciudadanía se rebeló contra el Congreso y por eso lo quemaron.

-¿Cuál es la herencia del Marzo Paraguayo para la democracia?

-Para mí que hace 20 años no tenemos intento de golpe, además del último que fue en el 2000, porque la Fuerza Armada se debilitó ya que enviamos la Caballería a 700 kilómetros de Asunción, a Joel Estigarribia (Chaco). Nadie se acuerda de eso. No fue porque los militares estaban todos tranquilos. Así como muchos quieren ser Maradona o jugar como Messi, muchos querrán jugar como Lino Oviedo. El Primer Cuerpo de Ejército que estaba también en Campo Grande enviamos a Curuguaty, a 600 kilómetros de Asunción. La Caballería siempre tuvo su presión y todos los intentos de golpe se iniciaban y se terminaban ahí. En el 2000 se paseaban los tanques por la ciudad tranquilamente. Me dijo entonces el ministro de Defensa (Nelson) Argaña, ‘si no enviamos la Caballería a otro lado, cada semana vamos a tener este tema’. Y Lino decía: González Macchi ko fin de año ohótama (A fin de año ya se irá del poder).

-¿Qué debe hacer un gobernante para evitar una reacción violenta?

-Lo que enerva a la ciudadanía, aparte de la corrupción, es la participación del narcotráfico (en la política), ellos (los narcotraficantes) tienen códigos muy distintos a los políticos, y están muy metidos en las cúpulas partidarias. Hace 20 años no había tanta narcopolítica, al menos en primera línea, había financiamiento, pero no un narco que participe como dirigente o candidato.

-Pese a todas las críticas que tuvo en su gestión, la gente no le tiene rencor.

-No. Desde el principio yo me sentía muy tranquilo, porque la ciudadanía estaba con la renuncia del ingeniero Cubas, menos los oviedistas, todos apoyaban ese proceso por eso me tuvieron 4 años y 5 meses (como presidente). Cubas estuvo 7 meses. Me hicieron un juicio político, pero al final de mi mandato, en febrero del 2003, y no lograron los votos. Yo entregué el poder el 15 de agosto. Entregué mi banda y mi bastón de mando al entonces presidente del Congreso (Carlos) Mateo Balmelli, y nos fuimos bien con ña Susana (Galli, su esposa), con la gente afuera saludándonos.

La opinión de González Macchi sobre:

Nicanor Duarte Frutos. El sucesor de Luis Ángel González Macchi fue Nicanor Duarte Frutos, quien asumió la Presidencia en el 2003 hasta el 2008. “Nicanor nunca fue un caudillo a nivel de Lino Oviedo ni de Luis María Argaña. Fue solo un jefe de un movimiento interno del Partido Colorado que llegó al poder”, expresó.

Fernando Lugo. Fue presidente del 2008 al 2012. “La oposición también se equivocó con Lugo. Fue un periodo de transición, de decir, ni colorados ni liberales, uno que venga de afuera, de la Iglesia, un obispo. Se probó y no funcionó. Su indefinición política hizo que cayera, hasta los propios liberales le quitaron el apoyo”, afirmó.

Horacio Cartes. Su gobierno se desarrolló en el periodo 2013 al 2018. “Se encontró una persona con una capacidad económica impresionante, eso es insuperable en una campaña electoral, y el debilitamiento de la oposición, que fue culpa de Lugo. Terminó mal, porque Horacio no tenía experiencia. No se rodeó de buenos asesores”, señaló.

Mario Abdo Benítez. El actual presidente de la República comenzó su gestión en 2018 y culmina su periodo en el 2023. “Marito tiene para mí una gran virtud en política, que es que sabe escuchar, es dialoguista. Ahora, un hombre prepotente y autoritario no puede manejar un partido político ni un país”, indicó.

Dejá tu comentario