Política

La ANR: "Un partido sin ideas, cuyo único afán es continuar en el poder"

Milda Rivarola analiza el momento que atraviesa el Partido Colorado y afirma que la falta de ideas políticas es una realidad en el abdismo y en el cartismo. Sostiene que es un partido clientelar.

El aniversario 135 del Partido Colorado encuentra a esta nucleación inmersa en una feroz interna y con una profunda división de sus principales dirigentes políticos, en medio de acusaciones de corrupción por parte de los Estados Unidos hacia Horacio Cartes y Hugo Velázquez.

Para la analista política e historiadora Milda Rivarola, todas estas cuestiones son pasajeras para sus electores, habida cuenta de que el único interés que motiva a los caudillos colorados es el de mantenerse en el poder.

La falta de un discurso atractivo y de ideas programáticas para estar en función de gobierno es quizás una característica propia de los colorados, según Rivarola.

“Hoy día los encuentra sin ideas políticas, sin discurso, sin un relato político atractivo para su gente. Se volvió un partido extraordinariamente pragmático. Ni siquiera presentan programas de gobierno. Cartes ya presentó un Powert Point con cuatro páginas, Marito ni siquiera eso, nada. Ni siquiera tienen una propuesta de qué van a hacer si llegan al poder. ‘Vamos a seguir nomás en el poder’ es su discurso”, sostuvo al analizar al partido de gobierno.

Discurso. Tras las designaciones de “significativamente corruptos” por parte del Departamento de Estado de los EEUU hacia el vicepresidente de la República y hacia el líder de Honor Colorado, la ANR adoptó un discurso bolsonarista, saliendo al paso de su histórica doctrina.

“El Partido Colorado es un partido que después de la Guerra del Chaco se volvió nacionalista, con elementos autoritarios y fascistas. Tras la caída de Stroessner recupera principios republicanos y más o menos democráticos y desde que pierden el poder, desde el 2008, el partido pierde prácticamente todos sus elementos doctrinarios. Se presentan como el partido que quiere recuperar el poder, adquiere como una neutralidad ideológica, sigue siendo un partido conservador, de derecha, pero ya no apela a esos elementos campesinistas, agraristas que hasta Nicanor (Duarte Frutos) todavía manejaba, y cambia por un discurso cuando asume Horacio Cartes medio tecnocrático, o sea van a gobernar los mejores, pos doctrina y pos programa. Y últimamente en sus dos vertientes, tanto en la vertiente Cartes como en la vertiente Abdo Benítez, adoptaron esos elementos de la nueva derecha sudamericana, esa cuestión de ‘Dios, patria, familia’, que son extremadamente ideológicos, pero que no tienen contenido programático”, refiere la analista.

Dijo que este discurso le sirve a la dirigencia para combatir a los que ellos creen que son sus enemigos.

“Pero ninguna de ambas vertientes tiene propuestas programáticas para el manejo del Estado. Usan nomás eso de familia sí, homosexualidad no, ateísmo, utilizan una especie de mala copia de lo que es el bolsonarismo. Que es un discurso bastante nuevo para la ANR pero que esconde los elementos doctrinarios del partido. Su programa es solo mantener el control del Estado y ver en qué fracción va a caer el Estado, pero prácticamente no tienen ningún discurso político importante. Esa es una característica que hay en el amplio espectro político”, expresó.

Esto, a Rivarola le resulta sumamente llamativo.

“Es curioso porque mal que bien ellos tenían un discurso ideológico fuerte durante todo los 70 años anteriores y ahora eso no se encuentra. Intentaron por la cuestión tecnocrática pero tampoco les funcionó, no había demasiado logro que demostrar durante ese gobierno y ahora están con ese discurso como de receta de derecha”, añadió.

Abrazo. La analista política no cree en las constantes peleas entre los principales caudillos colorados. Resalta que como la ANR es un partido extremadamente clientelar, su electorado ya sabe que habrá todo tipo de peleas y acusaciones constantes, pero que en el momento de la verdad, con posterioridad a las elecciones internas, el abrazo republicano no tardará en llegar, pues un factor común los une: El de mantenerse en el poder y no perder privilegios.

“Pueden mantenerse rivalidades entre los ex presidentes, titulares del Congreso, pero como el Partido Colorado controla el aparato estatal su interés es seguir manteniendo ese control, pueden pelearse cuatro o cinco personas, pero el aparato mismo sigue al que gana siempre. Todo ese discurso anticartista de ahora no existió en el 2013 cuando ganó Cartes, todo el partido se sumó al candidato que le permitía subir al poder, porque ellos defienden su control del aparato del Estado. Para el elector común colorado es prioritario, lo otro son como peleas y disputas momentáneas que saben que van a pasar. Es un partido clientelar, que se basa en una gran clientela y que vive del Estado paraguayo”, manifestó.

Tanto en la vertiente Cartes como en la vertiente Abdo Benítez adoptaron esos elementos de la nueva derecha sudamericana.

Hoy día se los encuentra sin ideas políticas, sin discurso, sin un relato político atractivo para su gente. Se volvió pragmático.

Es un partido clientelar, que se basa en una gran clientela y que vive del Estado paraguayo, las disputas pasarán. Milda Rivarola, analista.

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