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Koki Ruiz: "Mi sueño es que sea un retablo itinerante"

La obra en honor a Chiquitunga será desvelada el próximo sábado, tras su montaje en el estadio del Club Cerro Porteño. Su creador, el artista Koki Ruiz, expresó su anhelo de que el gran retablo recorra todos los rincones del país.

Mi sueño es que sea un retablo itinerante en Paraguay, antes de que convierta en una imagen definitiva, porque vamos a tener que readaptarlo para poder colocar en un lugar definitivamente”, señaló el artista en contacto con radio Monumental 1080 AM.

Koki Ruiz detalló que la obra en honor a Chiquitunga tiene nueve metros de alto y siete metros de ancho, y que todos los rosarios donados fueron puestos con su color original.

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El artista refirió que, inicialmente, unas seis personas acompañaron la labor de recepción de los rosarios y con el tiempo se sumaron más. Actualmente, casi una veintena de voluntarios trabajan para el montaje del majestuoso retablo.

La obra partió desde San Ignacio, Departamento de Misiones, hasta Asunción este domingo y llegó a la sede del estadio General Pablo Rojas en horas de la tarde. El retablo fue cargado al camión el pasado sábado, dividido por partes previamente embaladas y protegidas.

retablo 1

Más de 70.000 rosarios fueron donados para su elaboración, llenos de historias, bendiciones, fe y agradecimiento. La cita para la beatificación es este sábado 23 de junio.

¿Quién fue Chiquitunga?

María Felicia Guggiari Echeverría, conocida como Chiquitunga, nació en Villarrica el 12 de enero de 1925.

A los 14 años se unió a la Acción Católica y trabajó en la catequesis de niños, jóvenes trabajadores, universitarios con problemas y, además, con los pobres, los enfermos y los ancianos. Sus trabajos fueron realizados en Villarrica y Asunción, según la web católica Aci Prensa.

El 14 de agosto de 1955, a la edad de 30 años, respondió al llamado que Dios le hizo para ingresar a la vida contemplativa en el Carmelo de Asunción.

El sitio Corazones.org recoge el testimonio de las madres carmelitas descalzas de Asunción, quienes recuerdan que "en los cuatro años que la querida hermana vivió entre nosotras, se caracterizó por su gran espíritu de sacrificio, caridad y generosidad, todo envuelto en gran mansedumbre y comunicativa alegría".

María Felicia murió a los 34 años, el 28 de marzo de 1959, tras internarse en un hospital durante poco más de un mes debido a una hepatitis que contrajo.

Aseguran que sus últimas palabras fueron: "Papito querido, ¡qué feliz soy! ¡Qué grande es la Religión Católica! ¡Qué dicha el encuentro con mi Jesús! ¡Soy muy feliz!" y "Jesús te amo. ¡Qué dulce encuentro! ¡Virgen María!".

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