Arte y Espectáculos

Jim Morrison, una leyenda que se mantiene viva en la memoria de sus fans

Jim Morrison hubiera cumplido este sábado 75 años. Su tumba en el cementerio Père Lachaise de París, ciudad en la que falleció el 3 de julio de 1971, refleja que, lejos de apagar su leyenda, la muerte del artista estadounidense no hizo sino agrandarla.

Flores frescas y botellas de alcohol sobre su sepultura, junto a un goteo constante de seguidores y turistas que contrasta con la calma en el resto de lechos, dan fe de la veneración que aún se le profesa al antiguo líder de The Doors, un cantante tan iconoclasta como autodestructivo.

El universo del rock lloraba aún el duelo por las muertes casi consecutivas de Jimi Hendrix y Janis Joplin –que como él también fallecieron a los 27 años– cuando James Douglas Morrison, inmortalizado popularmente como El Rey Lagarto, se instaló en la capital francesa con su novia, Pamela Courson.

El Morrison obeso y alcohólico que en marzo de 1971 se refugió en París de sus problemas personales y legales distaba mucho de la fiera escénica de su época dorada, ídolo de masas que aplaudían su entrega e irreverencia.

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Un año antes de que fuera hallado muerto en la bañera de su apartamento por su pareja había sido condenado a seis meses de cárcel por conducta lasciva durante un concierto en Miami, pero una fianza de USD 50.000 le dejó en libertad.

En el 2010, ante las dudas que rodearon ese polémico incidente, se le concedió el perdón póstumo.

Su acta de defunción declaró que murió por un fallo cardiaco, pero la ausencia de autopsia impulsó que a la versión oficial no le falten detractores. Hay quienes sostienen incluso que nunca falleció, y otros que defienden que su padre extrajo el cadáver del sepulcro y lo repatrió clandestinamente a Estados Unidos.

Quienes acuden a rendirle pleitesía en París pasan por encima de las conspiraciones que rodean al otrora tímido estudiante de cine de la Universidad de California Los Ángeles (UCLA).

"Su música ha sido importante en todos los aspectos, tanto para las nuevas generaciones como para los ya más grandes. Creo que es tan universal y tan vigente que aún continúa su esencia, y por eso es tan importante venir aquí", explica a Efe Emmanuel Medrano, un turista mexicano de 31 años.

Canciones como Riders on the storm, Light my fire, Hello I love you o Break on through (to the other side), que el vocalista inscribió como himnos generacionales, forman parte del legado de Morrison, poeta frustrado y admirador de Baudelaire y Rimbaud.

Aunque muchos de sus devotos en el cementerio parisino desconocen que nació el 8 de diciembre de 1943 en Melbourne (Florida), su tumba, rodeada de una valla metálica, no necesita efemérides para ser habitualmente la más visitada.

El portugués João Silva, de 38 años y de paso por París en vísperas de un viaje a América Latina para adentrarse en experiencias chamánicas, forma parte de esos adeptos que se saltan las medidas de seguridad impuestas para acercarse lo más posible a lo que queda del mito, cuyo primer álbum fue publicado en 1967.

"Lo escucho desde que era pequeño y me gusta por todo lo que representa. En primer lugar, por su increíble música sicodélica, por sus letras sicodélicas. (...) Desde mi punto de vista, son únicas", señala poco después de haberse tomado una cerveza a su salud.

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Morrison, resume emocionado el portugués, "es una leyenda. Pero no porque siempre estuviera borracho, sino por el mensaje que te manda. El de ama al prójimo y no seas un esclavo, tío. Simplemente sigue a tu corazón".

Fuente: EFE

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