Opinión

Itaipú: La menor tarifa posible

En el seminario sobre Perspectivas 2019 de Dende, presenté una opción para nuestro país con relación a la revisión del Anexo C del Tratado de Itaipú. Quiero compartir con ustedes los fundamentos de la propuesta y aportar a la discusión sobre el tema.

El hecho relevante del vencimiento del Anexo C de Itaipú es que termina de pagarse la deuda asumida por la entidad para construir la represa hidroeléctrica y con ella los siguientes condicionamientos puestos por los organismos financiadores: una, la garantía del Estado brasileño sobre la deuda de Itaipú y, dos, la garantía de compra de toda la energía producida por la central para asegurar que la entidad tenga certeza sobre sus ingresos y cumplir adecuadamente con sus compromisos financieros.

Por el tamaño del proyecto, la única garantía válida era la del Estado brasileño, por el tamaño de su economía y consumo de energía.

Para proveer estas garantías al proyecto, Brasil condicionó a Paraguay la cesión exclusiva de su energía no consumida (Artículo XIII del Tratado) y que la tarifa de Itaipú incorpore el servicio de la deuda como uno de sus componentes. Se fijó un plazo máximo de 50 años para la construcción y la amortización de la deuda, que vence en el 2023. Ese año la deuda estará completamente pagada, los costos de la energía se reducirán sustancialmente y ya no son necesarias las garantías del Estado brasileño.

¿Qué hacemos de allí en adelante? ¿Cuál es la mejor estrategia para maximizar el desarrollo y el bienestar de los paraguayos?

El primer punto importante es que debemos recuperar la soberanía y la libre disponibilidad del 50% de la energía generada por Itaipú, que es propiedad del Estado paraguayo. Para ello debemos plantear a nuestro socio, el Estado brasileño, la modificación del Artículo XIII del Tratado de Itaipú eliminando la obligatoriedad de ceder la energía paraguaya exclusivamente al Brasil y que el Estado brasileño habilite a una entidad comercializadora paraguaya a participar del mercado brasileño de energía para vender el excedente de energía de Paraguay al mejor precio posible asumiendo los riesgos comerciales y financieros que deriven de ella.

Nuestro país ha respetado su compromiso con este artículo durante estos 50 años a pesar de que podría haber obtenido ingresos muy superiores comercializando su energía en otros mercados o en el propio mercado brasileño, pero a precios de mercado.

Hoy no existe justificación para sostener esta exclusividad de cesión ni la forma en la cual se fija el monto de la compensación por cesión de energía.

El segundo punto importante es la determinación de la tarifa de Itaipú.

Para evaluar este punto es necesario considerar que la energía es un recurso esencial para impulsar el desarrollo industrial de nuestro país y para el bienestar y la calidad de vida de nuestra gente. Por lo tanto, el objetivo principal es garantizar la disponibilidad de energía al menor costo posible para los usuarios y, en consecuencia, la tarifa de Itaipú debe ser la más baja posible.

Una propuesta distinta que genera mucho agrado en varios sectores es mantener la tarifa actual de Itaipú y que se incrementen los royalties, en un monto equivalente a la reducción del servicio de la deuda de Itaipú para que ambos Estados se distribuyan aproximadamente USD 2.000 millones anualmente, la mitad para cada uno.

Sin embargo, les recuerdo que esto implicaría la necesidad de incrementar la tarifa de la ANDE a sus usuarios en alrededor del 30%, lo cual no sería razonable y atentaría contra el uso de la energía para el desarrollo de nuestro país y el bienestar de nuestra gente. Además, una carga tributaria tan elevada sobre un insumo esencial para el desarrollo sería más que inconveniente.

Puede haber muchas otras propuestas. Lo importante es analizar y debatir seria y rigurosamente las opciones disponibles para nuestro país y optar por aquellas que representen más genuinamente el interés general de la sociedad paraguaya.

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