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Iglesia, avergonzada de la doble vida de pastores, dijo obispo

 

"¿Seremos verdaderamente gente de esperanza que cree en la comunión y la santidad?", se preguntó el obispo de San Pedro, monseñor Pedro Juvinbille, durante su prédica que estuvo cargada de autocrítica por los escándalos que ocurrieron en el seno de la Iglesia Católica.

"Últimamente hemos entrado en una época en la que la Iglesia se vive como un escándalo. No somos la Iglesia unida que proclamamos. Albergamos hipocresías. Nuestra prédica ha sido sostén de comportamientos opresores. Descubrimos con vergüenza la doble vida de pastores y agentes de pastoral", lanzó el obispo, quien fue designado hace poco como responsable de la Pastoral de la Juventud.

Juvinbille se refirió a las denuncias de abusos verbales, sexuales, físicos y hasta espirituales que salpican a ministros y servidores de la curia. "Todo abuso es abuso de poder: alguien se ha situado como superior al otro y lo ha abusado, humillado, destruido", remarcó.

Desde el púlpito llamó a denunciar y no callar cualquier acto semejante. "Estemos vigilantes. No callemos. Pongamos la prioridad en sostener a las víctimas", refirió. A modo de autocrítica, llamó a sus pares a aceptar que "tenemos que visitar algo oscuro en nosotros mismos" para que Cristo ilumine y sane. "Aceptemos que debemos vivir en estado permanente de conversión, de apertura a la gracia de Dios", instó en su homilía titulado: Producir buenos frutos exige dejarse podar por el Padre.

Dijo que como pastores de la iglesia deben convivir abiertamente con la comunidad eclesial. "No podemos actuar como si las debilidades del mundo fueran solo 'de afuera' o 'de los malos' porque somos una sola familia", completó al admitir que "en nuestra propia casa, enfrentamos estas contradicciones y buscamos la sanación".

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