El Paraguay celebra hoy 215 años de su Independencia. Una fecha en la que conmemora a los próceres que encabezaron el movimiento de emancipación. Resulta oportuno volver a reflexionar sobre lo que significó para el Paraguay romper las cadenas que nos ataban al imperio, especialmente en estos tiempos en los que nuestra soberanía vuelve a verse amenazada.
El 14 y 15 de mayo de 1811, hace 215 años, Paraguay se declaraba nación libre e independiente. Para recordar cómo llegamos a ese momento, recordemos el relato del historiador Fabián Chamorro, quien en una entrevista con ÚH explicó que los próceres de la Independencia eran jóvenes, con edades comprendidas entre 25 y 26 años. “Habían nacido entre 1785 y 1786, eran muy jóvenes. El mayor era líder, Fulgencio Yegros, y tenía 31 años”, mientras que José Gaspar Rodríguez de Francia tenía en aquel momento, 45 años.
Dice Chamorro que los próceres no tenían una idea clara respecto a lo que querían hacer, pero había, sí, en cambio, una certeza: El rechazo al entonces gobernador español Bernardo de Velasco. La inquina respecto a Velasco tenía una explicación bastante lógica: este se había comportado como un cobarde en la Batalla de Paraguarí.
En enero de 1811 se libró una batalla, en las cercanías del cerro Mba’e, hoy conocido como Cerro Porteño, en la que los paraguayos vencieron a las fuerzas de Belgrano. La vergonzosa huida del gobernador español Velasco fue clave para la toma de conciencia de los paraguayos y clave para la independencia. Las invasiones porteñas de 1811 son el origen de la independencia, pues, como dice el historiador, la independencia realmente fue de Buenos Aires, que trataba de absorber a Paraguay.
En una jornada en la que se celebra nuestro nacimiento como nación libre y soberana también es importante reflexionar, por un lado, sobre todos los hechos que están poniendo en duda la soberanía de nuestro país y constituyen una amenaza, y por el otro, debemos considerar cuáles actos y cuáles gestos honran verdaderamente a la patria.
Como vimos, la Independencia del Paraguay se comenzó a gestar con un acto de traición; así pues todos esos hechos que amenazan nuestra soberanía pueden bien ser considerados una traición.
Este año nuevamente hemos debido de soportar la vergüenza de ser considerados uno de los países más corruptos del mundo.
Según el Índice de Percepción de la Corrupción (IPC) del 2025, dado a conocer por la organización Transparencia Internacional, Paraguay se mantiene en la misma posición del año pasado, en el puesto 150, de los 182 países analizados.
No se trata solamente de la corrupción; asimismo, debemos mencionar al crimen organizado y el narcotráfico que fueron creciendo y lograron expandirse, precisamente por la corrupción y la impunidad que imperan. Esas condiciones van socavando nuestra soberanía, son el enemigo.
Hace más de dos siglos nos hicimos independientes, y hoy se deben enfrentar otro tipo de yugos, como la pobreza, la desigualdad, la corrupción, la impunidad de los corruptos, la falta de una educación pública de calidad, y de un buen sistema de salud público.
Entonces, ¿cómo se honra a la patria, cómo se defiende la soberanía?
En la Carta Pastoral de los obispos del Paraguay sobre el bien común se indica el camino. Explican los obispos que, desde la encíclica Rerum Novarum (León XIII, 1891), la Doctrina Social de la Iglesia se ha insistido en que la vida económica y la vida política deben orientarse al bien común, fundado en la dignidad de toda persona humana.
El bien común afirma la Carta Pastoral abarca tanto los bienes tangibles: Agua, aire, tierra, servicios, caminos como los bienes intangibles: La justicia, la paz, la libertad, la salud, la educación, la cultura, la seguridad, la convivencia y el mismo Estado, que existe para garantizar el bienestar de todos.
La patria precisa del compromiso de todos para construir una nación con desarrollo, justicia, libertad e igualdad. Hacer esto, en realidad, es honrar a la patria, pues como dice el mensaje de los obispos para nuestras autoridades, la misión y la finalidad de la política deberían asegurar la vida humana en el sentido más amplio.
¡Una vida digna para todos los paraguayos!