Política

“Hay una agenda birregional positiva que se busca amplificar”

Los 33 países de América Latina y el Caribe y los 28 de la Unión Europea tienen mucho que intercambiar y compartir. La Fundación EU-LAC se creó para acercarlos.

En momentos en que se instala una confrontación de posiciones entre el presidente de Francia, Emmanuel Macron, y el de Brasil, Jair Bolsonaro, por un tema como la preservación del Amazonas, la señora Paola Amadei llevó adelante una gira por países sudamericanos, entre ellos Paraguay, para presentar a la Fundación EU-LAC (www.eulacfoundation.org), organismo internacional que se creó para buscar acercar a las sociedades de estas dos regiones: América Latina y El Caribe y Europa.

“Es muy importante que se puedan crear esos nexos de sociedad, que se pueda hablar más allá de las divisiones ideológicas o divisiones regionales”, plantea. Y es que más allá de la interacción entre los gobiernos, dice, hay que multiplicar las posibilidades de encuentros de personas y de organizaciones. Más aún cuando, pese a las muchas oportunidades que compartir, existe una “falta de conocimiento recíproco”. La secretaria ejecutiva de la organización internacional estuvo en Asunción, y se fue del país con la satisfacción de haber hallado muchas puertas abiertas aquí.

–Cuéntenos qué es la Fundación EU-LAC...

–Es un mecanismo creado para ayudar a acercar a la sociedad el diálogo político entre los gobiernos de los países de la Unión Europea y los de América Latina y El Caribe. Nace de una idea en el 2008 en la Cumbre Unión Europea (UE) y Comunidad de Estados Latinoamericanos y del Caribe (Celac), en Lima. En 2010, en Madrid, se confirma la decisión de crear la organización que finalmente se establece en Hamburgo, a finales de 2012.

Su mandato es fortalecer la relación birregional, ayudar al conocimiento mutuo y la visibilidad e involucrar a todas las instancias de la sociedad civil. En el 2016 se firmó el acuerdo constitutivo en República Dominicana, y el 17 de mayo de 2019 obtuvo el estatus de organización internacional.

–¿De qué modo lleva adelante sus objetivos?

–Bueno, no es una agencia de cooperación, ni tiene por mandato poner en obra proyectos de desarrollo. Su función es de catalizadora, de conectar diferentes actores de ambas partes del mundo. Facilitar el diálogo, impulsar redes de organizaciones. La idea es acercar organizaciones que en las dos regiones tienen objetivos similares, y que no necesariamente cooperan entre sí, o facilitar el intercambio de buenas prácticas en diferentes áreas.

Ejemplo: en julio del año pasado se reunieron en Bruselas ministros de los 62 países miembros y acordaron que los altos funcionarios de sus ministerios tenían que explorar y conducir consultas para definir acciones en el área de la cultura, la industria cultural y creativa entre las dos regiones. La fundación convocó una primera reunión de operadores de cultura, expertos culturales de diferentes países para discutir posibles áreas de trabajo y orientaciones.

–Muchos países de América Latina y El Caribe, Paraguay entre ellos, no han alcanzado siquiera niveles medios de calidad institucional. Sus democracias son frágiles. ¿Cómo encarar esta asimetría que se plantea en este aspecto con relación a los países de Europa?

–Pienso que el diálogo que tienen los gobiernos entre las dos regiones y la cooperación que se tiene en el marco de este diálogo tiene ese objetivo último. En nuestro caso, desde la fundación, lo que nosotros planteamos y tratamos de facilitar es que a través del intercambio entre organizaciones, tanto de la sociedad civil como de los gobiernos, se vayan difundiendo buenas prácticas y creando también experiencia y precedentes que organizaciones más débiles o más jóvenes puedan ir absorbiendo en su propia manera de hacer.

La nuestra es una organización birregional en la que tanto en infraestructura como en nuestro trabajo tratamos de evitar que en nuestra actividad haya una percepción de que hay una región o instituciones que exportan las buenas prácticas y otra región e instituciones que la reciben. La idea que está detrás de todo eso es que efectivamente hay experiencias en diferentes lugares y que el hecho que esa experiencia positiva se pueda compartir y multiplicar permite que cada uno absorba lo que sirve dentro de su ordenamiento, su cultura, sus posibilidades y capacidad de adaptar. Hay una agenda positiva en ambas regiones que la fundación quiere amplificar.

–El acuerdo de asociación entre Mercosur y la UE incluye el cumplimiento de los estándares ambientales. Temas como la deforestación que están padeciendo regiones como el Pantanal o el Amazonas ¿no deberían plantear una visión más global entre ambas regiones?

–Mi percepción personal es que hay tantos temas que trascienden las fronteras, que tienen un impacto, que no es nacional ni regional, sino de carácter global, y hay la necesidad de crear cuantas más instancias posibles, y oportunidades de encuentro y diálogo. En muchas oportunidades todavía hay como un nivel de desconfianza entre las partes, y falta de conocimiento recíproco. Entonces, hay que multiplicar las posibilidades de encuentros de personas y organizaciones de ambas partes, más allá de lo que puede ser la interacción entre los gobiernos.

–¿En la práctica, cómo se impulsan esos encuentros?

–En setiembre, en Hamburgo, tendremos un seminario donde participan tanto activistas como académicos sobre el tema juventud y participación. A lo largo de las dos regiones vemos el fenómeno de jóvenes que participan a nivel político en forma diferente, movilizaciones juveniles que en América Latina pueden ser sobre violencia de género, por la igualdad. En la UE, más a menudo es sobre el medioambiente, pero hay una movilización juvenil que es un fenómeno positivo que a veces viene percibida como un fenómeno de desestabilización. Entonces, ¿cómo hacemos que esta fuerza positiva para la sociedad, que estos movimientos sean percibidos de la manera correcta y que haya una respuesta también satisfactoria? En ese sentido es muy importante poder crear esos nexos de sociedad, que se pueda hablar más allá de lo que pueden ser las divisiones ideológicas o divisiones regionales, sino buscar oportunidades.

Siempre ese diálogo es importante, pero lo es aún más cuando el nivel político encuentra obstáculos. Es importante que los técnicos de los ministerios puedan seguir trabajando en conjunto y buscar las soluciones en la política pública. Que las universidades cooperen entre sí y buscando áreas de investigación común. Esa es nuestra contribución como organización.

–En América Latina y El Caribe, hay pobreza. En tanto que en Europa este es un tema controlado, aunque surgen nuevos pobres ¿Este tema está dentro de la agenda a intercambiar?

–Sí, justamente en una reunión que vamos a tener en Montevideo a principio de octubre, se dedicará a cohesión social, donde hablaremos de pobreza, de sistema de protección social, de redes que ayuden a evitar que las personas puedan caer en estado de pobreza. Es cierto que las condiciones en Europa son en general menos adversas, al mismo tiempo también hay nuevas pobrezas, hay personas que por efecto de la crisis económica han visto reducirse sus ingresos, hay fenómenos vinculados también a la vejez, o a familias nucleares con menos conexión comunitaria. La idea es poner en la mesa esos temas y ver cómo entre las dos regiones se pueden hallar soluciones. El intercambio de experiencias puede ser muy positivo y, con la adaptación necesaria, las soluciones de un país pueden servir a otro país.


Entrevista a PAOLA AMADEI, directora ejecutiva de la fundación eu-lac

Hay un nivel de desconfianza entre las partes, y falta de conocimiento recíproco. Entonces, hay que multiplicar las posibilidades de encuentros más allá de los gobiernos.



La idea es acercar organizaciones que en las dos regiones tienen objetivos similares, y que hoy no se conocen ni están cooperando entre sí.

Hay tantos temas que trascienden las fronteras, que tienen un impacto de carácter global. Hay que multiplicar las posibilidades de encuentros.

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