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Abogado de profesión y emprendedor nato, Rodrigo Medina forma parte de la generación de jóvenes que apuesta a la innovación para construir un país de oportunidades para los jóvenes. Está involucrado en varios proyectos de compromiso social para ayudar a los demás a comprender que sí pueden alcanzar sus metas. En forma paralela es CEO del Grupo Victoria, un holding que lleva adelante varios emprendimientos en el rubro de la confección, de la consultoría en temas de abogacía, política y negocios; publicidad, producción de eventos, un programa de radio, compra y venta de cosas, consultoría estratégica, construcción y es director ejecutivo del Centro de Altos Estudios del Paraguay, (CAEP).
–¿Cómo empezó a involucrarse en esta tarea?
–Siempre me gustó el tema de los centros de estudiantes, la delegatura, que me permitió ver un mercado nuevo. Elegí ser abogado porque quería conocer mis derechos y entender los conflictos; ingresé al mundo de las organizaciones de la sociedad civil, pasé por el Ministerio Público y entendí cómo funciona lo público y lo privado, y las organizaciones de la sociedad civil. Ahí veo la gran debilidad que tiene el Estado en cuanto a equidad.
–¿Qué le llevó a tomar ese compromiso social?
–Creo que tenemos que ayudar a los demás a que puedan lograr sus metas. No hablo de subsidio, sino de la posibilidad de hacerles entender que es posible si se quiere, demostrar que sí es posible.
–¿Cómo deben hacer?
–Es encontrar lo que queremos de verdad, gustarnos de eso que queremos y proyectarnos en lograr esa meta con disciplina. Es imposible lograrlo sin tener algún tipo de complicación, pero lo fuerte de esto es entender que la complicación es anterior al resultado que quería, al éxito.
–¿Cuál es la acción que emprende de cara a eso?
–Tengo un compromiso personal fuerte de apoyar para que puedan lograrlo, por eso implementamos dos herramientas: El Club de Emprendimientos que es una plataforma de fortalecimiento y formación de emprendedores, que llevamos hace dos años en el CAEP; y, la otra es el Grupo Articulador de Políticas Públicas (GAPP), un programa de fortalecimiento de centros de estudiantes de colegios y universidades que busca cambiar el chip que hoy tiene el presidente de estos centros, de representar intereses de sus representados, ser un buen funcionario en satisfacer sus necesidades; si no está haciendo un mal trabajo.
–¿Qué factores de su trabajo atrae a los jóvenes?
–Creo que hay tres cosas: la primera guarda relación con la posibilidad de que se vean reflejados de alguna manera con nuestra franja etaria; la segunda, las presiones que utilizamos para transmitir lo que queremos transmitir: usamos un lenguaje sencillo, no muy técnico; y, tercero, creo que ven, de alguna forma, que es un proceso que venimos llevando desde hace muchísimo tiempo.
–¿Cuál es la meta y el desafío de las campañas?
–Cuando hablamos de metas es entender que para lograr el resultado que buscamos tenemos que entender en dónde estamos y qué hay alrededor. El desafío es tener cada vez más actores que puedan tener la capacidad de transmitir información o hacer llegar información objetiva. Tenemos que empezar a ver mejor cómo hacemos que el segmento joven, que todavía no conoce mucho, conozca un poco más y participe activamente en el desarrollo de nuestro país.
–¿Hay obstáculos que superar en esto?
–Los canales son los principales obstáculos. Hoy tenemos una educación media muy baja y una terciaria mucho más baja que la media. Básicamente estamos formando jóvenes que salen del colegio sin comprender muy bien lo que leen y escriben, y sin haber comprendido bien lo que leen y escriben no pueden entender cuál es la importancia de su participación en la construcción diaria del Paraguay del futuro.
–¿Hay oportunidades para los jóvenes en Paraguay?
–Muchísimas. Pero falta que los jóvenes tengan capacidad para acceder a ellas. El gran problema hoy no es la falta de trabajo, sino la ausencia de capacidad del que quiere trabajar, y el sector privado, que es el que busca recursos humanos, busca alguien capacitado porque se pierde mucho tiempo en capacitar a la gente para que después se vaya a otra empresa porque no valora lo que le capacitaste.
–¿Qué es lo que más le gusta de su actividad?
–Me satisface ver que lo que transmitimos genera un cambio en el desarrollo personal de los jóvenes, en su comunidad o a nivel nacional, desde el punto de vista del impacto. Soy un gran soñador en el sentido de que la gran transformación es posible si nos ponemos las pilas para lograrlo.
–¿Una frase que se identifique con su ideal?
–“Un sueño inspira, pero una actitud crea consecuencias”. En cada uno de los lugares en que estamos, les decimos que el sueño está, pero si no le implementamos una actitud, esa actitud nunca logra el resultado que esperamos. La actitud va precedida de la acción y la acción del resultado.
–¿Una reflexión final?
–Tenemos que comenzar a abrir más la cancha a los jóvenes de menos de 30 años. Estamos desperdiciando totalmente la población de entre 18 y 30 años que está surgiendo y que puede llegar a ser un referente. Que los que salen de la franja de los 30 empiecen a hacer trabajar a las ligas menores para renovar el equipo.