Correo Semanal

“Hay libros sobre los partidos políticos que solo son panfletos”

 Fabián Chamorro Torres publica con Última Hora dos libros sobre El nacimiento de los partidos políticos en el Paraguay. Sostiene que, en más de 130 años, colorados y liberales mantienen una gran deuda con la democracia.

Andrés Colmán Gutiérrez
Escritor y periodista

La Asociación Nacional Republicana (Partido Colorado) y el Centro Democrático (legado que institucionalmente es sostenido en la actualidad por el Partido Liberal Radical Auténtico, PLRA) comparten el mismo año de nacimiento, 1887, a poco de haber finalizado la devastadora Guerra de la Triple Alianza (1854-1870) en la que el Paraguay se enfrentó al imperio del Brasil, la Argentina y el Uruguay.

Aunque se ha escrito mucho sobre ambas nucleaciones políticas, la mayor parte de la narrativa se encuentra contaminada por el fanatismo y las pasiones. Hay poca historia política hecha con una aproximación más rigurosa. Por ello resulta valioso el aporte de Fabián Chamorro Torres, quien mañana, domingo 2 de agosto, junto con la edición del diario Última Hora, entregará el primer volumen de El nacimiento de los partidos políticos en Paraguay. Este primer tomo está destinado a contar la historia de liberales.

El segundo volumen aparecerá el domingo siguiente, el 9 de agosto, y se enfocará en la historia de los colorados. El material es de compra opcional para los lectores, a un costo de 25.000 guaraníes cada ejemplar.

“En medio de la inestabilidad, rebelión y corrupción reinantes durante la posguerra de la Triple Alianza comenzaron a juntarse los hombres que en 1887 fundarían el Centro Democrático y la Asociación Nacional Republicana”, explica la reseña del material. Ambos relatos históricos abarcan un periodo de 18 años, comprendidos entre 1869 y 1887.

Chamorro Torres es contador público, docente e investigador sobre varios aspectos de la historia paraguaya. Cuenta con un posgrado en formación docente universitaria y diversas especializaciones en historia militar por el Instituto de Altos Estudios Estratégicos y la Universidad Nacional de Córdoba. Promotor cultural con más de 10 años de gestión en instituciones enfocadas en temas históricos del Paraguay.

Es coautor de los libros Memorias de la ocupación (1869-1876) y Concepción y el Chaco. Es autor de Venció Penurias y Fatigas. Cerro Corá en las memorias de los sobrevivientes, Villa Franca. La historia del pueblo que nació en los Remolinos, Las dos guerras del Paraguay y Los despojos del Paraguay. El Tratado Secreto y sus consecuencias, además de El nacimiento de los partidos políticos en Paraguay. Coordinador de las colecciones Episodios de la Guerra Grande y Batallas de la Guerra de la Triple Alianza. Miembro correspondiente de la Academia Paraguaya de la Historia.

En medio de una ajetreada jornada, el autor respondió a las preguntas de El Correo Semanal, del diario Última Hora.

—¿Cuáles son los rasgos más significativos que encontraste en la historia del nacimiento de los partidos políticos en el Paraguay?

—Me llamó la atención la juventud de los protagonistas. Los partidos no nacieron espontáneamente en 1887, sino muchos años antes, con jóvenes que a veces no llegaban a los 20 años. Eso nos habla de inmadurez, no solamente en cuanto a formación académica, sino también en la misma personalidad. Los sucesos que se dan a partir de 1870, en la Convención Nacional Constituyente, son un reflejo de eso.

—¿Qué incidió fundamentalmente, en el panorama de la posguerra de la Triple Alianza, para que surgieran casi en la misma época el Centro Democrático y la Asociación Nacional Republicana?

—Varios hechos han tenido incidencia, pero el fundamental tiene que ver con una generación más joven que buscaba su espacio político. La mayoría eran referentes del Colegio Nacional, institución que comenzó a funcionar en 1878. Aunque rodeada con hechos polémicos, como la venta de tierras fiscales, que definitivamente aceleró la fundación de los mismos, es ese componente joven el que mueve el tablero político.

—¿Qué diferencia sustancialmente a colorados y liberales, además del color? ¿Cómo definirlos ideológicamente desde una categoría histórica?

—En el periodo que estudia el libro, no hay una diferencia ideológica, pues sus doctrinarios fueron liberales. Las diferencias se quedaron en lo netamente personal, cada uno buscó sentirse más cómodo con los liderazgos de cada nucleación, evaluando por supuesto qué era lo que se podría sacar de beneficio perteneciendo a tal o cual movimiento.

—¿Cuáles son las dificultades de hacer historia sobre los dos principales partidos políticos del Paraguay, en medio de una narrativa que ha sido condicionada por la pasión y el fanatismo?

—Justamente, los mejores trabajos comienzan a aparecer recién al final de la dictadura de Alfredo Stroessner. Casi todo es propaganda política antes de eso, en ambos partidos, por supuesto, por la hegemonía colorada de las últimas décadas, hay mucha más bibliografía referente a ese partido. Algunos se quedaron en la categoría de panfletos.

—A más de 130 años de existencia del Partido Colorado y del Partido Liberal, ¿por qué no han podido surgir y sostenerse con la misma fuerza y persistencia otros partidos y movimientos políticos?

—El fenómeno del bipartidismo fue durante décadas una marca registrada en varias repúblicas, que, a pesar de muchos pronósticos, ha entrado en decadencia en muchos países latinoamericanos. Creo que en el Paraguay eso no va a ocurrir a corto plazo. Las bases políticas aquí se sustentan en la prebenda, eso hace que el aparato partidario se mantenga fuerte. Además, los principales actores económicos seguirán apostando a ambas nucleaciones.

A eso hay que sumar las situaciones de fraude, como la compra de votos durante las elecciones, que es toda una institución. Y hay que decirlo, es también un tema cultural, hacemos de casi todo un clásico de cancha.

—¿Cuáles son los principales aportes y las principales deudas que tienen los dos principales partidos políticos con el sistema democrático republicano?

—Aportes, prácticamente nada. En la historia de ambos partidos políticos, solo vemos una elección presidencial, allá en el lejano 1928. Por supuesto, con hechos de violencia de por medio. Madurez política no hay, es una culpa de ambos. Hoy ni siquiera funcionan como escuelas políticas para sus afiliados, quizá el Partido Liberal haya mostrado más interés por esto en los últimos años.

La deuda más grande, tanto del Partido Colorado como del Partido Liberal, sigue siendo la democracia misma, el respeto irrestricto a lo que dice nuestra Constitución Nacional, violada sistemáticamente desde la primera hasta la última parte. Falta de madurez política. Volvemos al nacimiento de ambas, los intereses personales siempre por encima de la patria, lo dijeron Blas Garay y Manuel Domínguez, intelectuales colorados, lo refrendó Eligio Ayala, estadista liberal.

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