Sucesos

Hasta 20 años de condena se dio en caso del Operativo Zafiro

La Fiscalía había requerido penas de entre 7 y 15 años, pero el tribunal de Sentencia les aplicó sanciones que van desde 4 años y medio y 20 años de cárcel. Hubo quejas de parte de los procesados en el juicio.

A penas que van entre 20 años de prisión y 4 años y medio de cárcel, fueron condenados los acusados por el Operativo Zafiro. Con un fuerte dispositivo de seguridad, el tribunal de Sentencia finalmente dictó ayer el fallo. Varios acusados criticaron la resolución. Uno de ellos había colaborado con la Justicia y recibió la sanción más dura.

Los jueces Andrés Casati, Sandra Farías y Ricardo Medina concluyeron que se probó la acusación presentada por los fiscales Antidrogas Gilda Villalba y Javier Ibarra, por lo que consideraron probado el hecho punible y condenaron a los acusados.

Además, los magistrados dispusieron el comiso de todos los objetos incautados, así como un inmueble en Villa Elisa, seis vehículos de varias marcas, una pistola Jericó, dos escopetas calibre 12, un revólver Magnun 357 y un binocular. Además, dispuso la incineración de toda la droga incautada para el 4 de setiembre próximo, a las 10.

Las condenas más altas fueron para Víctor Luis Roy Báez y Óscar Daniel Jara, que recibieron 20 años de prisión. El primero de ellos se quejó de que la pena era excesiva. Alegó que había confesado el hecho y colaboró con los fiscales. Con ello, refirió que de nada le sirvió el haber ayudado a la Justicia.

EL CASO. El Operativo Zafiro fue un procedimiento encubierto conjunto realizado, en el 2005, entre la Policía chilena y sus pares paraguayos. En el mismo, se pudo decomisar un cargamento de unos 3 mil kilos de marihuana, que salió del Paraguay con destino a la nación transandina donde concluyó.

El tribunal tuvo por probado que el camión semiremolque que llegó de Chile con un agente encubierto, fue hasta la vivienda de César Pastor Martínez, en Villa Elisa. Ahí, cargaron unos 2 mil kilos de marihuana en las paredes interiores del rodado, entre los días 22 al 24 de julio de 2005.

Víctor Roy y su hermana Zunilda llevaron el remanente de la carga de 336 kilos de drogas hasta el departamento de Carlos Álvarez, ubicado en Lambaré. Allí fue escondida en un placard. Otros 48 kilos quedaron en una pensión de Asunción.

Los condenados Luis Cabañas y Clementino Acosta habían guiado el camión hasta la casa de Roy y hasta lo cargaron. Por su parte, Rubén y Reinaldo Acosta, a más de Arnaldo Saucedo, realizaron los trabajos de acondicionar las paredes interiores del semiremolque para ocultar la droga.

Por su parte, Óscar Jara y Germán Álvarez fueron las personas que luego guiaron el camión con droga hasta Coronel Oviedo, donde se realizó la segunda carga de la marihuana, consistente en 500 kilos de la hierba.

Por su parte, Carlos Antonio López escoltó y guió el tracto camión hasta la quinta 20 de Junio de Coronel Oviedo. Esa misma noche trasladó a Jara, Álvarez y al agente encubierto chileno al hotel San Martín, donde se hospedaron.

El acusado Teodoro Saiz, según el tribunal, fue el nexo con los compradores chilenos, con los cuales mantuvo contactos telefónicos. Los demás participaron en ocultar la droga y en otras tareas.

Al final, los jueces señalaron que el fallo completo, con todos sus fundamentos, sería leído el próximo 28 de agosto, en el despacho del juez Andrés Casati, quien hizo de presidente del tribunal. Los condenados fueron llevados a Tacumbú y al Buen Pastor, poco después de escuchar su sentencia.

COLABORÓ Y RECIBIÓ LA PENA MÁS ELEVADA

Víctor Roy Báez habló con la prensa poco después de escuchar el fallo. Señaló que el había confesado el caso, y que igual le habían dado la pena más alta. Se preguntó entonces de qué le había servido haber colaborado con la Justicia. "Lo que más me duele es la condena que le dan a mi hermana (Zunilda Roy); ella es inocente en este caso", apuntó.

Afirmó que el tribunal fue parcialista y que esperaba más. Culpó a un tal Felipe Ramírez, que vive en Ciudad del Este, de ser el verdadero cerebro de todo. Otro que se quejó fue Teodoro Saiz (recibió 18 años). Dijo que nunca hubo siquiera una prueba de su conexión con los coprocesados.

Dejá tu comentario