Editorial

Hacer caso al clamor ciudadano contra la deforestación del Chaco

El reclamo de una impresionante marcha ciudadana que se realizó el viernes 11 en el Centro Histórico de Asunción, con réplicas en varias ciudades del interior, exigiendo que se detenga la deforestación en el Chaco debe ser atendido por las autoridades. En menos de 15 años, el Chaco perdió cerca de 5 millones de hectáreas de bosques, una superficie mayor que Suiza. Aunque el actual presidente Abdo Benítez derogó un polémico decreto de su antecesor Horacio Cartes, que permitía deforestar libremente extensas propiedades, falta mucho por hacer para detener la intensa tala, que amenaza a varias especies. La propuesta ciudadana de activar una ley de deforestación cero, como se hizo en la Región Oriental, debe ser considerada seriamente.

Aunque se esperaba una gran convocatoria, constituyó una verdadera sorpresa la impresionante cantidad de gente que llenó la Plaza de la Democracia, en el Centro Histórico de Asunción, el pasado viernes 11, respondiendo a la convocatoria “¡Salvemos el Chaco!”. La gran afluencia, que también tuvo réplicas en ciudades del interior como Villarrica y Encarnación, revela que existe una creciente conciencia por valorar y defender el medioambiente en nuestro país, algo que ya se había evidenciado en anteriores campañas, que permitieron salvar de la explotación al Cerro León en el Chaco, o la continuidad de la destrucción del Cerro Ñemby, en el Departamento Central.

El caso de la deforestación del Chaco ha llegado a niveles alarmantes, según varias denuncias internacionales. Organizaciones ecologistas reportan que entre 2002 y 2015 se perdieron en la región casi 5 millones de hectáreas de bosques, una superficie mayor que Suiza. La impunidad para depredar se llegó a institucionalizar aun más durante el anterior gobierno de Horacio Cartes, quien promulgó el Decreto número 7702 en 2017, que permitía reemplazar las reservas obligatorias de bosques nativos por monocultivos forestales, eliminando la muy rica biodiversidad existente. Se estima que con la vigencia del polémico decreto se perdieron unas 2 millones de hectáreas de bosques.

Aunque el actual presidente, Mario Abdo Benítez, y la directora del Instituto Forestal Nacional (Infona), Cristina Goralewski, han suprimido el cuestionado decreto, falta mucho por hacer para detener la intensa tala, que amenaza a varias especies. Un reciente informe del propio Infona, dado a conocer ayer por este diario, sostiene que en el país solo hay 16 millones de hectáreas de bosques, de las cuales el 80% se encuentran en propiedades privadas. Solo un 20% de los bosques se encuentran en manos del Estado.

En este panorama, el territorio total de la Región Oriental consta de aproximadamente 16 millones de hectáreas, de las cuales solo 2 millones de hectáreas son bosques. En la Región del Chaco la totalidad es de 24 millones de hectáreas, de las cuales 14 millones aun son zonas boscosas.

En 2017, la organización internacional Mighty Earth realizó una investigación, sosteniendo que la carne que consumen los europeos es a expensas de la destrucción de los bosques del Gran Chaco en Paraguay, Argentina y Bolivia, ya que se deben habilitar terrenos para el cultivo de más extensiones de soja, talando los árboles chaqueños.

Los propiciadores de la marcha ciudadana del viernes 11 están juntando firmas para pedir que en el Chaco también se active una ley de deforestación cero, como la que está vigente en la Región Oriental. Hasta el momento, el actual Gobierno no tiene previsto esa opción, solo implementar planes de cambios del uso de suelo. Es preciso que se apliquen de manera más estricta los controles para limitar la deforestación. Y considerar seriamente su prohibición.

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