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Hace 20 años dejaron el bañado y hoy viven en un barrio con servicios básicos

VIDEO. Hace 20 años las aguas del río Paraguay los dejaron sin hogar. Fue entonces que se vieron obligados a migrar. Hoy, relatan el cambio de vida y su presente lejos del Bañado Sur.

"Durante la gran creciente de 1983 pasamos muy mal. Cuando  subió otra vez el río, le apuré a mi marido que mueva las cosas y le dije: A la calle no vuelvo más, y decidimos sumarnos al grupo que estaba gestionando una ubicación en Capiatá", comenta doña Lorenza Martínez de Agüero, al relatar su experiencia en el pasado de damnificada en el Bañado Sur  y el cambio de vida que tuvo al constituirse en una de las primeras pobladoras del barrio San Miguel de Capiatá.

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Hacia la zona del km 24  de la ruta 2, en la compañía Aldana Cañada, cerca  del límite con J. Augusto Saldívar, está el barrio San Miguel, al que se ingresa por un largo camino de tierra que parte de la ruta asfaltada. El barrio está conformado por 20 familias que en 1993 salieron de la ribera del barrio del mismo nombre de la zona Republicano de la capital, con el apoyo del Movimiento de los Focolares de la Iglesia Católica.

El barrio de los ex damnificados de Asunción tiene un centro educativo que también forma a humildes niños de poblaciones aledañas, un espacio verde, un puesto sanitario y una cuadra de empedrado.

Luz Marina González, moradora, recuerda que cuando era niña sus padres decidieron dejar la zona de Cateura y buscar un mejor porvenir en Capiatá. Afirma que mediante el espíritu de superación de los vecinos pudieron dejar un lugar cercano al centro de Asunción y trasladarse a Capiatá.

Luz Marina hoy trabaja como enfermera del hospital central del IPS, en Asunción. Casi todos los pobladores adultos aún van a la capital para trabajar. Un morador logró ser chef en un hotel renombrado de Asunción, a quienes Nelson Benítez, de los Focolares, cita como ejemplos del deseo de formarse de estos pobladores que abandonaron las ventajas de estar cerca del centro de  Asunción para  tener una casa definitiva  en Capiatá.

María Estela Bonín, de Unidad y Participación (Unipar),  asociación civil de los Focolares, destaca que desean que la experiencia del barrio San Miguel pueda ser replicada con otros pobladores que viven en la ribera de Asunción para  que mejoren su nivel de vida.  

"Es fundamental la solidaridad que puedan recibir estos moradores que provienen del bañado de Asunción para que   puedan concretar sus metas tras ser reubicados. No se los puede dejar solos", apuntó.

En la escuela aguardan que el Ministerio de Educación les brinde más rubros, y los jóvenes del barrio se organizaron para lograr nuevas mejoras en su comunidad.

20% de asuncenos viven en bañados

La inundación en la zona ribereña de la capital arrancó de sus casas a 17.784 familias, de acuerdo con los datos proporcionados por el Consejo Municipal de Emergencias y Desastres de Asunción (Comueda).

Atendiendo a los datos de la Dirección General de Estadística, Encuestas y Censos (DGEEC) divulgados recientemente por el edil Elvio Segovia, esto equivale al 20% de toda la población asuncena, la que debe huir de sus asentamientos debido al aumento del nivel de las aguas del río Paraguay.

Los mismos afectados por la crecida afirman que prefieren soportar cíclicamente los efectos negativos de este fenómeno antes que ser trasladados a otras ciudades, ya que en otros sitios no tendrán las mismas oportunidades de acceder a tareas de reciclaje, limpiavidrios, cuidacoches, entre otros, que tienen en el microcentro cercano a sus sitios de vivienda.

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