Golpe del 89

28 años de democracia, tras la oscura noche del stronismo

Incluso con sus imperfecciones, la democracia siempre es mejor que la dictadura. Alfredo Stroessner (1954-1989), el dictador que gobernó el Paraguay por 35 años, dejó una pesada herencia: un país de analfabetismo cívico, con corrupción endémica y desigualdad creciente. Por eso, construir la democracia en estos últimos 28 años no ha sido una tarea fácil para los paraguayos, y por eso también hubo avances y retrocesos. La ciudadanía conquistó derechos civiles y políticos, y sigue aguardando el pago de la deuda social. Pero el país enfrenta hoy uno de sus más grandes desafíos: debe romper con su pasado stronista. No se puede volver a caer en las garras del autoritarismo, con violación de DDHH, persecuciones arbitrarias y cercenamiento de libertades.