Opinión

Gobierno en déficit

Iván Lisboa – ilisboa@uhora.com.py

La recaudación del Estado por el cobro de impuestos llegó en el año a los USD 2.250 millones (G. 13,7 billones), cifra que representa un crecimiento del 2,2% con respecto al mismo periodo del año pasado, según informe del Ministerio de Hacienda. Este leve crecimiento viene siendo sostenido en el año por la gestión de la Subsecretaría de Estado de Tributación (SET), que viene aumentando sus ingresos a un ritmo del 8,5%. Aduanas, por su parte, viene cayendo a un porcentaje del 6,4%, siempre de acuerdo con las estadísticas oficiales.

La recaudación ha venido sorteando diluvio tras diluvio por efecto de la desaceleración económica que se arrastra desde inicios de año, lo que ha movido al Equipo Económico Nacional a tomar medidas urgentes para contrarrestar la tormenta. Es así que el Gobierno hace poco más de un mes ha decidido topear el gasto previsto en el Presupuesto General de la Nación (PGN), suspender los nombramientos y limitar otros conceptos como las gratificaciones ocasionales para evitar el desfinanciamiento.

Pero esto no fue suficiente.

Tras una nueva reunión realizada la semana pasada, el titular del Equipo Económico, Benigno López, informó que el Ministerio de Hacienda está evaluando la posibilidad de aumentar el déficit fiscal por encima del 1,5% del PIB (USD 600 millones) establecido en la Ley de Responsabilidad Fiscal, con el objetivo de no frenar las inversiones previstas dentro del plan de reactivación que impulsa el Gobierno.

El déficit fiscal se da cuando los gastos que realiza el Estado son mayores a los ingresos. En este caso, el problema en esta fórmula está en los ingresos, los que al ser menores de lo previsto por la conducción económica hacen que el espacio para gastar también sea menor. Esto, a su vez, impacta directamente en el plan de reactivación, cuyo componente principal está financiado con endeudamiento vía bonos y créditos multilaterales.

En la actualidad, 69 guaraníes de cada 100 guaraníes que recauda el Fisco por el cobro de impuestos van destinados al pago de salarios del gigantesco aparato estatal. Este aparato no paga en función de objetivos o con base en las capacidades del personal; en su gran mayoría, lo hace basado en el clientelismo o en respuesta a favores políticos.

Además, el funcionariado tiene una serie de beneficios que solamente terminan por agrandar la brecha con los trabajadores del sector privado, entre los que se destacan el doble aguinaldo disfrazado de subsidio familiar, seguros médicos millonarios, el pago del 100% del aporte jubilatorio e incluso jornadas laborales de solo seis horas, entre otros.

Si a esto se suman los otros gastos rígidos, como los operativos, jubilaciones, pensiones, pago de servicios básicos y deuda, entre otros, esos 69 guaraníes trepan a 93 guaraníes. Esta situación se agrava aún más si se tiene en cuenta que el malgasto o derroche del dinero público es actualmente del 4% del PIB (USD 1.600 millones), de acuerdo con un estudio reciente del Banco Interamericano de Desarrollo (BID).

Entonces, el verdadero dilema, al parecer, no es la falta de ingresos. Es el exceso del gasto.

La posibilidad de aumentar el déficit fiscal por encima del 1,5% del PIB, sin antes dar señales claras de reducir el despilfarro con el dinero de la gente, es una nueva muestra de la mala gestión de una administración que parece atada a la inoperancia.

La cumbre de poderes realizada hace más de un mes para la firma de un pacto de mejora del gasto público fue una buena noticia, pero lastimosamente el acuerdo quedó postergado tras el escándalo político por el acta de compra de energía.

Tampoco se puede dejar de mencionar la preocupación de diferentes analistas económicos, quienes sostienen que el equilibrio en las cuentas fiscales fue uno de los pilares de la estabilidad macroeconómica que caracterizó a nuestro país en los últimos años y que fue objeto incluso de reconocimiento a nivel internacional.

A un año de haber asumido la administración del Estado, la gente sigue esperando que Mario Abdo Benítez y su equipo den señales alentadoras. Aumentar el déficit fiscal solo generaría más desconfianza en un Gobierno que ya ha soportado bastantes temporales.

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