Opinión

Gobernar a cuentagotas

Estela Ruíz Díaz

Luego del salvataje cartista que evitó su destitución, Mario Abdo Benítez empezó la semana reuniéndose con los diputados colorados. Era la primera vez que recibía a la totalidad de las bancadas de su partido desde que asumió la presidencia de la República. Allí, en su casa, hizo un acto de contrición por haber ofendido a Horacio Cartes. “Admitió que cometió errores, que nunca buscó la armonía ni la unión del partido, que fue también uno de los que provocó una gran división y a partir de ahora va a intentar corregir”, comentó Walter Harms. La cita discurrió en generalidades, y al finalizar el encuentro Pedro Alliana ratificó el corte definitivo al juicio político “para que reine la paz y la tranquilidad y que podamos reactivar económicamente el país”.

Al día siguiente, Alliana convocó a la Cámara de Diputados que con la totalidad de los votos colorados (43), archivó el juicio político al presidente, al vicepresidente y al ministro de Hacienda. No hay responsabilidad de la dupla presidencial, dijeron en coro como si todo el escándalo del negociado del acta secreta de Itaipú fuese una historia de ficción.

El Partido Colorado, en medio de la tormenta, reafirmó su fórmula de éxito: Ante la amenaza, la unidad.

El cartismo cumplió su compromiso y ahora queda por saldar cuentas por parte del presidente. En el terreno político, está pendiente el pedido de Honor Colorado: La salida del Senado de Rodolfo Friedmann y Mirta Gusinky, además del liberal Abel González, a quienes consideran usurpadores de bancas. También habían solicitado la cabeza de algunos ministros, del titular de Seprelab, Carlos Arregui y otros.

Esto sigue pendiente y ya genera nerviosismo en Honor Colorado. Pero donde sí se notó la devolución de favores fue en el plano internacional.

GIRO DIPLOMÁTICO. No solo el cartismo fue clave para evitar la caída de Mario Abdo Benítez. De hecho, Estados Unidos jugó fuerte en las primeras horas de la inminente caída del Gobierno. Luego fue Brasil, que al anular el acta bilateral desactivó el argumento del impeachment. Ambos, fuertes aliados de Israel. En esta línea, Marito aceleró decisiones. El lunes reconoció, vía decreto, que Hamas (Palestina) y Hezbollah (Líbano) son organizaciones terroristas, y que en ese contexto combatirá el “financiamiento de las actividades de estas organizaciones para su lucha internacional”.

Dos días después, Israel reanudó las relaciones diplomáticas, rotas en setiembre del año pasado cuando Marito decidió restablecer la Embajada paraguaya en Tel Aviv. “Mi llegada es una señal clara de reanudación de la cooperación entre nosotros”, señaló Yoed Magen, embajador en Uruguay tras entregar ayer sus cartas credenciales. No se abrirá aún la Embajada de Israel en Asunción.

Flota en el aire el retorno de la Embajada paraguaya a Jerusalén, otro de los condicionamientos de Cartes. En Senado, un grupo de legisladores ya planteó el tema. Incluso la senadora/pastora Eugenia Bajac explicó en términos místicos que la crisis económica y política se debe al traslado de la Embajada a Tel Aviv.

POCAS ESPERANZAS. Mientras tanto la sociedad espera una reacción más rápida del presidente, que no ha dado señales sobre lo que hará tras la agonía de su Gobierno. Con su crisis, dilapidó en un año sus promesas electorales y ahora es cuando debe mostrar sus nuevas cartas a la ciudadanía (no solo a su partido) y mostrar cuál es el camino. El ha tomado la actitud de aquel que pretende que los problemas desaparezcan por arte de magia.

No ha mostrado señales de reacción, no ha tomado una sola decisión que alivie la situación económica de la gente. Hasta el ultraliberal Mauricio Macri, derrotado en las internas y en un intento por salvar su reelección de cara a las elecciones de octubre, tomó medidas con sello peronista: Eliminó el IVA a los alimentos básicos de la canasta familiar como pan, leche, azúcar, yerba, arroz y otros.

No se sabe qué hará de su gabinete. Solo confirmó a dos (Villamayor y Petta), pero no aludió al ministro más importante: Hacienda. En medio de la crisis política, su hermano Benigno López presentó renuncia, pero hasta hoy no decidió qué hacer con él. En un contexto de recesión económica, el ministro del área más delicada no puede seguir en el limbo. O lo ratifica, asumiendo el costo de su decisión, o lo cambia, pero no puede seguir así.

Su falta de liderazgo e indefinición genera ansiedad. Los empresarios se reunieron en un foro que tuvo una inédita participación de más de 160 gremios, y reclamaron “responsabilidad en la conducción de la república antes que aumente la incertidumbre y la desconfianza, volviendo ingobernable el país y aumentando la crispación social”.

Ni siquiera ha logrado que sus propios compañeros de movimiento bajen los decibeles de sus diferencias. Fue lamentable el espectáculo protagonizado por el ministro de Educación, Eduardo Petta, y el senador Silvio Ovelar.

En política, las coaliciones, las alianzas, son fuente de fortaleza, pero a la vez inestabilidad sino se tiene la capacidad de comprender los tiempos y la gravedad de los hechos para tomar las decisiones necesarias.

¿Aparte de haber estado al borde de la destitución a menos de un año de gestión, qué otro shock necesita el presidente para demostrar capacidad para gobernar?

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