Correo Semanal

Gerardo Fogel: Semblanza de un maestro y un hombre bueno

Gerardo Fogel, nacido en 1936 y fallecido anteayer, fue un destacado sociólogo y académico que aportó desde diferentes lugares a la cultura paraguaya.

Por Raquel Rojas

Con lágrimas, me toca escribir esta pequeña semblanza de un hombre y maestro inmenso. Pérdida irreparable para la cultura y la academia en el Paraguay.

Gerardo Fogel, sociólogo por la Sorbona de París, filósofo, culturólogo, consultor de organismos internacionales y ex viceministro de Cultura de la Nación y rector de la Universidad Politécnica y Artística del Paraguay, profesor universitario en varias universidades y autor de libros, artículos y conferencista destacado acerca de orígenes y constitución de la cultura paraguaya, falleció anteanoche para tristeza de su familia, de sus hermanos, sus hijos e hijas, con pena para sus amigos y enlutando a la comunidad académica y cultural del Paraguay

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Gerardo Fogel era, como dice el poema, “en el buen sentido de la palabra: bueno”.

En la docencia

Gerardo Fogel fue bueno en su formación académica. Uno de los mejores de su generación, en los inicios de las ciencias sociales en Paraguay. Estuvo en La Soborna de París en el Mayo Francés y bebió de sus fuentes. Cuando fue docente y profesor universitario, en casi toda su vida de educador, Gerardo iba vestido siempre impecable con su traje negro, sobretodo y paraguas; sin embargo, era un hombre de pensamiento libre, y abrió las mentes de miles de jóvenes hombres y mujeres en las universidades del país con un sistema pedagógico muy propio. Enseñando a pensar con sentido crítico, amor a las tradiciones y la cultura paraguaya, y a ver la realidad social de los sectores más desfavorecidos, a buscar con creatividad estrategias para el cambio de las relaciones sociales injustas.

En las políticas públicas

Gerardo Fogel fue aún mejor en el corto tiempo que le tocó hacer trabajo con el Estado en democracia, a partir de 1989. Con él me inicié como consultora institucional, siendo su asistente de comunicación y cultura en el primer proyecto de la transición para la reforma agraria y el desarrollo rural (Concoder). Un proyecto cercano a la problemática campesina y empoderado con ellos, que fuera abortado por la presión de los terratenientes, ganaderos e incipientes industriales sojeros que presionaron al ex presidente Andrés Rodríguez para que diera un giro de 180 grados del proyecto público más incisivo para la reforma agraria en la transición. Luego de este cambio de timón todos renunciamos como equipo y fue Fogel quien tomó la iniciativa.

En la política habitacional

Gerardo Fogel fue luego director del Área Social del naciente Instituto de Vivienda del gobierno de Rodríguez, convocado por el arquitecto Cristaldo. Volví a colaborar en esa iniciativa de creación de la primera institución en la transición para el desarrollo integral del hábitat y la vivienda de interés social: Conavi.

Hicimos un trabajo maravilloso, tanto que obtuvimos todos los premios por el sistema de participación social que se había articulado para el acceso a la vivienda de interés social; modus operandi que luego los gobiernos se encargaron de opacar o borrar de las políticas públicas.

Gerardo Fogel, como cabeza de equipo, fue uno de los articuladores. Y con él varios jóvenes técnicos aprendimos muchísimo. Por razones políticas, el gobierno lo saca de ese juego enviándole, como se hace con todo aquel que molesta, al servicio exterior, como embajador en Colombia. Con la salida de Fogel del Conavi, el programa se debilita y al poco tiempo pierde la energía social que lo había animado en el arranque, y los miembros del equipo de trabajo hemos ido renunciando puesto que sin Fogel el trabajo se había burocratizado. Otra creación institucional que comenzó con gran ímpetu en la transición y concluyó en una enorme burocracia.

En la lucha contra la mafia

En Colombia, Gerardo Fogel hizo una excelente gestión en la Embajada, puesto que su misión se centraba en la lucha contra la mafia. Su labor era detener la emisión de pasaportes que se estaba otorgando de manera fraudulenta a miembros del narco. Fue amenazado por la mafia colombiana y paraguaya. Lo amenazaron a él, a su familia y a sus hijos. Tan grave era la situación que queriendo mi colaboración como agregada cultural en Colombia, llegamos a la conclusión de que por mi integridad y la de mi pequeño hijo, quien tenía entonces apenas cuatro años, era más saludable para mí no ir a Colombia, por el alto riesgo que significaba la lucha contra la mafia para un embajador honesto en tierras del gran imperio narco que era entonces ese país relacionado con nuestros emergentes carteles de la droga. Cuando ya no pudo más la lucha de un hombre solo, Fogel renunció a la embajada y al servicio exterior, por la seguridad de su familia.

En pro de la cultura paraguaya

En el gobierno de Juan Carlos Wasmosy , bajo la conducción del Dr. Vicente Sarubbi en el Ministerio de Educación y Cultura (MEC), proyectando la Ley General de Educación, Gerardo Fogel es nombrado viceministro de Cultura del MEC, con el cometido de reestructurar el Viceministerio, incluir lo cultural en la nueva Ley de Educación en proceso de aprobación, y articular el Concejo de Cultura, como un organismo horizontal al Ejecutivo, con representantes de la cultura y las artes.

No mirando el color de quién, Gerardo Fogel articuló el Concejo más pluripartidario e independiente de las artes y la cultura del que se tiene memoria en nuestra historia cultural institucional.

Allí tuve el honor de volver a colaborar con él , desde el Concejo de Cultura, con grandes hombres y mujeres como Carlos Villagra Marsal, Ramiro Domínguez, Cayo Sila Godoy, Augusto Roa Bastos (miembro honorario del Concejo, pues aún vivía en Tolousse y había obtenido el Premio Cervantes), Helio Vera y varios otros ilustres protagonistas del mundo cultural.

En su gabinete también fueron nombrados artistas e intelectuales de primera línea, como Graciela Meza, en danza; Rudi Torga, en cultura popular; Lotte Shulz, en el Museo: en fin, personas que no hubiéramos asomado a la función pública si no tuviéramos la garantía de una gestión honesta y profesional como fue la gestión conjunta de Vicente Sarubbi y Gerardo Fogel. Se peleó por la difusión de la cultura y los cultores como nunca antes y se visibilizó, desde el Estado, el aporte de los hombres y mujeres de la sociedad civil cultural. Visión y misión nuevas que fueron el sustento para la creación posterior de la Secretaría Nacional de Cultura.

Luego vino la triste gestión de Raúl Cubas-Lino Oviedo, donde todos renunciamos a hacer cambios desde el Estado, hasta el Gobierno de Fernando Lugo, donde volvió a florecer la esperanza. Pero creo que desde entonces Gerardo Fogel se retiró definitivamente del ámbito público para dedicarse exclusivamente a la enseñanza universitaria, en las universidades Católica y Nacional, y a la Dirección Académica en varias universidades privadas.

Como rector de la UPAP realizó su ideal de docencia y difusión cultural. Estábamos en planes de refundar la Carrera de Comunicación y Artes del Espectáculo cuando hace unos meses tuvo un problema de salud que nos alejó, hasta nuevo aviso, de retomar el camino de realizar los sueños con la energía que siempre tuvimos andando juntos

Presentó mi libro Navegaciones escénicas en la Feria del Libro hace tres años, y realizó una semblanza de mi trayectoria profesional que la guardo como una de las joyas más preciadas que me pudieron obsequiar. Gracias, Gerardo.

Hace pocos días, estando en Posadas, me llamó para ir a tomar un té con criollitas a mi casa, y quedamos entonces con un cita pospuesta para “un día de esta semana”. Era su despedida.

Hoy me cuentan que esa cita ya no será posible, pues se abrió para él la puerta ineluctable que nos espera a todos, dejándonos a sus amigos y jóvenes educandos desolados, a la vera del camino de la vida, que debemos seguir transitando sin el cálido afecto, guía y apoyo generoso de ese hombre bueno que era.

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