Arte y Espectáculos

Frida Kahlo regresa a la vida en las tablas del Arlequín Teatro

Por Roberto Gómez Palacios
rogomez@uhora.com.py
Son muy escasas las veces que un monólogo es llevado a escena en Asunción. La particular forma en que el Arlequín Teatro presenta la vida de Frida Kahlo consiste en tener en las tablas a una sola persona, durante poco más de una hora.
A través de ella, la actriz Ana María Imizcoz desarrolla la obra Frida, viva la vida, de Humberto Robles, que sigue en cartelera hoy, mañana y el domingo, en el Arlequín Teatro (Antequera casi República de Colombia).
La representación, aunque parezca sencilla, es compleja. Presentar un monólogo es más delicado que cualquier otro estilo o género teatral, ya que el personaje debe lograr captar la atención y evitar la distracción.
Por momentos, la Frida encarnada en Imizcoz logra este objetivo; en otros, no. Las transiciones deben ser un poco más cuidadosas.
La puesta narra parte de la vida de Frida; parte de sus emociones se liberan y se conjugan con recuerdos.
Es en esta etapa que aparecen las transiciones, en las que la actriz puede jugar con otros tonos de voz, otros gestos y movimientos que denoten que el tiempo en la obra es otro.
El acento mexicano es otro punto que no se logró con exactitud, pero se entiende, ya que el lenguaje de ese país tiene una tonada bastante especial.
Claro que en algunas circunstancias se entiende la idea perfectamente. También tiene sus momentos muy bien logrados, y gracias a los recursos del teatro moderno la puesta se ve fortalecida.
Los personajes ocultos que de vez en cuando aparecen en el escenario son como una guía tanto para la actriz como también para el público.
Estas escenas logran descomprimir algunos momentos un poco cansinos para el espectador, como ocurre en todo monólogo.
La puesta es buena, y a través de ella se conoce un poco a una gran artista como lo fue Frida.

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