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FAO sugiere incluir la cosmovisión indígena en políticas de desarrollo

 

“Paraguay puede hacer un esfuerzo mayor en pensar cómo incluir y cómo aprovechar todo el conocimiento ancestral y natural de los pueblos indígenas, para que formen parte de las estrategias de desarrollo rural y de conservación de los recursos naturales”, afirma el antropólogo mexicano Mauricio Mireles, oficial de políticas para pueblos indígenas e inclusión social de FAO de la Oficina Regional.

Indicó que desde 2014, se viene trabajando en la elaboración del Plan Nacional para Pueblos Indígenas (PNPI), con participación activa de varias comunidades étnicas del país. El desafío –dice– será llevar a la práctica el enfoque intercultural contemplado en el citado programa.

“Una parte es la adecuación de las políticas públicas, sobre cómo hacer un eje diferenciado, un plan diferenciado para la reducción de la pobreza específicamente pensada desde la cosmovisión de los pueblos indígenas”, apunta Mireles, quien llegó al país –el jueves pasado– en el marco de una misión técnica que prevé reuniones con el equipo impulsor de dicho plan y con referentes de varias comunidades indígenas de la Región Oriental y del Chaco.

La intención –señala– es que el PNPI esté terminado a finales de este año y que se aplicará sobre la base del protocolo de consulta para el consentimiento libre, previo e informado, decretado por el Poder Ejecutivo en 2018; con el objetivo de garantizar la participación de los nativos en cualquier proyecto que afecte sus derechos a la tierra y sus medios de vida tradicionales.

“La consulta para el consentimiento previo, libre e informado es un parteaguas (punto de inflexión). Históricamente cambia toda la visión de desarrollo y aquí hay una cuestión importante porque te puedo consultar y te puede gustar, pero cuando te pido tu consentimiento cambia el paradigma de desarrollo”, expone el experto.

Antes, los gobiernos –reseña– tenían la visión de integrar a los pueblos indígenas. “Ese cuadro felizmente se ha revertido en nuestra región y hoy hablamos desde un enfoque de derechos, de derechos colectivos, territoriales, de la consulta”, manifiesta.

Recibe de buen grado que el Ministerio de Desarrollo Social haya incluido un eje específico para pueblos indígenas en su programa de reducción de la pobreza. “Han hecho una cantidad de consultas territoriales con distintas comunidades para decirles: ‘si le mando una transferencia monetaria, cómo la va a gastar usted, a quién se la tengo que enviar’. Es como hacer que un plan de inclusión económica sea pensado, no en función de aquello que le quiero traer, sino de aquello que se necesita en el lugar”, comenta.

Esto se debe replicar en ministerios como de Agricultura, Medioambiente y otros. “Y que se visibilicen las riquezas de los pueblos indígenas, para que estas también permitan oportunidades de desarrollarse en su propio territorio”, remarca.

La deuda histórica con los indígenas no es paraguaya, es regional; hay que ver cómo hacerlos partícipes y socios activos del desarrollo rural.

Las prácticas ambientales que ellos tienen están subaprovechadas en nuestra visión de desarrollo económico. Mauricio Mireles, oficial regional de FAO.



117.150 indígenas habitan en territorio nacional, según censo 2012, divididos en 19 pueblos y 5 familias lingüísticas.

75% de la población nativa vive en situación de pobreza, divulgó en 2015 la relatora especial sobre pueblos indígenas.

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