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Expulsiones crean crisis social al otro lado de la frontera

 

Los representantes de la Casa del Migrante en Matamoros se muestran preocupados porque si aumenta el número de deportados podría crecer el problema social, pues alegan que no cuentan con la infraestructura suficiente para brindar cobijo ni alimentos a tantas personas.

El albergue no solamente brinda atención a los nacionales que son deportados sino también a decenas de migrantes de otros países, llegados hasta la frontera norte de México tras una dura travesía de miles de kilómetros, que esperan el momento para cruzar hacia Estados Unidos.

De cumplirse las deportaciones masivas tememos “que hay un choque de migración que nos lleve a una crisis, y lamentablemente, tuviéramos que cerrar provisionalmente o no brindar lo que estamos acostumbrados a brindarle a la comunidad migrante”, puntualizó el responsable del centro.

Manuel es uno de los cientos de migrantes que fueron deportados en días pasados.

La mayoría de ellos llegan de distintos puntos de Estados Unidos al aeropuerto de Brownsville y de ahí las fuerzas de seguridad los trasladan en camioneta hasta el puente fronterizo.

Regresan a México con muy pocas pertenencias, habitualmente guardadas en bolsas de plástico. EFE

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