Editorial

Exigir mayor responsabilidad de nuestros representantes

En momentos en que todos los políticos se abocan a sus campañas partidarias, recorren los barrios y las ciudades de todo el país formulando promesas y pidiendo votos, es oportuno recordarles que si son electos por el voto popular es para que cumplan un cometido y trabajen por el bienestar de los paraguayos. Durante el receso parlamentario actual, la Comisión Permanente tuvo serias dificultades para formar cuórum, dada la inasistencia de los diputados y senadores.

La ausencia masiva de los parlamentarios ha venido impidiendo que la Comisión Permanente del Congreso pueda sesionar con normalidad. Por esta razón se traba el estudio de temas de gran importancia para el país.

El receso parlamentario se inicia a partir del 21 de diciembre cada año y se extiende hasta el 1 de marzo; por tanto, entra en funciones la Comisión Permanente. La misma está integrada por un total de 18 congresistas: 12 diputados y 6 senadores. Para los casos en que algún miembro de la comisión no pudiera asistir se designan suplentes, 6 para la Cámara Baja y 3 para la Alta.

Las ausencias o rabonas, como también se las denomina popularmente, constituyen un hecho al que lamentablemente nos tienen acostumbrados tanto diputados como senadores. Sin embargo, en el último mes esto ha adquirido un cariz diferente, considerando los tiempos políticos que vivimos. En poco más de dos meses serán las elecciones generales para votar una dupla presidencial, un nuevo Congreso Nacional y otras autoridades. Y resulta más que evidente el hecho de que muchos de nuestros actuales diputados y senadores valoran más hacer campaña política para lograr una reelección que ir a conformar cuórum para que se pueda reunir la Comisión Permanente.

Tanto senadores como diputados asistieron de manera muy irregular a las convocatorias a sesiones. De hecho, la última convocatoria quedó sin efecto ante la ausencia de los parlamentarios.

Esta Comisión del Congreso no es conformada cada año para ocuparse de temas intrascendentes. Por dar un ejemplo, una de las anteriores sesiones que tuvo que ser suspendida era para dar continuidad al juicio político a tres ministros de la Corte, que está cajoneado desde hace tiempo ya.

En esa ocasión, de los 18 diputados y senadores que integran la Comisión Permanente, solo estuvieron presentes 10, con el cuórum justo, y se necesitaban 12 para poder hacer una convocatoria a la Cámara de Senadores.

El Legislativo es uno de los poderes del Estado a través del cual se ejerce el gobierno. Pero, cuando quienes integran este cuerpo –que es elegido por el voto popular– no asumen de manera comprometida y responsable su tarea, lo que hacen es faltarle el respeto a la ciudadanía toda, en primera instancia. En segunda, ponen en duda la validez del mismo sistema, además de ofrecer a todo el país una pésima imagen y ser además un peor ejemplo de haraganería.

Nuestros parlamentarios son –sin duda alguna– motivo de vergüenza, pero también deberían causarnos indignación, considerando todos los privilegios que se les otorgan cuando asumen sus curules. No hablamos solamente de salarios millonarios, mucho más dignos que el mínimo que recibe un trabajador que labora 10 horas diarias, sino de los privilegios exclusivos que estos gozan.

Estos hombres y mujeres, senadores y diputados, deberían darnos el ejemplo de esfuerzo, compromiso y responsabilidad para llevar adelante el país. No lo están haciendo muy bien de momento, y sin dudas el país merece mucho más de parte de sus representantes.

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