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Estrés y trauma con la crisis diaria en Venezuela

 

A Escarli le vinieron terrores nocturnos, Germán parece ausente y Yuri sucumbe a la ira. Las largas noches de apagón en Venezuela y los angustiosos días sin agua ni servicio bancario para comprar comida avivaron los traumas de su sociedad.

El corte afectó a casi todo el territorio el 7 de marzo y fue superado mayoritariamente cinco días después, pero las secuelas sicológicas de tanta oscuridad y caos siguen aflorando en este país sumido en una crisis política y socioeconómica desde 2014.

“Hay desesperanza”, resume Jorge de Ávila, comerciante de 38 años, en fila desde la madrugada para comprar tanques de gas en Las Minas, un precario y peligroso barrio del sureste de Caracas.

Esta zona de casas de tabique pasó siete días sin luz y acumula dos semanas sin agua. La poca comida que había en las neveras se pudrió y la clínica local colapsó.

“Han sido días duros, no hemos tenido acceso a los servicios, al alimento. Muchas familias con hijos caen en el desespero, muchos negocios cerrados, mucha comida dañada, sabiendo que no nos podemos dar el lujo de perder tantas cosas en un país que necesita alimento, medicina”, añadió.

El reciente y prolongado apagón eléctrico vivido por Venezuela “acortará la longevidad” del “régimen” del presidente Nicolás Maduro, sumado al “firme declive” de las exportaciones petroleras venezolanas, indicó el enviado especial de EEUU para Venezuela, Elliott Abrams.

En tanto la compañía aérea American Airlines suspendió todos sus vuelos a Venezuela.

Asimismo, el Banco Interamericano de Desarrollo (BID) se convirtió el viernes en el primer organismo financiero multilateral en reconocer oficialmente a un enviado de Juan Guaidó.

Guaidó, en pugna por el poder con Nicolás Maduro desde hace casi dos meses, designó a principios de marzo a Ricardo Hausmann, un respetado economista de Harvard radicado en EEUU, como representante de Venezuela en el BID. AFP-EFE

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