Hora del Este

Esteños denuncian que fueron víctimas de trata en Chile

Un grupo de paraguayos estaría siendo sometido a un régimen de esclavitud y prostitución en una localidad chilena denominada Santa Marta, hasta donde arribaron bajo promesas de conseguir un trabajo bien remunerado.

Por Edgar Medina | CIUDAD DEL ESTE

Esta denuncia fue presentada este miércoles ante el Ministerio Público, por tres personas, vecinas del barrio San Antonio de Ciudad del Este, quienes afirman ser víctimas de los traficantes de personas.

La historia relatada por Zunilda Rodríguez Herrera, de 23 años, quien fue echada de un viñedo antes de trabajar, porque se enfermó, es parecida al de un guión de película.

La joven al igual que Norma Mendoza, de 30 años y Gabriel Resquín Paniagua, de 34 años, lograron salir del lugar y viajar a Santiago, capital del Chile, desde donde volvieron al Paraguay, luego de que sus familiares les enviaran para su pasaje.

En la última punta del ovillo aparece un vecino de nombre Aníbal Aquino, morador del barrio San Antonio de Ciudad del Este, quien se encarga de hacer contacto con personas que necesitan trabajo, prometiendo una ganancia mensual libre de entre 1.600.000 guaraníes a 3 millones de guaraníes a quienes deseen viajar.

Su hijo, Juan Pablo Aquino, es quien se encarga de recibir a los trabajadores, pero una vez que arriban a la mencionada localidad, cambia el panorama y son informados de que en el lugar el amo de ellos se llama Francisco Javier Errázurtz y que ellos estaban ahí para trabajar y trabajar, según lo relatado por Zunilda. El hombre se encarga de entrevistar personalmente a los recién llegados.

La oficina de la supuesta empresa funciona en la capital de Chile, Santiago, en Amunategui, Nº 178, piso 7, de acuerdo a la versión dada por los afectados.

AMENAZAS. Antonia Gallardo, de 52 años, también vecina del mismo barrio permanece allá y su hija María, quien también estaba buscando ayuda en la Fiscalía de Ciudad del Este, confirmó que su madre tenía apuntado un arma de fuego en la cabeza, mientras se encontraba conversando con ella a través de un teléfono celular, según pudo comunicarla.

Las tres personas que pudieron volver al Paraguay y denunciaron el caso ayer ante la fiscala Carolina Gadea, señalaron que salieron del país el 8 de mayo, vía Brasil, con un grupo de 28 personas. El último viaje, según pudieron confirmar, se realizó el sábado 14 de mayo pasado con un grupo de 30 personas, también con el mismo fin.

Todos los que se encontraban en el lugar solamente reciben una comida diaria y agua salada. Los que trabajan en los viñedos deben recoger las frutas durante el día y luego pisarlas durante la noche, de acuerdo a lo referido por la víctima.

En el galpón, al que le llaman escuela, existen como 300 personas trabajando en régimen de esclavitud y que no pueden volver porque aunque se escapen no van a tener para sus pasajes de regreso al país, según los denunciantes.

Sin energía eléctrica, agua potable, las víctimas además del hambre, deben debatirse con las condiciones climáticas adversas, como el frío y la neblina constante, de acuerdo a lo señalado por los afectados.

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