País

Estar dispuesto a dejar algo para seguir al Señor

 

Hoy meditamos el Evangelio según san Mateo 4,18-22.

El papa Francisco, a propósito del Evangelio de hoy, dijo: “En el caso de los apóstoles el Señor pasó por su vida con un milagro. Pero no siempre Jesús pasa ante nosotros o dentro de nosotros con un milagro, y sin embargo se hace sentir siempre.

Cuando el Señor viene a nuestra vida, cuando pasa por nuestro corazón, siempre te dice una palabra y también esta promesa: ‘Ve adelante... ánimo, no temas, porque tú harás esto’.

Es una invitación a la misión, una invitación a seguirlo a él. Y cuando sentimos este segundo momento, vemos que hay algo en nuestra vida que no va, que debemos corregir y lo dejamos, con generosidad.

O incluso si hay en nuestra vida algo bueno, pero el Señor nos inspira a dejarlo, para seguirlo más de cerca, como ha sucedido aquí: estos han dejado todo, dice el Evangelio.

‘Y arrastradas las barcas a la tierra, dejaron todo: barcas, redes, todo... Y lo siguieron’.

Sin embargo, Jesús no pide que se deje todo por un fin que permanece oscuro a quien ha elegido seguirlo. Al contrario, el objetivo es declarado inmediatamente y es un objetivo dinámico.

Jesús jamás dice ‘Sígueme’, sin decir la misión. No... Sígueme y yo te haré esto. Sígueme, para esto. Si tú quieres ser perfecto, deja y sigue para ser perfecto. Siempre la misión.

Nosotros vamos por el camino de Jesús para hacer algo. No es un espectáculo ir por el camino de Jesús. Vamos detrás de Él, para hacer algo: es la misión.

Promesa, petición, misión. Estos tres momentos no tienen que ver solo con la vida activa, sino también con la oración. Mientras tanto una oración sin una palabra de Jesús y sin confianza, sin promesa, no es una buena oración.

Segundo, es bueno pedir a Cristo estar listos a dejar algo y esto predispone al tercer momento, porque no hay oración en la que Jesús no inspire algo que hacer.

… Esto no quiere decir que después no haya tentaciones. Habrá tantas. Pero, mira, Pedro pecó gravemente, renegando a Jesús, pero después el Señor lo perdonó. Santiago y Juan... pecaron de afán de hacer carrera, queriendo ir más alto, pero el Señor los perdonó”.

(Frases extractadas de https://www.pildorasdefe.net/liturgia/evangelio-del-dia-jesus-los-hare-pescadores-de-hombres).

Dejá tu comentario