Opinión

Esclavitud amarilla

 

Entre las muchas actividades a las que se dedicó mi padre para mantener a la familia está la de taxista. Duró solo unos meses, hacia fines de los 70.

Recuerdo que llegaba a casa muy tarde y siempre se quejaba de lo poco que quedaba para él después de entregarle su parte al dueño de la parada.

Yo era muy niño y me resultaba increíble que alguien hubiera podido comprar la cuadra donde estacionaban aquellos autos amarillos. Entendí que era como el caso del señor que nos alquilaba la casa que construyó en un terreno municipal, era hermano de un concejal. El pariente le consiguió “para su negocio”, decía mi madre. Hoy –que tengo la edad que tenía mi padre entonces– descubro que –como casi siempre– mamá tenía razón.

En puridad, la ley nunca autorizó la venta o alquiler de paradas de taxi. Se trata de otra típica avivada criolla. Con la complicidad de políticos y administradores de turno, un grupo de pillos “consiguieron para su negocio”.

En teoría, las paradas de taxi se habilitan a pedido de una comisión de vecinos en un lugar donde el número de habitantes lo justifica. Según ese número, se autorizan hasta trece lugares por parada, y cada lugar se concede a una persona física en particular; básicamente, el taxista habilitado para ofrecer el servicio.

HACER TRAMPA. Desde su génesis, la reglamentación incluyó la posibilidad de hacer trampa, porque permitía que una misma persona tuviera hasta tres lugares en la parada. Así, el servicio no estaba pensado para un trabajador taxista, sino para el propietario del o de los vehículos, ya que, desde el inicio, podía operar hasta con tres taxis a la vez.

Entiéndase que el espacio en la parada es solo una autorización para ofrecer el servicio concedido a una determinada persona, no es la cesión definitiva de un espacio físico (que es público) ni un título nobiliario.

Sin embargo, la venia municipal se convirtió en la práctica en un bien transable. Quien tenía la autorización y un espacio para estacionar en la parada pasó a alquilar e incluso transferir ese derecho.

El gran negocio del servicio de taxis dejó de ser el transporte de pasajeros propiamente y pasó a ser el alquiler o venta del derecho a explotar el servicio.

Algo parecido a lo que ocurrió con las tierras públicas concedidas por el Estado. Las personas que reunían los requisitos para ser consideradas sujeto de la reforma agraria obtenían el derecho a comprar una finca estatal a precio subsidiado y luego vendían ese derecho a un tercero que no reunía los requisitos.

Es lo que se conoció como la venta de derecheras.

Según cuentan los mismos taxistas, hoy existen políticos, concejales y dirigentes gremiales que tienen hasta diez habilitaciones a nombre de parientes o testaferros y bajo alquiler.

Se llegó al absurdo de autorizar la transferencia de las autorizaciones por herencia, prácticamente un modelo feudal sobre ruedas. Y como todo sistema de vasallaje, las paradas tienen su gleba: los taxistas.

La mayoría de estos trabajadores ni siquiera son propietarios del taxi que conducen.

CHUPASANGRES. Son choferes contratados que deben rendir cuenta al dueño del vehículo, cargar combustible en la estación que administran los dirigentes gremiales –electos por los mismos propietarios– y pagar la renta de su porción de parada.

Y, por supuesto, intentar vivir con lo que sobre.

Se trata de una montaña de sanguijuelas chupando la sangre de un negocio inventado desde el Estado.

Obviamente, esto hace que al servicio de taxis le resulte casi imposible competir con los sistemas nuevos de Uber y MUV.

En estas plataformas digitales, nadie puede vender o alquilar bienes inexistentes y la mayoría de quienes ofrecen el servicio son propietarios de sus vehículos.

Tienen razón quienes afirman que hay que crear condiciones para que taxistas y afiliados a MUV y Uber puedan competir en igualdad de condiciones.

Pero, contrario a lo que muchos creen, eso no pasa por complicar los servicios nuevos, sino por desmontar el sistema de explotación con el que políticos y dirigentes esquilman hoy a los taxistas.

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