Edición Impresa

Es urgente discutir con mayor profundidad el endeudamiento

Como era de prever, con el aumento de la deuda también aumenta el pago de los servicios de la misma, es decir, de los intereses y otros costos. Esto implica necesariamente destinar recursos en el Presupuesto. Si no hay recursos adicionales provenientes de impuestos deben reducirse los gastos o bien seguir aumentando la deuda. Cualquiera de las dos opciones compromete a las generaciones futuras, lo cual supone un riesgo importante, tanto para el desarrollo presente como para la propia sostenibilidad del crecimiento económico a largo plazo.

La contratación de deuda en el presente no es solo un problema para el futuro si no se realiza de manera responsable. El monto que representa actualmente el pago de los servicios de la deuda ya adquiere niveles relevantes para el tamaño de nuestro Presupuesto.

El cumplimiento de los intereses y otros pagos se realizan en el presente, lo cual implica que si no hay recaudaciones tributarias suficientes es necesario recurrir a nueva deuda o a reducir gastos. Las dos alternativas tienen alto impacto en el corto y largo plazo.

La deuda social de nuestro país con los niños y adolescentes es muy importante.

Los datos oficiales de pobreza, malnutrición, educación y salud dan cuenta de los déficits que enfrentan en el presente, lo cual hipoteca su capacidad futura, siendo ellos quienes deberán asumir gran parte del pago del capital en unos años más.

En el presente, el pago de los intereses obliga a contraer más deudas y en el corto plazo obligar más intereses. Si hoy el Presupuesto ya es deficitario, en políticas imprescindibles para la niñez y adolescencia no habría que esperar que en los próximos años mejore la situación teniendo en cuenta el ritmo de aumento de los intereses en el Presupuesto.

Si los bajos niveles de gasto público destinado a salud, educación y protección social se reducen, siendo ya de por sí bajos, por la necesidad de cumplir con la deuda, la situación se torna altamente peligrosa. La capacidad de pago de la deuda a largo plazo depende de que los actuales niños y adolescentes se eduquen y tengan buena salud y más tarde logren empleos productivos de manera que sus impuestos financien el repago.

Sin embargo, en estos años no solo no se han visto avances, al contrario, algunos indicadores como los de pobreza y educación muestran estancamiento y en algunos casos retrocesos. La pregunta es cómo el país garantizará el pago de la deuda en el futuro, si ni siquiera puede garantizar las condiciones mínimas necesarias para que quienes deban hacerlo adquieran las capacidades suficientes.

Nadie niega la necesidad de dotar al país de mayor infraestructura para generar un mayor desarrollo. Sin embargo, es irresponsable pretender que mayor infraestructura sin trabajadores calificados y en un país endeudado podrá contribuir a dicho desarrollo. Al contrario, probablemente se esté poniendo en riesgo inclusive la posibilidad del crecimiento económico, factor imprescindible, aunque no único, para aspirar al desarrollo.

Es urgente que el país discuta con mayor profundidad el endeudamiento y sus efectos potenciales a largo plazo y, al mismo tiempo, que las autoridades asuman el problema con la responsabilidad que corresponde.

Dejá tu comentario