Política

“Es importante tener una ley contra toda forma de discriminación”

Tras 6 años de trabajo en Paraguay, la especialista en derechos humanos dice que se va con cierto sabor amargo porque no se ha logrado la aprobación de la ley contra las discriminaciones y falta más comprensión de lo que son los DDHH.

Por Susana Oviedo

soviedo@uhora.com.py

Llegó en setiembre del 2010 a Asunción para abrir y consolidar la representación permanente de la Oficina del Alto Comisionado de las Naciones Unidas para Derechos Humanos. Ahora irá a Guatemala a cumplir el mismo papel de acompañamiento de procesos en el área de los derechos humanos tanto con dependencias del Estado como con organizaciones de la sociedad civil. Es argentina, abogada, con dos maestrías sobre Estudios en Desarrollo y sobre Derechos Humanos y Derecho Internacional Humanitario. Trabajó en la sede de la Organización de las Naciones Unidas (ONU) en Ginebra con organizaciones internacionales de DDHH, como oficial de programas y asesora jurídica, y en América Latina, con el Alto Comisionado para Derechos Humanos. Aquí hablamos con ella sobre su experiencia en Paraguay.

–¿Cuáles son los cambios que nota en el área de los derechos humanos en el Paraguay?

–El Paraguay sigue teniendo muchos retos, empezando por el tema de la desigualdad. Nuestra región sigue siendo la más desigual del mundo, y mientras no seamos conscientes de que atender esta debería ser nuestra prioridad, seguiremos preguntándonos por qué desmejoramos en diversas áreas, como seguridad, discriminación, participación de toda la población en el acceso a sus derechos y a las oportunidades.

Sin embargo, también tenemos que reconocer que el país ha podido lograr unas buenas prácticas, que hoy sirven de ejemplo para otros países.

–¿Cómo cuáles?

–Por ejemplo, el Plan Nacional por los Derechos de las Personas con Discapacidad y el que en estos seis años se cambiaron muchas cosas en términos de inclusión. Falta muchísimo: las calles, la conciencia de la gente respecto a qué significa inclusión, etc. Pero el hecho de tener un plan con líneas de acción y en el que participó todo el Estado con participación de la sociedad civil, es realmente un modelo. Obviamente, es un gran avance, pero ahora falta su implementación.

Queda como algo pendiente en Paraguay el que todavía falta mucho más trabajo del Estado con la sociedad civil. Ahí tenemos un gran obstáculo aún.

–¿Cuál es ese obstáculo?

–La falta de comprensión y conocimiento real del concepto derechos humanos. La sociedad no defiende ni ve a sus defensores de derechos como actores que están para fortalecer la democracia.

–¿Esto explica el común reproche de la gente hacia los activistas de DDHH?

–Claro, es por el desconocimiento. El defensor de los derechos humanos no tiene que estar suplantando a las instituciones del Estado. El Estado es el que debe generar todos los procesos que la ley le permite para actuar frente a delitos y actuaciones indebidas e ilegales en la sociedad. Quienes trabajamos en el ámbito de los derechos humanos lo que tratamos es de aportar conciencia para el conocimiento de los derechos por parte de las personas y fortalecer las instituciones para que cumplan con su función de garantes de los derechos.

Esa es la parte que la sociedad todavía no comprende. No entiende que derechos humanos es el derecho que tenemos todos a vivir de manera digna.

–¿Qué instituciones deberían trabajar para modificar esa estigmatización?

–Yo creo que todos. El Estado tiene que mejorar su capacidad de conocimiento y de implementación de los derechos humanos. Hay un sistema de seguimiento de las recomendaciones en esta materia. Se llama Simore, y en estos momentos es una práctica mundial. Es un gran logro del país, pero eso genera un compromiso mayor. Hay que impulsar una mayor capacidad de implementación.

–Cuando las autoridades defienden que en Paraguay rigen los DDHH se limitan a resaltar que hay libertad de expresión y de prensa. ¿Y las otras generaciones de DDHH?

–Y es también como pensar que cuando hablamos de derechos a la alimentación, a la salud, a una vivienda digna, es creer que el Estado está obligado a dar una casa y comida a las personas. El Estado está obligado a construir políticas y a generar condiciones para que cada persona tenga acceso a eso. No se trata de subsidio ni una dádiva.

Entonces, cuando se habla de libertad de expresión, tampoco es solo dejar hablar a la gente. Para garantizar el pluralismo se requiere muchísimo de rol de Estado. La Constitución del Paraguay prohíbe las discriminaciones y es importante tener una ley contra toda forma de discriminaciones.

–Aquí hubo intentos por aprobar una ley contra toda forma de discriminación, pero hay sectores que se oponen. ¿Es por falta de comprensión?

–En todos los países hay sectores de la población a los que les cuesta entender la diversidad y aceptarla. Paraguay todavía está rezagado en este tema. Proteger contra la discriminación es proteger la igualdad ante la ley. Es simplemente respetar a las personas por su forma de ser, de pensar, sus características personales, etc.

–Entonces, ¿por qué no se ha podido avanzar?

–Creo que es el miedo, el temor o el desconocimiento. Miedo a lo que uno no conoce. Muchas veces, las sociedades argumentan el rechazo de una ley como esta, argumentando razones culturales. Es algo muy fuerte decir que la cultura impide los respetos humanos. El respeto a los derechos humanos está por encima de cualquier cultura, porque es lo básico, es el mínimo respeto del ser humano, del uno hacia el otro.

–¿Qué cuestiones llevará como frustración de su trabajo en Paraguay?

–La ausencia de comprensión del tema derechos humanos y de una ley contra toda forma de discriminación.

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