09 jun. 2026

Enzo, el símbolo de esperanza del Ycuá, le pone garra a la vida

Por Luján Román

lujan-roman@uhora.com.py

Una pelota de básquet da la bienvenida a la casa del sobreviviente más joven de la tragedia del Ycuá Bolaños, que ya no usa pañales como hace ocho años atrás cuando solo le faltaba un día para cumplir cuatro meses.

Enzo Bobadilla, el bebé símbolo de esperanza del Ycuá, entre sus juguetes que llenan la sala de su casa y su pequeña guitarra, hoy intenta a diario ponerle una nueva melodía a su vida junto a su mamá, Gloria Morales, sin olvidar a su papá Víctor, quien falleció en el siniestro, en las oraciones que reza camino al colegio.

El niño, salvado de las llamas del incendio del supermercado Ycuá Bolaños aquel 1 de agosto de 2004 por el policía Juan Duarte, al que muchos recuerdan por la imagen inmortal tomada por el fotógrafo Sebastián Cáceres, del extinto diario Noticias de Asunción, en la actualidad no recuerda nada de lo que pasó en el incendio.

“No vi la foto de cuando era bebé, bueno... sí vi”, aclara tímido, mientras mira cómplice a su mamá, quien recién tuvo la oportunidad de apreciar las imágenes de su niño después de unos meses en una sala de hospital, luego de pasar varias veces por el quirófano por las serias quemaduras que sufrió en el incendio.

PRESENTE. Enzo tiene ocho años, es el rey de su casa, el mimado de mamá. Va al tercer grado del colegio Sagrado Corazón de Jesús, más conocido como Salesianito, donde se destaca como un buen alumno.

Como su mano derecha, la misma que sufrió quemaduras en la tragedia, está más grande, hoy no encuentra obstáculos para aprender a ejecutar la guitarra.

Desde los siete años Enzo practica este instrumento en el Conservatorio Scappini, de Loma Pytá. No descarta en el futuro convertirse en baterista aunque la idea no le guste tanto a su mamá, quien prefiere la guitarra electrónica que el sonido de la batería

“Ya sé la tabla de multiplicar. Me gusta el play, no tengo novia. Tengo muchos amigos”, comenta el niño, que sonríe ya sin rastro alguno de las quemaduras en la cabeza, en la mano y en la comisura de la boca.

Enzo, el milagro del Ycuá, que se ganó el cariño de los lectores de diarios en Paraguay y en el mundo, sonríe a la vida y a los fotógrafos. Aunque en el presente el niño es más grande y usa anteojos, no le gusta mucho conceder entrevistas ni tocar la guitarra ante cámaras; tal vez reserva su show para después.

AMOR SIN LÍMITES. Después ingresar al quirófano más de 50 veces para reconstruir su piel tras las quemaduras, Gloria, la mamá de Enzo, dejó de llevar la cuenta y solo piensa en el bienestar de su pequeño hijo.

“El regalo más grande que pude tener en la vida es Enzo... Yo no paro de agradecerle a Dios y a la Virgen, pasé por mucho y otra vez le digo a Dios, gracias por hacerme pasar a mí, y no a Enzo, a mi hijo”, destaca la madre.

En las fechas próximas del 1 de agosto, en la casa de Enzo hay menos ruido y un poco de tristeza. “Llega esta fecha y uno se bajonea, pero ves que tu hijo está sano, eso es un motor encendido, pump para arriba. La vida sigue y miramos de la mejor manera”, asegura Gloria.

MARCAS. A menos de 15 minutos del Ycuá esta familia golpeada recuerda la tragedia que les enseñó a valorar lo que tienen. A Enzo y a Gloria la tragedia les dejó marcas imborrables, pero también una lección de vida, y hoy valoran lo que tienen.

“Nosotros perdimos a una persona demasiado importante en nuestra vida, que a Enzo le marcó hasta hoy, porque su papá no está, pero no por eso te vas a quedar en el dolor. Le tenemos en el mejor recuerdo, en el mejor lugar de nuestros corazones a él”, confiesa Gloria.

HAY POCO AVANCE EN SEGURIDAD CONTRA INCENDIOS

Tras el incendio del supermercado Ycuá Bolaños, poco se avanzó en cuanto a seguridad contra incendios en Paraguay, según la sobreviviente Gloria Morales, madre de Enzo, el bebé símbolo del esperanza luego de la tragedia.

“Yo no tengo problemas de irme al súper, pero siempre tengo que tener el cuidado de dónde entro. Siempre tenés ese cuidado de fijarte por dónde entrás y por dónde vas a salir, antes entrabas y salías, y ya. Imaginate cuando ya pasas por esto y le volvés a llevar a tu hijo”, comenta a ocho años del incendio.

El pánico del que fue víctima Gloria siempre la hace pensar en las salidas de emergencia. “Realmente yo creo que es poco lo que se avanzó, hay señalización, pero hasta ahí. Están todas cerradas las puertas de salidas de emergencia. A no ser que las salidas principales sean las entradas principales”, alertó la joven.

LA FOTOGRAFÍA DEL MILAGRO QUE RECORRIÓ EL MUNDO

Así como el reportero gráfico Sebastián Cáceres jamás se imaginó una cobertura tan difícil como la del incendio del supermercado Ycuá Bolaños, el 1 de agosto de 2004, tampoco jamás pasó por su mente que tomaría ese día la postal del milagro, su fotografía más emblemática, en la que los protagonistas son el agente policial Julio Duarte y el bebé del Ycuá, Enzo Bobadilla.

“Como trabajador periodístico, lo que pasó en el supermercado Ycuá Bolaños fue algo difícil de olvidar. Como reportero gráfico muy pocas veces vemos cosas que nos impresionan, siempre vamos a accidentes de tránsito, vemos muertos, accidentados, pero lo del Ycuá fue algo terrible”, asegura Cáceres a ocho años de la tragedia.

El día D. Ese día, el reportero Sebastián se dirigió hasta el lugar del siniestro de forma urgente.

Estaba en la vereda del supermercado, en las cercanías de la discoteca Tropiclub. En un momento, el fotógrafo vio que un policía saltaba del edificio en llamas, cargando en brazos casi acurrucado a un bebé.

“Corrí hacia el policía y cuando lo alcancé vi que estaba haciendo respiración artificial al bebé. Tomé tres fotografías. Una de ellas se convirtió en el símbolo del Ycuá, el símbolo del Paraguay prácticamente”, menciona el entonces reportero gráfico del diario Noticias, medio de comunicación cerrado a seis meses de la tragedia del supermercado Ycuá Bolaños, a comienzos del año 2005.

Hace un año, Sebastián vio por última vez a Enzo así como al policía Julio Duarte, frente al lugar del siniestro. “Después del incendio, Julio se convirtió en el padrino del bebé. Es todo muy emotivo”, refiere.