País

En un año registran más de 30.000 abortos inducidos

 

Cifras alarmantes. Un total de 32.237 abortos inducidos se atendieron en los hospitales del país en el 2012, según la investigación “Cálculo de la magnitud del aborto inducido en el Paraguay” y representa una tasa de 21 abortos inducidos por 1.000 mujeres de 15 a 44 años. Es una de las primeras causas de muerte materna. El trabajo se realizó en el 2017.

“Es una cifra que sale de una estimación que se hizo en base a unos datos estadísticos. Hicimos encuesta a profesionales que trabajan en el área para que puedan comentarnos su experiencia. En ningún momento entrevistamos mujeres”, señaló el doctor Claudio Castro, uno de los investigadores.

Con el fin de llamar la atención a las autoridades sanitarias para que se tomen medidas con relación al impacto en la salud de las mujeres, se realizó la correspondiente investigación. El aborto se condena con penas carcelarias en el país.

Sustancias abortivas.png

“Conocer unas cifras y qué se puede hacer para disminuir los números. Es imposible tener un registro de los abortos provocados por el hecho de que está prohibido”, señaló el ginecólogo Castro.

La iniciativa surgió ante la inexistencia de un registro de abortos en el país. “En varias encuestas se incluyeron preguntas para determinar antecedentes de pérdida fetal sin especificar si fueron espontáneos o inducidos”, dijo Mercedes Melián, socióloga y una de las investigadoras.

Nota relacionada: Fiscalía investiga 45 denuncias por el delito de aborto en 2018

CASOS. Los investigadores realizaron una encuesta de opinión a profesionales sobre aborto inducido en Paraguay del sector público. Los resultados demuestran que utilizan medicamentos, soluciones y otras sustancias para el aborto inducido. Entre ellos misoprostol, té de hierbas o soluciones, drogas hormonales, mifepristona, entre otros.

Aborto espontáneo, médico, no especificado, intento fallido de aborto, complicaciones consecutivas del aborto son algunos de los egresos hospitalarios registrados en los hospitales de salud pública.

“Un aborto inducido es un aborto provocado”, explicó el doctor Claudio Castro. Una de las consecuencias es la muerte, por sangrado o infecciones. Esto se debe a la tardanza en la atención médica que recibe la mujer afectada por el miedo a confesar porque el aborto inducido está penado por ley.

Los investigadores del proyecto son los estadísticos Laura Almirón y Héctor Arévalos; los sociólogos Mercedes Melián, Marco Castillo, Camila Corvalán y Alejandra Martínez, el ginecólogo y obstetra Claudio Castro, la trabajadora social Nidia Battilana y la analista de sistemas informáticos, Ruth Navarro.

El proyecto de investigación fue cofinanciado por el Consejo Nacional de Ciencia y Tecnología (Conacyt).

Dejá tu comentario