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En Tierra Santa, los protagonistas son la fe y la curiosidad

 

En Tierra Santa, al contrario de a lo que invita la imaginación, la Semana Santa se vive entre los cristianos con gran sencillez y los principales protagonistas, por encima de todo, son la fe y la curiosidad.

No necesitan adornos los escenarios donde tuvieron lugar innumerables escenas bíblicas, situados sobre todo en Jerusalén, en una reducida porción de tierra en Oriente Medio que aglutina desde la tumba de Adán, el primer hombre, según la tradición, al inicio de una de las religiones monoteísta con más seguidores del mundo, el cristianismo. Los turistas llegan a la Ciudad Santa en grandes números en estas fechas, pero no buscan seguir las grandes procesiones con pasos –una figura que no se encuentra–, o deleitarse con la comida especial de la época, que tampoco existe.

Por lo general, abunda como en cualquier otra época del año el tradicional hummus, falafel o los shawarma (plato tradicional con carne), y aunque multitudinarias, las procesiones son muy humildes: los peregrinos portan hojas de palma, guitarras y cánticos, en el caso del Domingo de Ramos, o cruces, oraciones y aflicción para el Viernes Santo, cuando se recuerda el camino de Cristo hasta la Crucifixión. Para los creyentes, la experiencia se centra en seguir los pasos de Jesucristo y sentirse próximos a él rememorando sus vivencias, y para los paganos, en asombrarse ante una región marcada por las referencias históricas. EFE

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