Política

En sesión secreta amoldaron el reglamento para forzar la enmienda

El 28 de marzo del año pasado, 25 senadores se reunieron en una reunión secreta en la bancada del Frente Guasu, violentando las normativas para amoldar el reglamento interno del Senado antes de llevar adelante el plan para aprobar la enmienda pro reelección.

En aquella ocasión, oficialistas, luguistas y llanistas se juntaron con urgencia inusitada para una sesión contra lo estipulado en las normas, y modificaron tres artículos del reglamento interno que regía en el Senado.

Con la modificación del reglamento dejaron sin atribuciones al entonces titular de la Cámara, Roberto Acevedo, quien retenía el proyecto “por inconstitucional”.

El colorado Julio César Velázquez se proclamó presidente del Senado para dar trámite al proyecto luego que los oficialistas intentaran forzar la convocatoria a sesión obteniendo la negativa de Acevedo, quien convocó a la plenaria recién para dos días después.

Ante la prisa de los aliados pro enmienda, Velázquez, en calidad de vicepresidente segundo, dio entrada al proyecto de modificación del reglamento y se dictaminó en tiempo récord a través de la comisión de Peticiones Poderes y Reglamento.

Los legisladores justificaron el atropello argumentando en palabras de Juan Darío Monges, quien dijo que “el pedido de sesión extraordinaria fue desatendido por una minoría encabezada por el presidente Acevedo y el vicepresidente primero Eduardo Petta, por lo que Velázquez se tuvo que hacer cargo dentro de la indisciplina de una minoría para proceder”.

También indicó que así iniciaba el proceso para la aprobación de la enmienda, proyecto presentado y aprobado días después por los mismos 25 senadores en la bancada del Frente Guasu.

Detalles. Los disidentes colorados y opositores consideraron nula e ilegal la actuación de los senadores pro enmienda y presentaron acciones judiciales contra la reunión secreta. Además, en aquellas jornadas las inmediaciones del Congreso contaron con un fuerte operativo de seguridad y varias calles fueron cerradas.

Con el cambio aprobado por los 25 senadores en el artículo 41 del reglamento se le sacó al presidente del Congreso la atribución de rechazar proyectos. El documento aprobado a la fuerza estableció que una vez que se presente un proyecto de ley, el titular del Senado deberá comunicar a sus colegas después de haberlo acogido.

Anteriormente, el artículo establecía que el presidente debía “recibir e informarse de las comunicaciones dirigidas al Senado y ponerlas en su conocimiento, reteniendo las que a su juicio fueran inadmisibles”.

Asimismo, la modificación del artículo 117 del reglamento redujo la cantidad de votos requeridos para que la plenaria dictamine a favor de un proyecto como la enmienda. Planteó que las mociones tratadas sobre tablas para constituirse en comisión requerirán 23 votos y no 30 como se indicaba anteriormente.

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