País

En Paraguay 150 mil personas tienen Chagas, pero no lo saben

Una investigación realizada en cuatro comunidades del Chaco revela que la reinfestación ocurre porque los enseres son retirados en el momento de la fumigación y los insectos quedan ocultos.

En Paraguay hay cerca de 150.000 personas infectadas con Chagas, pero la mayoría no lo saben, porque este mal tarda más de veinte años en manifestarse.

Sin embargo, la enfermedad es una de las menos estudiadas a nivel mundial.

Como se trata de una infección exclusiva del continente americano, son solamente los científicos locales los que pueden contribuir al descubrimiento de nuevas formas de combatir este mal.

Basadas en esta realidad, un grupo de seis investigadoras paraguayas del Centro para el Desarrollo de la Investigación Científica (CEDIC), realizaron una investigación a profundidad para descubrir el comportamiento peculiar de este insecto en las agrestes condiciones del Chaco.

El trabajo abarcó cuatro comunidades indígenas. Ellas son 12 de Junio, 10 Leguas, Campo Largo y Campo Alegre, y se realizó con el apoyo de la Fundación Moisés Bertoni, el Departamento de Investigación y Desarrollo, el Laboratorio Díaz Gill y el Programa Nacional de Chagas del Senepa.

"Es muchísimo lo que falta por conocer de esta enfermedad", expone la bióloga Miriam Rolón.

Ella es una de las responsables del proyecto "Perspectiva ecosistémica del proceso de reinfestación con Triatoma infestans en comunidades rurales de la ecorregión del Gran Chaco".

INVESTIGACIÓN. El proyecto se desarrolla en los últimos dos años en forma simultánea en Argentina, Bolivia y Paraguay con el apoyo del Centro Internacional de Investigaciones para el Desarrollo (IDRC).

Uno de los aspectos que preocupa a los trabajadores de la salud es el hecho de que, aunque se fumiguen las viviendas, tres meses después muchas de ellas vuelven a estar infestadas.

Las investigadoras descubrieron que esto está relacionado con el estilo de vida de los pobladores: resulta que muchos de los enseres que tienen en las casas son retirados en el momento de la fumigación y entonces los insectos quedan ocultos entre los trastos.

Además, existe un riesgo agregado en estas zonas chaqueñas: los procesos de deforestación en las comunidades indígenas estarían acelerando el desplazamiento de insectos silvestres hacia las viviendas.

INVOLUCRAMIENTO. "Para mejorar las tareas de control de la enfermedad se necesita que la comunidad esté involucrada, que sean ellos mismos los que orienten la forma en que se debe hacer el combate", opina la bióloga María Celeste Vega, otra de las investigadoras.

Durante el estudio se comprobó también que el Chagas no es reconocido como una prioridad en el espectro de la salud pública, entre las mismas comunidades.

Esto dificulta las acciones de control. A pesar de tener viviendas infestadas y alto riesgo de enfermar, los afectados no lo citan entre sus preocupaciones.

El estudio no se limita sólo a lo científico. También tiene el compromiso de crear conciencia, por lo cual se realizaron jornadas de devolución de los datos a las comunidades.

ENFERMEDAD ANTIGUA

El mal de Chagas es quizá la más antigua de las enfermedades registradas en América del Sur. Se han encontrado momias de 9.000 años en el norte de Chile con signos de la afección. Y a pesar de que algunas hipótesis apuntan de que el propio Charles Darwin pudo haber estado infectado, el parásito que la produce (Trypanosoma cruzi), apenas fue descubierto hace 101 años por el médico brasileño Carlos Chagas.

En el último siglo recibió un nombre, pero los demás avances en el combate a la enfermedad aún son limitados.

La enfermedad es transmitida por un insecto: el chicha guasu o vinchuca.

VEINTE AÑOS DESPUÉS

La mayoría de los infectados con la enfermedad de Chagas ignoran el momento en que fueron infectados.

Esto ocurre porque la picazón del insecto debió haber ocurrido entre diez y veinte años antes de que el paciente desarrolle los síntomas crónicos con los que generalmente se la diagnostica.

En el momento en que el chicha guasu pica para chupar la sangre de su víctima, al mismo tiempo defeca los parásitos que se introducen a través de la pequeña lesión de la picadura.

El enfermo desarrolla entonces la "fase aguda". La mayoría de las veces no se da cuenta.

Los síntomas. Ciertos síntomas de la enfermedad como la fiebre, a veces un ojo hinchado, inflamación de los ganglios y lesión en la piel pasan igual que una gripe benigna, pero el parásito puede quedar escondido en el corazón o en otros órganos del cuerpo de la persona infectada.

Uno de cada tres infectados desarrollará la "fase crónica" de la enfermedad.

Esto se presenta con ritmo cardíaco alterado y agrandamiento del músculo cardíaco: "el corazón le crece", se dice popularmente. También se pueden presentar problemas digestivos.

En muchos casos termina con un fulminante y súbito paro cardíaco.

La mayoría de las víctimas son jóvenes: tienen entre 20 y 60 años, la etapa más productiva de la persona.

Además del contacto directo con la vinchuca, la transfusión sanguínea es otra forma de contagio. También se registra la transmisión de madre a hijo durante el embarazo.

Dejá tu comentario