Sucesos

En el 2018, encarcelamiento masivo llegó a nuevos picos

Una investigación académica analiza los factores que hacen que Paraguay sea uno de los países con los índices más altos de presos sin condena en el mundo. Recoge testimonios de presiones a jueces.

Del 2010 a esta parte los jueces paraguayos comenzaron a encerrar a personas bajo la figura de la prisión preventiva a un ritmo nunca antes visto, al punto de que Paraguay se convirtió en uno de los países con los índices más altos de presos sin condenas en todo el mundo. Esta tendencia solo continuó en el 2018, año en el cual se alcanzaron nuevos picos de población penitenciaria, con más de 14.000 personas encarceladas, de las cuales cerca del 78% aún no tuvo un juicio oral.

Un reciente estudio académico advierte que los factores detrás de este fenómeno son el endurecimiento de las leyes penales, la amenaza constante del Jurado de Enjuiciamiento de Magistrados a los operadores de Justicia y una fuerte presión mediática a favor de una política de mano dura.

“La ley termina en las puertas de la penitenciaría”, advierte el abogado y catedrático Roque Orrego, uno de los coordinadores de la investigación académica Violencia en el encierro, realizada por el Instituto de Estudios Comparados en Ciencias Penales y Sociales (Inecip-Py) y la Universidad Nacional de Pilar (UNP). El proyecto fue cofinanciado por el Consejo Nacional de Ciencia y Tecnología (Conacyt).

PRESIONES. “El 97 por ciento de la población paraguaya tiene miedo y piensa que vive en un país altamente inseguro. Como la mano dura desde el derecho penal es la única política que se plantea como respuesta a la inseguridad de la ciudadanía, se facilita el encierro como una respuesta rápida contra la delincuencia. Este terror judicial se encuentra registrado en la investigación”, explica Orrego.

La investigación, publicada en un libro este diciembre, cuenta con datos estadísticos sobre el sistema penitenciario actual, análisis de normas y fallos e incluye entrevistas a profundidad con jueces, fiscales y defensores públicos y privados.

“A partir del 2010 sube exponencialmente la cantidad de gente encerrada y hoy somos el cuarto país que más usa la prisión preventiva en el mundo (...) Constatamos el incumplimiento de las formalidades para su aplicación. Los jueces no asisten a las audiencias en que imponen prisión preventiva y eso es irregular”, señala.

Orrego, quien se desempeñó como juez del fuero penal, afirma que las entrevistas recogidas en el libro denotan que existe un miedo persistente de parte de jueces y fiscales hacia el Jurado de Enjuiciamiento de Magistrados. “La política de mano dura tiene distintos niveles y actúa con mecanismos formales, ya sea la ley, la jurisprudencia de la Corte, o el Jurado. O bien informal, a través de la presión mediática que se ejerce sobre los jueces”, asegura.

La investigación advierte que lo establecido en la Constitución Nacional acerca de la excepcionalidad de la prisión preventiva y el tratamiento de los reclusos no es respetado por el Poder Judicial. “El hecho de que hay penitenciarías donde hemos registrado que un guardia debe vigilar a más de 140 personas nos da la idea de que el control carcelario se hace con un gobierno compartido con los presos”, menciona Orrego.

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“Las llamadas y pedidos a jueces son normales”
“Las llamadas y pedidos son normales, ya corresponde a cada magistrado decidir lo que tiene que hacer”. Este es el testimonio de un fiscal entrevistado en la investigación. Las declaraciones recogidas bajo la condición del anonimato revelan que la presión política es habitual en el Poder Judicial.“Permanentemente. Sobre todo, por parte de políticos, y eso no va a parar hasta que se modifique la conformación del Jurado de Enjuiciamiento, donde el 50 por ciento de sus integrantes son políticos. Mueve a risa escuchar hablar de la independencia de los magistrados en esta situación. Te llaman, te piden, se manifiestan a favor de una u otra parte y queda a tu criterio la interpretación”, señala otro agente fiscal.De igual manera, los fiscales y jueces apuntaron en las entrevistas que la presión mediática influye de sobremanera en los casos.“Te voy a ser sincero, si yo le rechazo a la Fiscalía un pedido de prisión en un caso de crimen, mañana soy tapa de diario y voy a tener gente pidiendo justicia a los gritos acá en frente. En los casos de crímenes, aplico la ley, y bueno, es todo lo que tenemos”, expresa un magistrado del fuero penal.



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