Política

EN DEBATE: Desirèe, Camilo y la bolsa de gatos de la Alianza

LA CUARTA COLUMNA. CONVERSANDO CON EL COMANDANTE. Análisis sobre la situación interna de la Alianza Patriótica. La pelea entre Desirèe Masi y Camilo Soares.

Por Richard E. Ferreira C. | rferreira@uhora.com.py

Cuando llegué al bar ubicado frente al Palacio de Gobierno, en nuestro lugar de encuentro de todas las semanas, el comandante hablaba animadamente con otra persona que yo no conocía. Tenía aspecto militar. Y, en efecto, era un militar. "Buenas, él es el coronel...", me presentó, e inmediatamente requirió que no reprodujera su nombre en ningún artículo.

"Mucho gusto", dijo de manera seca, casi para cumplir, y continuó con lo que estaba sosteniendo: "En las Fuerzas Armadas hay una suerte de descontento, pero porque algunos privilegiados de la era Nicanor van quedando fuera".

Por momentos me volvía un mero espectador. Los dos seguían hablando. "¿Acaso esto mismo no sucedió cuando Nicanor quiso ubicar a su gente en la cúspide, y varios debieron pasar a retiro para que Soto Estigarribia ocupara el cargo de comandante de las Fuerzas Militares?", soltó el coronel. El comandante guardó silencio. Ante el largo vacío, interrumpí: "Es cierto, Nicanor debió mover muchas piezas para ubicar a sus leales. El mismo ministro Bareiro Spaini fue una de sus víctimas", apunté.

"Miren -dijo el coronel-, de que hay descontento en un sector no se puede desconocer. Los descontentos son los que se irán a fin de año.

Esta historia se viene escribiendo desde el mismo día en que ganó Lugo. Los afectados tenían que ser solo los que eran del primer anillo de Nicanor, pero esto arrastra a camaradas que nada tenían que ver en el tema", expresó.

TENSIÓN. El diálogo se había cortado. Mi presencia al parecer no había agradado del todo al coronel, quien, minutos después de mi llegada, decidió despedirse. "Hasta luego... Mucho gusto. Espero que me comprenda: me es incómodo, muchas veces, hablar cuando está presente un periodista", se excusó.

"No se preocupe, le comprendo", respondí.

Por lo que pude notar, el comandante se sintió un poco más relajado luego de que el coronel nos dejó. "¿Te acordás de que te había dicho que Soto Estigarribia iba sólo hasta fin de año?", dijo, con una pequeña risa. "Sí, recuerdo", atiné a decir, para luego agregar: "Usted, tenía razón".

PELEAS. Seguir hablando sobre peleas militares me empezó a hartar un poco, por lo que decidí cambiarle radicalmente de tema.

"¿Vio la pelea de la semana? Desirée y Camilo se tiraron varias 'flores' en los últimos días", le indiqué.

Al comandante le molestó un poco (lo noté en su rostro) que le cambiara de tema. Pero él estaba ahí para compartir, así que decidió ceder.

"Lo que ocurre entre Desirée y Camilo no es tan grave como el tremendo problema que existe en la Alianza misma, especialmente en Tekojoja", respondió.

"Ahh... sí", expresé, de modo que siguiera con su exposición. Se sintió animado y contó: "Camilo se enojó con Desirée porque ella firmó en Diputados su pedido de interpelación. Ella tiene argumentos válidos, basados en que si Lugo prometió transparencia, no hay por qué escapar de un pedido de informe, aunque esto sea parte de una maniobra colorada. Él considera el hecho como una suerte de traición. Pero el problema entre ellos viene desde hace más tiempo".

"¿Desde las elecciones?", dije, a modo de seguir su análisis. "Sí", consintió, y añadió: "En el P-MAS se cree que si el partido que fundó Masi junto con su marido, el ahora ministro Rafael Filizzola, no hubiera aparecido, Camilo estaría cómodamente ocupando una banca en Diputados. Acordate que todos daban por hecho la presencia de él en el Parlamento, y sorprendió en las elecciones Desirée sacándole un buen número de diferencia, dejándolo sin banca".

El comandante no paró, y siguió hablando: "Pero la pelea entre ellos es, más que todo, mediática. Los dos tienen carácter fuerte, buena verba, son expertos en berrinches. Ahora, el problema más grave está en la Alianza misma, en especial en Tekojoja. Ahí se están jugando a matar", expresó en un tono preocupado.

YACYRETÁ. "El problema comenzó -continuó- antes del drama en Yacyretá, de las acusaciones y los despidos. Ya se inició con la distribución de cargos. Y de lo que parecía el grupo más unido detrás de Lugo, terminó en la formación de dos frentes radicalizados. Y el presidente está en el medio. Según uno de sus colaboradores, no quiere mover un solo dedo para solucionar el problema. «Arréglense ustedes», les dijo."

El comandante, se notaba en su rostro, estaba cansado. Eso me lo hizo saber cuando le pregunté si quería otro café. "No, gracias, ya me voy; estoy cansado", manifestó. Se fue. Antes había dejado en la mesa una hoja. Era un escrito a máquina. En negritas decía lo siguiente: "Mientras los integrantes de la Alianza sigan arañándose de manera infantil y por intereses sectoriales, como en una bolsa de gatos, los colorados (como Rogelio Benítez o Calé Galaverna) seguirán teniendo motivos para criticar a Lugo. Y se darán el lujo, sin vergüenza alguna, de afirmar que el Gobierno es un desastre, aunque ellos fueron peores por décadas".

(Publicado en la edición impresa el sábado 29 de noviembre. Pág.12)

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