Sucesos

Emily ayudó a su comunidad a prepararse para un futuro mejor

El aporte de la joven Emily Balog fue fundamental para el desarrollo comunitario en cuanto a cursos en la localidad de Valenzuela. Sus allegados, y sobre todo su familia anfitriona, lamentan su trágica partida.

Quedó encantada con la cultura paraguaya. Aprendió a tomar el tereré y, sobre todo, afianzó su lenguaje en castellano en presencia y ayuda de los jóvenes de la comunidad de Valenzuela.

De esa manera recordaban a Emily Balog de 25 años, norteamericana, proveniente de Burlington, Carolina del Norte, quien se encargó de impartir cursos de formación integral a los niños, jóvenes y adultos de la tranquila y armoniosa comunidad del barrio San Blas, de la ciudad de Valenzuela, Departamento de Cordillera, para que ellos puedan incursionar en el campo laboral en forma competente y eficiente.

Cursos sobre cocina, pintura sobre telas e inglés eran desarrollados por la joven, integrante del Cuerpo de Paz, quien debía culminar su servicio en el área de desarrollo económico comunitario en agosto del 2012. Pero un terrible accidente, ocurrido en la mañana del domingo, en el kilómetro 114 del tramo Acahay-Ybycuí, a la altura de la compañía Paso Paredes, cegó su vida. La joven era novia de Santiago Fernández Bogado, hijo del periodista Benjamín Fernández Bogado.

Además de las charlas educativas, dictaba cursos de fotografía en el local de la Asociación de Mujeres Rurales (AMUR), que cuenta con 40 socias, cuyos hijos también recibían la formación por parte de Emily.

"Su aporte fue fundamental, quedó mucho en nosotros, el resultado de su trabajo fue excelente. Ella era una pintora nata, ayudó mucho a la comunidad al enseñar todo lo que sabía. Se adecuó a nuestra cultura y colaboró en el desarrollo comunitario", sostuvo la presidenta de AMUR, Inma González de Kirchhofer.

La misma comentó que Balog aprendió a hacer termos para agua fría y se dedicó a la venta de artículos de librería de la organización, para aprender mejor el idioma castellano.

Emily llegó al Paraguay en julio del año pasado. Luego fue destinada a la comunidad de San Blas de Valenzuela. En dicho barrio, la familia anfitriona, Florentín Benítez, la acogió como un miembro más. Su "mami", como llamaba Emily a Cándida Benítez, junto a su familia lloran su trágica partida y lamentaron que no hayan podido despedir el féretro por última vez, por disposiciones que dio el Cuerpo de Paz.

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