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Elección de rector marcará si valió la pena la revuelta #UNAnotecalles

A los ojos de dos referentes de la rebelión estudiantil, la Universidad Nacional de Asunción (UNA) se debate entre “retroceder al pasado” o “continuar el paradigma del cambio” empezado en 2015.

A menos de un mes de la elección de rector y vicerrector, la mayor universidad pública del país se debate entre seguir adelante con las consignas de cambio plantadas en 2015 por la revuelta #UNAnotecalles o abrir las puertas del Rectorado a resistidas figuras que representan el pasado, al menos desde la mirada de los estudiantes y los egresados.

“Lo que está en juego es el paradigma del cambio que se plantó en 2015 o esta elección termina marcando un retroceso estructural nuevamente”, analiza Fernando Krug, egresado de la Facultad de Filosofía. Eso considerando –dice– que los cambios dentro de la UNA fueron parciales: “El proceso de #UNAnotecalles no logró lamentablemente una reestructuración como nos hubiese gustado a nivel orgánico. Pero, definitivamente, instaló una serie de consignas que –mal o bien– están condicionando este debate”.

Desde su óptica, en el mejor de los casos se podría sacar de este proceso electoral “un compromiso con el cambio, aunque sea procesual y lento”, o un revés total. “Eso sería una derrota de toda esa lucha universitaria”, sostiene sobre la rebelión estudiantil que tuvo su punto álgido en octubre de 2015 con la salida forzosa de Froilán Peralta del Rectorado de la UNA y la renuncia en cadena de varios decanos salpicados por presuntas irregularidades y actos de corrupción.

Para Liz Guillén, egresada de la Facultad de Arquitectura, Diseño y Arte (FADA), un debate entre los cinco candidatos “sería un hito político importante”. Entiende que brindará oportunidad de “contraponer ideas, visibilizar posturas, evidenciar intenciones y comparar capacidades”. Incluso, a su parecer, un ‘cara a cara’ entre los postulantes hasta podría evidenciar negociados”.

Ambos coinciden en que la mayoría de los candidatos representan al pasado nefasto: José Raúl Torres Kirmser, decano de Derecho, y Nicolás Guefos, decano de la Facultad de Ciencias Exactas y Naturales (Facen). A Héctor Rojas, actual rector interino, y a Zully Vera, decana de Química, los sitúan como candidatos del “statu quo” y el “continuismo”, pues se opusieron en su momento al planteo de cambio.

El que hasta ahora se salva de los dardos es Ricardo Garay, quien fue interventor en Filosofía y en Ingeniería UNA en las horas más críticas. “Torres Kirmser sería el retroceso total: Trasladar nuevamente y mucho más acentuado el manejo seccionalero que existe hoy en Derecho UNA. Lo peor que le puede pasar a la Universidad”, opina Liz, y sobre Guefos, apunta: “Él no tiene buenos antecedentes considerando reclamos que se le hicieron en Facen. Es el que más se opuso a los cambios sugeridos por estudiantes; también es la representación fiel de la estructura que se sigue intentando quitar”.

Para los dos, Garay reúne el perfil que propuso el estamento estudiantil y se ajusta a los intereses de la comunidad educativa: “Tuvo una gestión buena en la intervención de Filosofía, en cuyo proceso pudo recolectar elementos suficientes para destituir a María Angélica, la decana anterior. Y el proceso que llevó fue abierto y con mucha participación de estudiantes y docentes, eso le da un punto importante a su favor”, dice Liz y completa Krug: “Demostró dos cosas importantes; es una persona con apertura –fundamental para el Rectorado– y capacidad de gestión de conflicto”.

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Esta elección no significa el cambio o no; pero hay candidatos que representan volver atrás y borrar todo lo que se logró. Fernando Krug, egresado de Filosofía.

Todos darán un discurso de cambio, pero la mayoría aprendió solo el discurso; no lo cree ni lo siente, ni quiere cambiar. Liz Guillén, egresada de Arquitectura.

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