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El servicio secreto británico estudia vetar red de Huawei

 

El centro de escuchas británico (GCHQ, en inglés), perteneciente a los servicios secretos del Reino Unido, estudia vetar la "defectuosa" red móvil del gigante chino Huawei de lugares sensibles del país, como el Palacio de Westminster.

Así lo afirmó ayer a la BBC el director técnico responsable de la ciberseguridad nacional, Ian Levy, quien aseguró que la compañía no ha dado ninguna confianza de que vaya a cumplir el programa de transformación que pretende implementar.

En los últimos meses, varios países occidentales mostraron sus reservas respecto a la expansión de Huawei y su sensible participación en la creación de las redes mundiales de telecomunicaciones 5G.

El mes pasado, Huawei demandó al Gobierno estadounidense después de que prohibiera a las agencias gubernamentales del país el uso de sus equipos por, presuntamente, espiar a los ciudadanos a través de sus teléfonos inteligentes. Está previsto que en el mes de mayo el Ejecutivo británico revele si va a restringir el acceso de la marca asiática a la red 5G o incluso prohibirlo, al menos en lugares relevantes como el Parlamento británico.

El mes pasado, el GCHQ realizó una revisión de seguridad de Huawei y concluyó que es difícil manejar el riesgo de sus futuros productos hasta que solucione sus defectos de ciberseguridad. “La seguridad de Huawei es como ninguna otra; su ingeniería es como del año 2000, es muy, muy deficiente”, manifestó Levy.

Por su parte, Mobile UK, grupo que representa a Vodafone, BT y Three, alertó de que prevenir la participación de Huawei en la implantación de las redes 5G podría costarle a la economía británica 6.800 millones de libras (7.890 millones de euros) y retrasar su lanzamiento hasta dos años.

Mientas tanto, la compañía de telecomunicaciones insiste en que cumple con todas las leyes y las regulaciones de todos los países.

cumbre UE-China. La Unión Europea y China celebrarán una cumbre hoy martes marcada por la necesidad de entenderse como socios estratégicos, pero también, por las tensiones emergidas del interés chino en invertir en infraestructuras clave europeas y de las reticencias sobre la tecnológica Huawei en ciberseguridad. La transferencia forzada de tecnología a China, los subsidios industriales que ese país mantiene o las dificultades para que reconozca la protección de indicaciones geográficas europeas, son algunos de los asuntos que complican, según fuentes comunitarias, el resultado de la cumbre. La preparación de una declaración conjunta como resultado de la cumbre está encontrando obstáculos ante las diferencias entre las dos partes.

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