Opinión

El Senado, la otra gran batalla

Estela Ruiz Díaz

Por Estela Ruíz Díaz

La madre de todas las batallas, el 22 de abril, se disputará entre los candidatos presidenciales Mario Abdo Benítez (h), de la ANR, y Efraín Alegre (Alianza Ganar), porque las otras cinco candidaturas más son meramente testimoniales, pero la lista del Senado tendrá su propio capítulo que vuelve más interesante el escenario electoral.

Además de los candidatos de los tradicionales partidos Colorado y Liberal, que repiten candidatos y cuestionadas figuras, muchas de ellas con cuentas en la Justicia, existe una amplia gama de listas de los partidos más pequeños que en el actual Senado han logrado algunas bancas y otros que buscan su resurrección, como Patria Querida.

En las presidenciales del 2013, la ANR ganó todas las boletas: Presidencia, Senado, Diputados, gobernadores y juntas departamentales. Votó el 69% del padrón de 2.407.166 electores.

PERFIL DEL VOTANTE . Para el 22 de abril están habilitados 4.260.816 electores, de los cuales 750.000 son nuevos. Este segmento juvenil representa todo un desafío para los candidatos, ya que se sabe que no está interesado en la política.

El perfil del padrón habla de una casi paridad entre hombres (51%) y mujeres (49%). La franja etaria está repartida de esta manera: el 31% del padrón está compuesto por ciudadanos de 18 a 30 años; el 38% de 30 a 50 años y el 31% de 50 años para arriba, según datos del TSJE.

LOS CUPOS. El cálculo que hacen los candidatos se basa en las elecciones del 2013 y pretenden mantener al menos la cantidad obtenida en ese entonces. La ANR tiene 19, el PLRA, 13; el Frente Guasu 5; el PDP, 3; Avanza País, 2 y el PEN, 1.

Los escándalos de corrupción, las cuestionadas posiciones políticas y la falta de renovación conspiran especialmente contra colorados y liberales. La presencia de Óscar González Daher como candidato número 5 en la lista de la ANR es todo un dolor de cabeza porque pueden perder hasta 3 bancas, admiten en el partido de gobierno. Hasta ahora se resiste a renunciar, a pesar del pedido expreso del presidente Cartes y los ruegos desesperados de sus correligionarios. Los fueros legislativos son el blindaje perfecto para los hampones políticos y este instinto de supervivencia prima en los cálculos del senador expulsado, no cuánto perderá su partido. Es el perverso concepto que los políticos paraguayos cultivan apenas tienen un pedacito de poder: el interés particular sobre el general.

Los liberales tampoco ofrecen un menú renovado. Repiten figuras como Blas Llano, Zulma Gómez o imputados como Salyn Buzarquis.

El tercer frente se disputarán varios sectores de izquierda y partidos más conservadores que buscan aprovechar las gastadas candidaturas de los dos partidos tradicionales para meter su cuña.

El Frente Guasu repite en los 5 primeros lugares a los mismos que hoy están en Senado, encabezados nuevamente por Fernando Lugo. ¿Le costará votos su cuestionada alianza con Horacio Cartes en el frustrado tema enmienda constitucional?

Desirée Masi encabeza la lista del PDP, pero quien fuera su estrella del 2013, Arnaldo Giuzzio, hizo rancho aparte y busca la reelección por el movimiento Somos Paraguay.

Avanza País también se pone a prueba. Adolfo Ferreiro, quien junto a Miguel López Perito buscan la reelección, fue salpicado por los audios de los negociados del Jurado de Magistrados. Es su talón de Aquiles que aprovechan sus aliados/adversarios para erosionar su candidatura.

El PEN, que hizo un buen negocio prestando su chapa, propone nuevamente a Hugo Rubin, quien le dio al partido escaños en Diputados; mientras que el PRF quiere ganar un lugar proponiendo a Josefina Duarte de Benítez tras años de ausencia legislativa.

Camilo Soares vuelve a la carga con un fracturado PMAS. En el 2013 fue candidato número 3 por Avanza País, que solo logró dos bancas (Ferreiro y López Perito). Fue su segunda derrota en su intento por integrar el Parlamento. En el 2008 quiso ser diputado por Asunción, pero entonces Óscar Tuma le ganó por 900 votos.

El Partido Patria Querida busca reposicionarse con figuras totalmente nuevas. Propone a Fidel Zavala, ganadero secuestrado por el EPP con fuerte discurso sobre la seguridad.

Otro que probará los efectos del escándalo de los audios es Jorge Oviedo Matto, quien renunció a su banca antes que ser expulsado. Encabeza nuevamente la lista del Unace. Si pierde, probablemente el partido desaparezca, proceso ya iniciado con la muerte trágica de Lino Oviedo en el 2013, meses antes de las elecciones generales. En el 2008, el partido de derecha, con el ex general como candidato presidencial, obtuvo 336.763 votos. En el 2013, ya sin su líder, la lista del Senado encabezada por Oviedo Matto se redujo a 90.640 votos, con los que obtuvo dos bancas.

El feminismo socialista está representado por Lilian Soto, ex ministra de la Función Pública de la era Lugo. De discurso frontal, se atreve a posicionamientos que pocos se animan a asumir.

El humorista Tony Apuril quiere repetir su éxito electoral en Asunción, donde dio la sorpresa ganando 3 bancas para la Concejalía con 16.000 votos en el 2015. Su desafío es convencer al electorado nacional. Y así otros movimientos menores buscan su espacio en la Cámara Alta.

Los partidos tradicionales tienen su voto cautivo y con ello se aseguran una cantidad mínima de bancas. La disputa se dará por el tercer espacio y por lograr al menos un escaño. Si se mantuviera la participación del 2013, que fue del 69%, con el padrón actual se requerirán como mínimo 65.000 votos para ingresar, según estimaciones. El senador número 45 del 2013 (Roberto Acevedo/PLRA) tuvo 45.235 votos.

Como puede verse, los movimientos progresistas se presentan muy divididos. El luguismo se juega su liderazgo en este sector.

Menudo dilema tendrá el elector a la hora de votar su lista al Senado. En la boleta presidencial se dará la clásica disputa bipartidista, mientras que para la Cámara Alta por lo menos tendrá 13 listas para elegir.

Siguen las listas sábanas, pero no puede decir que no hay un variado menú para castigar a los mismos sinvergüenzas de siempre.

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