La cadena porcina paraguaya atraviesa uno de los momentos de mayor crecimiento de su historia y proyecta una fuerte expansión en los próximos años. Así lo señalaron representantes del sector productivo, industrial, estatal, sanitario y financiero durante el Primer Encuentro de la Cadena Porcina del Paraguay, realizado este jueves en el marco de la Feria Empresarial del Paraguay (FEPY 2026).
La actividad, organizada por la Unión Industrial Paraguaya (UIP), reunió a los principales actores de la cadena para analizar las oportunidades y desafíos que enfrenta una industria que viene ganando protagonismo tanto en el mercado local como en el comercio exterior.
Durante la apertura, el presidente de la UIP, Enrique Duarte, destacó que la producción porcina se convirtió en uno de los ejemplos más significativos de transformación industrial del país y remarcó la necesidad de diseñar políticas públicas basadas en información y evidencia.
“En la cadena porcina vivimos un momento excepcional. Las exportaciones crecieron un 43% en lo que va del año en comparación con el mismo período del año pasado. Esto no es suerte, es el resultado de inversiones sostenidas, de los estándares sanitarios construidos por Senacsa y, sobre todo, de productores que apostaron por la tecnificación”, afirmó.
No obstante, Duarte advirtió que el crecimiento de la actividad también plantea desafíos importantes. Entre ellos, la necesidad de aumentar la producción para abastecer una industria que actualmente registra entre un 30% y un 35% de capacidad ociosa en las plantas frigoríficas.
alto crecimiento. Por su parte, el presidente de la Asociación de Criadores de Cerdos del Paraguay, Hugo Schaffrath, afirmó que la porcicultura nacional se encuentra en una etapa de expansión sin precedentes y estimó que entre 2027 y 2028 el país podría más que duplicar el número de madres en producción gracias a nuevas inversiones con altos niveles de tecnología y eficiencia.
Según explicó, uno de los principales retos será aumentar el consumo interno de carne porcina, que actualmente ronda los 11 kilos por habitante al año, muy por debajo de los niveles registrados en Brasil y Argentina, donde supera los 20 kilogramos.