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El raro ritual de las nalgadas que se dan el Domingo de Pascua

El Domingo de Pascua es una de las fechas más importantes para los cristianos. Más allá de devorar chocolates con forma de huevo para celebrar la Resurrección, también hay prácticas curiosas, como el popular chachá.

Cada Domingo de Resurrección, en Paraguay se practica una de las rarezas pascuales: dar chachá o palmadas en la nalga, entre corridas y risas. Este ritual de Pascua es muy común en el interior del país, pero en los últimos años menos practicado.

Los encargados de iniciar esta tradición eran los padres, quienes daban palmadas en la nalga a sus hijos, pero previa bendición. Generalmente esta tradición era practicada poco después de haber participado de la misa de Resurrección.

En ocasiones, la bendición pascual también era dada por los padrinos o madrinas, mientras que los ahijados les ofrecían un plato tradicional como la sopa paraguaya.

En el interior, recuerda el poeta y periodista Mario Rubén Álvarez, conocedor de las tradiciones paraguayas, cada Domingo de Pascua los niños de la casa se arrodillaban ante la madre para pedir la bendición y solicitarle el perdón por todo lo malo que habían hecho. Esta, a su vez, le daba palmaditas en la nalga, de tal forma a hacer "borrón y cuenta nueva".

PASCUADOS. En la actualidad, el día de las nalgadas pascuales más que en los hogares se ve más en las escuelas, el día Lunes de Pascua. No obstante, este tipo de festejo o "juego tradicional" es cada vez menos frecuente. Los niños que siguen con la tradición dan las palmadas, dicen ¡pascua! y huyen por todo el colegio, para evitar ser "pascuados".

RAREZAS. Costumbres parecidas al chachá pascual de Paraguay son descriptas por la Enciclopedia Católica que refiere que en la antigüedad, en Alemania, el Domingo de Pascua los sirvientes azotaban a las doncellas, en tanto que ellas podían hacer lo mismo con los hombres, el Lunes de Pascua. Se estima que esta costumbre tiene origen precristiano.

Un festejo pascual más romántico era el practicado por los ingleses del norte. Por las calles, los hombres de este país cada Domingo de Pascua reclaman el privilegio de alzar del suelo tres veces a todas las mujeres a cambio de un beso o una moneda de plata. El lunes, las mujeres hacían lo mismo con los hombres.

Otra costumbre extraña surgió en el siglo XV. En esta época, un sacerdote de Baviera, cada Domingo de Pascua incluía en el sermón historias y moralejas que provocaban risa en los feligreses. Clemente X prohibió esta acción por dar origen a abusos a la escritura.

Más de uno puede preguntarse qué tiene de feliz este día. Y es que más allá del conejo, el huevo o las palmadas, el Domingo de Pascuas es una jornada festiva para la cristiandad, porque recuerda el día en que Jesús resucitó, salvó del pecado a la humanidad y volvió eterna la vida de los hombres.

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